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México
D.F, 10 al 12 de junio de 2004
PROYECTO
"CONSENSO DE MÉXICO"
Los
gobiernos de los países participantes en la novena Conferencia
Regional de la Mujer de
América Latina y el Caribe,
Reunidos
en Ciudad de México del 10 al 12 de junio de 2004,
Recordando
que el próximo año se cumplen tres décadas desde la Conferencia
Mundial del Año Internacional de la Mujer (primera Conferencia
Mundial), celebrada en México en 1975, una década de la Cuarta
Conferencia Mundial sobre la Mujer y cinco años del período
extraordinario de sesiones de la Asamblea General titulado "La
mujer en el año 2000: igualdad entre los géneros, desarrollo y
paz para el siglo XXI", de la Cumbre del Milenio y de la
octava Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el
Caribe,
Teniendo
en cuenta que durante la octava
Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el
Caribe, realizada en Lima, Perú, en febrero de 2000, se acordó
extender más allá del año 2001 la vigencia del Programa de Acción
Regional para las Mujeres de América Latina y el Caribe,
Teniendo
presente que la Conferencia
Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe es un órgano
subsidiario de la Comisión Económica para América Latina y el
Caribe, y que su Mesa Directiva en su trigésima quinta reunión
acordó que la novena Conferencia se concentraría en el examen de
la implementación y el cumplimiento de los acuerdos
internacionales y regionales y que en dicha reunión se analizarían
dos temas de importancia estratégica para la región: i) pobreza,
autonomía económica y equidad de género y ii) empoderamiento,
participación política y desarrollo institucional,
Reconociendo
la contribución del movimiento de mujeres, en todas sus
expresiones, al desarrollo de políticas públicas con perspectiva
de género en la región, tomando en cuenta la diversidad étnico-racial
y generacional, y en particular al desarrollo de mecanismos para
el adelanto de las mujeres a nivel internacional, regional y
nacional,
Destacando
la significativa contribución de las mujeres a la disminución de
la pobreza, el fortalecimiento de la democracia, la igualdad de
género,
la justicia social y el desarrollo en los países de la región,
Expresando
su inquietud por los efectos
sociales negativos de las políticas de ajuste estructural y, bajo
ciertas circunstancias, la apertura comercial, uno de cuyos
aspectos es la fragmentación de las políticas sociales, y por la
pesada carga del servicio de la deuda externa,
Reconociendo
que la globalización tiene beneficios y costos que no se
distribuyen de forma equitativa, tanto entre los países como a su
interior, y que a los países en desarrollo les resulta
particularmente difícil responder a este reto,
Reconociendo
los avances logrados en los ámbitos legislativo, educativo, de la
salud, del trabajo, de la lucha contra la violencia, del
desarrollo sostenible y del diseño de políticas públicas con
equidad de género,
Reconociendo
también que esos avances son
insuficientes y que aún se enfrentan múltiples obstáculos, por
lo que se requiere redoblar los esfuerzos y los recursos
disponibles, a fin de alcanzar las metas y los objetivos
compartidos,
Reconociendo
asimismo la importancia de
promover y fortalecer medidas de acción afirmativa que favorezcan
el acceso a recursos y el empoderamiento de las habitantes de las
áreas rurales, las indígenas, las afrodescendientes, las jóvenes
y las mujeres de la tercera edad,
Deplorando
las diversas formas de violencia y sus manifestaciones que afectan
a las mujeres y a las niñas, los niños y los adolescentes de la
región,
Reconociendo
la magnitud del fenómeno migratorio en la región y la necesidad
de promover y proteger los derechos humanos y las libertades
fundamentales de las y los migrantes, junto con reconocer las
remesas como una fuente importante de divisas para sus países de
origen, así como su aportación positiva a las sociedades que los
reciben,
1.
Acogemos con beneplácito el documento elaborado por la
Secretaría, titulado "Caminos hacia la equidad de género en
América Latina y el Caribe", y reconocemos que refleja un
enfoque compartido por los gobiernos de América Latina y el
Caribe luego del correspondiente proceso de consultas con
representantes de los Estados miembros participantes en la
Conferencia, que incluyó cinco reuniones subregionales, dos de
ellas a través del uso de tecnologías de comunicación;
2.
Reafirmamos los acuerdos de las tres reuniones
subregionales preparatorias de la novena Conferencia para el
Caribe, Centroamérica y México y América del Sur, celebradas
respectivamente en San Vicente y las Granadinas, Honduras y Brasil
como contribución a esta Conferencia;
3.
Reafirmamos también nuestro compromiso con los objetivos
de la Plataforma de Acción de la Cuarta Conferencia Mundial sobre
la Mujer (Beijing, 1995), el Programa de Acción de la Conferencia
Internacional sobre la Población y el Desarrollo (El Cairo,
1994), el Programa de Acción de la Cumbre Mundial sobre
Desarrollo Social (Copenhague, 1995), el Programa de Acción de la
Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial,
la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia (Durban, 2001) y
la Declaración del Milenio (Nueva York, 2000) adoptados por la
Asamblea General de las Naciones Unidas; y con todos los acuerdos
posteriores en los que se reafirma la adhesión de los gobiernos a
esta agenda internacional;[1]
4.
Reiteramos que la plena y eficaz implementación de la
Plataforma de Acción de Beijing, el Programa de Acción Regional
para las Mujeres de América Latina y el Caribe, el Plan de Acción
de la CARICOM y los compromisos enunciados en el párrafo anterior
es una contribución esencial para el logro de los objetivos de
desarrollo que figuran en la Declaración del Milenio de las
Naciones Unidas;
5.
Tomamos nota con satisfacción que la mayoría de las
delegaciones nacionales acreditadas ante esta novena Conferencia
cuentan con representantes de la sociedad civil y parlamentarias,
de conformidad con lo acordado en la trigésima quinta reunión de
la Mesa Directiva;
6.
Los gobiernos de los países participantes en la novena
Conferencia Regional de la Mujer de América Latina y el Caribe
reafirmamos nuestra decisión de hacer lo siguiente:
i)
Adoptar medidas, en todas las esferas y en particular las
de los ámbitos político, social, económico y cultural,
incluidas medidas legislativas y reformas institucionales, para
asegurar el pleno desarrollo y adelanto de las mujeres de todas
las edades, con el objetivo de garantizarles el acceso a la
justicia y el ejercicio y goce de todos los derechos humanos,
incluidos los derechos civiles, políticos, económicos, sociales
y culturales y las libertades fundamentales en igualdad de
condiciones con los hombres;
ii)
Realizar esfuerzos por incorporar la perspectiva de género,
tomando en cuenta la diversidad étnico-racial y generacional, en
la elaboración, ejecución y evaluación de las políticas públicas
mediante la aplicación de instrumentos de seguimiento y evaluación,
garantizando la transparencia en la gestión pública, con el fin
de institucionalizar la rendición de cuentas y la difusión de
información sobre el progreso en el cumplimiento de las metas y
la real participación ciudadana de las mujeres;
iii)
Asegurar la plena inclusión d e la perspectiva de género,
tomando en cuenta la diversidad étnico-racial y generacional, en
el diseño y la ejecución de los planes nacionales de desarrollo,
y de las políticas y los programas públicos en todos los ámbitos
de la acción del Estado, así como en los presupuestos destinados
a financiarlos;
iv)
Diseñar e implementar políticas públicas que ayuden a
superar las condiciones de pobreza que afectan a las mujeres de la
región, en especial de los países menos desarrollados y los
pequeños Estados insulares en desarrollo, en las que se reconozca
el impacto diferenciado que tiene en hombres y mujeres la desigual
distribución de beneficios y costos de la globalización;
v)
Adoptar políticas proactivas que promuevan la creación de
empleos, incluyendo acciones afirmativas que aseguren igualdad de
condiciones en el mercado laboral entre mujeres y hombres, y
fortalezcan la capacidad emprendedora de las mujeres y se asegure
el pleno respeto de sus derechos laborales a individuales, así
como también su acceso equitativo a los beneficios de la protección
social;
vi)
Reconocer el valor económico del trabajo doméstico y
productivo no remunerado, procurar protección y apoyo para las
mujeres que trabajan en el sector informal, particularmente en
relación con los servicios de cuidado de niños y niñas y
personas adultas mayores, e implementar políticas que permitan
conciliar la vida familiar y laboral, involucrando a hombres y
mujeres en este proceso;
vii)
Alentar a los Estados a integrar consideraciones sobre el
impacto de género, tomando en cuenta la diversidad étnico-racial
y generacional en el desarrollo de políticas nacionales y la
formulación de posiciones relacionadas con las negociaciones de
acuerdos comerciales bilaterales y regionales, así como a incluir
la equidad e igualdad de género, como tema prioritario en las
estrategias de desarrollo de la capacidad comercial en los planos
nacional y regional;
viii)
Revisar y examinar las políticas y la legislación, a fin
de fortalecer la obligatoriedad del pago de la asistencia económica
de niños, niñas, adolescentes y otros dependientes, así como
instar a los Estados a convenir tratados para la persecución y/o
el cobro de las obligaciones a los evasores;
ix)
Impulsar políticas educativas que respondan a las
necesidades del desarrollo de los países, favoreciendo la educación
de todas las mujeres y su acceso a las actividades económicas,
tecnológicas y científicas que contribuyen a su inserción
equitativa en un mundo globalizado;
x)
Fomentar una cultura de respeto de los derechos humanos de
las mujeres e impulsar amplios programas de concientización en
todos los niveles de la enseñanza. También incorporar la educación
en derechos humanos con perspectiva de género, raza y etnia en
todos los niveles de la enseñanza;
xi)
Revisar e implementar la legislación que garantice el
ejercicio responsable de los derechos sexuales y reproductivos y
el acceso sin discriminación a
los servicios de salud, incluida la salud sexual y
reproductiva de conformidad con el Consenso de Lima;
xii)
Fortalecer los esfuerzos de prevención, diagnóstico y
tratamiento de las infecciones de transmisión sexual, en
particular el VIH/SIDA, salvaguardando los derechos de todas las
mujeres y las niñas que viven con el virus, y garantizar el
acceso, sin discriminación, a información, atención, educación
y servicios de prevención del VIH/SIDA;
xiii)
Reforzar la plena participación de las mujeres en la
preservación y el manejo del medio ambiente para lograr el
desarrollo sostenible;
xiv)
Adoptar medidas para promover y proteger los derechos
humanos de los y las migrantes, de conformidad con los preceptos
constitucionales y los instrumentos internacionales vigentes;
xv)
Adoptar las medidas integrales que sean necesarias para
eliminar todas las formas de violencia y sus manifestaciones
contra todas las mujeres, incluidas la violencia familiar, el
abuso y acoso sexual, el incesto, la explotación sexual y el tráfico
y trata de mujeres y niñas, la prostitución forzada, los
asesinatos y las violaciones sistemáticas, y la violencia en
situaciones de conflicto armado, entre otras, así como eliminar
las medidas unilaterales contrarias al derecho internacional y a
la Carta de las Naciones Unidas;
xvi)
Promover el acceso de todas las mujeres a las tecnologías
de la información y la comunicación con miras tanto a erradicar
la pobreza como a promover el desarrollo;
xvii)
Profundizar el desarrollo de un sistema de información
basado en estadísticas desagregadas por sexo para incorporar
efectivamente la perspectiva de género, tomando en cuenta la
diversidad étnico-racial y generacional, en todos los programas y
políticas de gobierno, otorgando particular atención a la
pobreza, el trabajo no remunerado, el uso del tiempo, la violencia
de género y la migración internacional;
xviii)
Diseñar y revisar las leyes, a fin de asegurar que, allí
donde exista el derecho a la posesión privada de tierras y de
propiedades, se reconozca a las mujeres plenos e iguales derechos
a poseer tierras y otras propiedades, incluso en virtud del
derecho a heredar, y mediante la realización de las reformas
administrativas y la adopción de las demás medidas necesarias
para otorgar a las mujeres los mismos derechos que los hombres al
crédito, el capital, la tecnología apropiada y el acceso a los
mercados y la información;
xix)
Garantizar a los mecanismos nacionales para el adelanto de
la mujer los recursos financieros y humanos, y reforzar su
capacidad política y la consolidación de su rango institucional
al más alto nivel, a fin de que puedan cumplir sus mandatos con
eficacia y eficiencia;
xx)
Estrechar la colaboración entre los mecanismos nacionales
para la mujer, los organismos regionales e internacionales;
xxi)
Promover la participación plena e igualitaria de hombres y
mujeres en todos los niveles de toma de decisiones en el Estado,
la sociedad y el mercado y fomentar la participación de la
sociedad civil, incluidas las organizaciones no gubernamentales y
las organizaciones d e mujeres en los procesos de adopción de
decisiones en los ámbitos local, nacional, regional y global a
fin de avanzar en la construcción y ejercicio de la ciudadanía
plena de todas las mujeres de la región;
xxii)
Desarrollar instrumentos de seguimiento y evaluación de
las políticas públicas con el fin de incorporar una perspectiva
de género, tomando en cuenta la diversidad étnico-racial y
generacional, en todas las acciones del Estado;
xxiii)
Invitar a los parlamentos de la región a que revisen sus
legislaciones, a fin de armonizarlas con los instrumentos
internacionales en materia de derechos humanos y de no
discriminación de las mujeres, niños, niñas y adolescentes;
xxiv)
Exhortar a los gobiernos que aún no lo han hecho a
considerar la ratificación y aplicación efectiva de la Convención
sobre la eliminación de todas las formas de discriminación
contra la mujer y su Protocolo facultativo, así como de la
Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la
Violencia contra la Mujer y la adopción de un mecanismo efectivo
para la aplicación y seguimiento de esta última por los Estados
parte;
xxv)
Promover la cooperación internacional en apoyo a las
actividades de los mecanismos nacionales para el adelanto de las
mujeres destinadas a la implementación de la Plataforma de Acción
de Beijing e instar a los organismos y las organizaciones
especializadas de las Naciones Unidas a que, de conformidad con
sus mandatos, sigan apoyando los esfuerzos nacionales en pro de la
igualdad de derechos y la creación de
oportunidades para las mujeres en la región, a través de
programas de cooperación, estudios y análisis, entre otros;
7.
Acogemos con beneplácito la agenda de investigación que
figura en el documento "Caminos hacia la equidad de género
en América Latina y el Caribe" y solicitamos a la Secretaría
de la CEPAL que, en c elaboración con gobiernos de la región y
otros organismos internacionales, realice las tareas que fueren
necesarias para su cumplimiento;
8.
Declaramos que el Consenso de México constituye la
contribución regional a la Comisión de la Condición Jurídica y
Social de la Mujer en su cuadragésimo noveno periodo de sesiones,
previsto para marzo del 2005;
9.
Solicitamos a la Presidencia que someta a la consideración
de la CEPAL, en su trigésimo período de sesiones, previsto para
junio-julio del 2004 el presente Consenso;
10.
Agradecemos al pueblo y al Gobierno de México las
facilidades otorgadas para la realización de esta Conferencia y
su calurosa hospitalidad.
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