..  .  .   .      PLATAFORMA PARA LA ACCIÓN

 

Contexto Mundial

6. La Cuarta Conferencia Mundial sobre las Mujeres tiene lugar en el umbral de un nuevo milenio.

7. La Plataforma para la Acción hace suya la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres (3) y se apoya en las Estrategias de Nairobi Orientadas hacia el Futuro para el Avance de las Mujeres, así como en las resoluciones relevantes adoptadas por el Consejo Económico y Social y la Asamblea General. La formulación de la Plataforma para la Acción establece un grupo básico de medidas prioritarias que deberían aplicarse en el curso de los próximos cinco años.

8. La Plataforma para la Acción reconoce la importancia de los acuerdos alcanzados en la Cumbre Mundial en favor de la Infancia, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo y la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, donde se establecieron enfoques y compromisos concretos para fomentar el desarrollo sostenible y la cooperación internacional y para fortalecer la función de las Naciones Unidas en ese sentido. Asimismo, la Conferencia Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de los pequeños estados Insulares en Desarrollo, la Conferencia Internacional sobre Nutrición, la Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de la Salud y la Conferencia Mundial sobre Educación para Todas y Todos trataron distintos aspectos del desarrollo y de los derechos humanos, desde sus distintos puntos de vista, prestando especial atención al papel que desempeñan las mujeres y las niñas. Además, el Año Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo (4), el Año Internacional de la Familia (5), el Año de las Naciones Unidas para la Tolerancia (6), la Declaración de Ginebra sobre las Mujeres Rurales (7), y la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres (8) también han puesto énfasis en el empoderamiento de las mujeres y en la igualdad.

9. El objetivo de la Plataforma para la Acción, que se ajusta plenamente a los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y al derecho internacional, es el empoderamiento de todas mujeres. Para lograrlo es imprescindible que estas disfruten plenamente de todos los derechos humanos y libertades fundamentales. Aunque hay que tener presentes las particularidades nacionales y regionales y sus diversos antecedentes históricos, culturales y religiosos, los Estados, independientemente de sus sistemas políticos, económicos y culturales, tienen la obligación de promover y proteger todos los derechos humanos y libertades fundamentales (9). La aplicación de la presente Plataforma, en concreto, mediante la promulgación de leyes nacionales y la formulación de estrategias, políticas, programas y prioridades para el desarrollo, es responsabilidad soberana de cada Estado, de acuerdo con todos los derechos humanos y libertades fundamentales, y la importancia y el pleno respeto de los diversos valores religiosos y éticos, de los antecedentes culturales y convicciones filosóficas de cada individuo y de sus comunidades, deberían contribuir a que las mujeres disfruten plenamente de sus derechos humanos para así conseguir la igualdad, el desarrollo y la paz.

10. Desde la Conferencia Mundial para el Examen y la Evaluación de los Logros del Decenio de las Naciones Unidas para las Mujeres: Igualdad, Desarrollo y Paz, celebrada en Nairobi en 1985, y la adopción de las Estrategias de Nairobi orientadas hacia el Futuro para el Avance de las Mujeres, el mundo ha experimentado profundas transformaciones políticas, económicas, sociales y culturales que han tenido efectos tanto positivos como negativos para las mujeres. En la Conferencia Mundial de Derechos Humanos se reconoció que los derechos humanos de las mujeres y de las niñas son parte inalienable, integral e indivisible de los derechos humanos universales. La plena e igual participación, en condiciones de igualdad, en la vida política, civil, económica, social y cultural a nivel nacional, regional e internacional, así como la erradicación de todas las formas de discriminación sexista son objetivos prioritarios de la comunidad internacional. La Conferencia Mundial de Derechos Humanos reafirmó el solemne compromiso de todos los Estados de cumplir sus obligaciones de promover el respeto universal, así como la observancia y la protección, de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales de todas las personas, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, con otros instrumentos relativos a los derechos humanos y el derecho internacional. El carácter universal de esos derechos y libertades no admite dudas.

11. El fin de la guerra fría ha acarreado cambios internacionales y una menor competencia entre las superpotencias. La amenaza de un conflicto armado mundial ha disminuido, al tiempo que las relaciones internacionales han mejorado y las perspectivas de paz entre las naciones han aumentado. Aunque las amenazas de conflicto mundial se han reducido, las guerras de agresión, los conflictos armados, la dominación colonial u otras formas de dominación foránea y de ocupación extranjera, las guerras civiles y el terrorismo siguen asolando muchas partes del mundo. Se cometen graves violaciones de los derechos humanos de las mujeres, especialmente en épocas de conflicto armado, que incluyen el asesinato, la tortura, las violaciones sistemáticas, los embarazos y los abortos forzados, en particular en aquellos lugares donde se aplican políticas de depuración étnica.

12. El mantenimiento de la paz y la seguridad a nivel mundial, regional y local, junto con la prevención de las políticas de agresión y de depuración étnica y la resolución de los conflictos armados, son cruciales para la protección de los derechos humanos de las mujeres y las niñas, así como para la eliminación de todas las formas de violencia contra ellas y de su utilización como arma de guerra.

13. Los excesivos gastos militares, incluidos aquellos que se realizan a escala mundial, el tráfico y comercio de armas, y las inversiones en la producción y adquisición de estas armas han reducido los recursos disponibles para el desarrollo social. Muchos países en desarrollo han aplicado políticas de ajuste estructural como resultado de la carga de la deuda y de otras dificultades económicas. Además, hay programas de ajuste estructural que estan mal diseñados y ejecutados, lo que ha tenido efectos perjudiciales en el desarrollo social. El número de personas que viven en situación de pobreza ha aumentado de forma desproporcionada en la mayoría de los países en desarrollo, en particular en los países fuertemente endeudados, durante la última década.

14. En este contexto, se debe enfatizar la dimensión social del desarrollo. El crecimiento económico acelerado, si bien es necesario para el desarrollo social, en sí mismo no mejora la calidad de vida de la población. En algunos casos, se presentan condiciones que pueden acentuar las desigualdades sociales y la marginación. De ahí que sea indispensable buscar nuevas alternativas que garanticen que todas y todos los miembros de la sociedad se beneficien del crecimiento económico basado en un enfoque integral de todos los aspectos del desarrollo: crecimiento, igualdad entre mujeres y hombres, justicia social, conservación y protección del medio ambiente, sostenibilidad, solidaridad, participación, paz y respeto por los derechos humanos.

15. La tendencia mundial hacia la democratización ha abierto el proceso político en muchas naciones, pero la participación popular de las mujeres en la toma de decisiones fundamentales como partícipes plenas y en condiciones de igualdad con los hombres, sobre todo en política, aún no se ha logrado. En Sudáfrica se ha desmantelado la política de racismo institucionalizado, el apartheid, lo cual dio lugar a un transpaso político y democrático del poder. En Europa central y oriental, la transición a la democracia parlamentaria ha sido rápida y ha dado lugar a una variedad de experiencias, según las circunstancias concretas de cada país. Si bien, en general, la transición ha sido pacífica, en algunos países este proceso se ha visto obstaculizado por conflictos armados que tienen como consecuencia violaciones graves de los derechos humanos.

16. La recesión económica generalizada y la inestabilidad política en algunas regiones han sido responsables del retraso de los objetivos de desarrollo en muchos países, lo cual ha provocado el aumento de la pobreza hasta límites indescriptibles. El número de personas que vive en situación de indigencia supera los 1.000 millones, de los cuales la gran mayoría son mujeres. El rápido proceso de cambio y ajuste en todos los sectores ha provocado también un incremento del desempleo y el subempleo, que han afectado especialmente a las mujeres. En muchos casos, los programas de ajuste estructural no se diseñaron teniendo en cuenta los efectos negativos sobre grupos vulnerables o desfavorecidos, ni sobre las mujeres, ni diseñaron medidas que asegurasen efectos positivos sobre estas personas, que intentasen prevenir su marginalización de las actividades sociales y económicas. En el Acta Final de la Ronda Uruguay de negociaciones comerciales multilaterales (10), se puso de relieve la creciente interdependencia de las economías nacionales y la importancia de la liberalización del comercio y el acceso a mercados dinámicos y abiertos. Ha habido también elevados gastos militares en algunas regiones. A pesar de que la ayuda oficial al desarrollo (AOD) ha aumentado en algunos países, recientemente, ha disminuido, en términos generales.

17. La pobreza absoluta y la feminización de la pobreza, el desempleo, el creciente deterioro del medio ambiente, la continua violencia contra las mujeres y la exclusión generalizada de la mitad de la humanidad de las instituciones de poder y gobierno ponen de manifiesto la necesidad de seguir luchando por conseguir el desarrollo, la paz y la seguridad y de buscar medios que aseguren un desarrollo sostenible centrado en las personas. La participación y el liderazgo de la mitad de la humanidad, que son mujeres, es fundamental para lograr ese objetivo. Así pues, sólo una nueva era de cooperación internacional entre los Gobiernos y los pueblos basada en un espíritu de partenariado, un entorno social y económico internacional equitativo y una transformación radical de las relaciones entre mujeres y hombres, hacia una colaboración plena y en condiciones de igualdad, que haga posible que el mundo afronte los retos del siglo XXI.

18. Los recientes acontecimientos económicos ocurridos en la esfera internacional han tenido a menudo un impacto desproporcionado para mujeres, niñas y niños, que mayoritariamente viven en países en desarrollo. En los Estados con una pesada carga de deuda externa, los programas y las medidas de ajuste estructural, aunque beneficiosos a largo plazo, han dado lugar a una reducción del gasto social, que ha perjudicado a las mujeres, sobre todo en África y en los países menos desarrollados. La carga para las mujeres se ha visto aumentada cuando los compromisos de las Gobiernos en materia de servicios sociales han desaparecido y han pasado a las propias mujeres.

19. La recesión económica en muchos países desarrollados y en desarrollo, así como la reestructuración que actualmente se está llevando a cabo en los países con economías en transición han tenido consecuencias desproporcionadamente negativas para el empleo de las mujeres. A menudo, éstas no tienen más remedio que aceptar empleos precarios o que conllevan condiciones laborales peligrosas, dedicarse a actividades productivas no protegidas en el hogar o quedarse sin empleo. Muchas mujeres entran en el mercado laboral aceptando empleos infrarremunerados e infravalorados para aumentar sus ingresos familiares y otras deciden emigrar por los mismos motivos. Al no reducirse ninguna de sus responsabilidades añadidas, su carga total de trabajo ha aumentado considerablemente.

20. Las políticas y los programas macro y microeconómicos, incluido el ajuste estructural, no han tenido en cuenta, en general, su impacto sobre mujeres y niñas, en especial, aquellas que viven en condiciones de pobreza. La miseria ha crecido en términos absolutos y relativos y el número de mujeres pobres ha aumentado en la mayoría de las regiones. Muchas mujeres de las zonas urbanas también viven en la pobreza, pero merece especial atención la difícil situación de las que viven en areas rurales y aisladas, debido al estancamiento del desarrollo en dichas zonas. En los países en desarrollo, aun en aquellos en que los indicadores nacionales han mejorado, la mayor parte de las mujeres de las zonas rurales siguen viviendo en condiciones de subdesarrollo económico y marginación social.

21. Las mujeres son un factor clave para la economía en la lucha contra la pobreza, a través del trabajo remunerado y del no remunerado que realizan en el hogar, la comunidad o en los lugares de trabajo. Cada vez es mayor el número de mujeres que adquieren independencia económica gracias a sus empleos remunerados.

22. La cuarta parte de todos los hogares del mundo están encabezados por mujeres y muchos otros dependen de los ingresos de las mujeres aun cuando el hombre esté presente en el hogar. Estos hogares estan, con frecuencia, entre los más pobres debido entre otras cosas, a la discriminación salarial, a las pautas de segregación ocupacional en el mercado laboral y a otros obstáculos basadas en el género. La desintegración familiar, los movimientos de población entre zonas urbanas y rurales dentro de los propios países, la migración internacional, las guerras y los desplazamientos internos son factores que contribuyen al aumento de hogares encabezados por mujeres.

23. Tras reconocer que el logro y el mantenimiento de la paz y la seguridad son requisitos previos indispensables para el progreso económico y social, las mujeres se están manifestando progresivamente como protagonistas en múltiples facetas del movimiento mundial por la paz. Su plena participación en la toma de decisiones, en la prevención y resolución de conflictos y en todas las demás iniciativas orientadas a la paz resulta esencial para conseguir una paz duradera.

24. La religión, la espiritualidad y las creencias desempeñan una función fundamental en las vidas de millones de mujeres y hombres, en la manera en que viven y en sus aspiraciones de futuro. El derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión es inalienable y debe ser disfrutado universalmente. Ese derecho incluye la libertad de tener o adoptar la religión o creencia de su elección, ya sea individualmente o en comunidad con otras personas, en público o en privado, y a manifestar su religión o creencia en el culto, la observancia, la práctica y la enseñanza. A fin de lograr la igualdad, el desarrollo y la paz, es necesario respetar plenamente esos derechos y libertades. La religión, el pensamiento, la conciencia y las creencias podrían y pueden contribuir a satisfacer las necesidades morales, éticas y espirituales de mujeres y hombres y a que realicen todas sus capacidades en la sociedad. No obstante, se reconoce que toda forma de extremismo puede tener consecuencias negativas para las mujeres y puede conducir a situaciones de violencia y de discriminación.

25. La Cuarta Conferencia Mundial sobre las Mujeres deberá acelerar el proceso que se inició formalmente en 1975, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el Año Internacional de las Mujeres. Dicho Año marcó un hito, pues, a partir de esa fecha, se tienen en cuenta las cuestiones relacionadas con las mujeres en el programa de la Organización. El Decenio de las Naciones Unidas para las Mujeres (1976-1985) significó un esfuerzo a escala mundial para revisar su situación y sus derechos, y para promocionar mujeres en puestos de toma de decisiones. En 1979 la Asamblea General adoptó la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres, que entró en vigor en 1981 y fijó una pauta internacional para esclarecer el concepto de la igualdad entre mujeres y hombres. En 1985, la Conferencia Mundial para el Examen y la Evaluación de los logros del Decenio de las Naciones Unidas para las Mujeres: Igualdad, Desarrollo y Paz adoptó las Estrategias de Nairobi Orientadas hacia el Futuro para el Avance de las Mujeres, para ser aplicadas antes del año 2000. Se ha avanzado considerablemente en el logro de la igualdad entre mujeres y hombres. Muchos Gobiernos han promulgado leyes que fomentan esta igualdad y han establecido mecanismos nacionales para asegurar la perspectiva de género en todas las areas de interés general de la sociedad. Los organismos internacionales han dedicado mayor atención a la situación de las mujeres y a las funciones que estas desempeñan.

26. La creciente influencia del sector no gubernamental, en particular, las organizaciones de mujeres y los grupos feministas ha pasado a ser un motor importante del cambio. Las organizaciones no gubernamentales han desempeñado una importante función de asesoramiento en los avances legislativos y en las medidas para asegurar la mejora en la situación de las mujeres. Asimismo, estas organizaciones han generado nuevos enfoques del desarrollo. Muchos Gobiernos han ido reconociendo progresivamente el destacado papel que desempeñan estas organizaciones y la importancia de trabajar con ellas para lograr avances. A pesar de ello, en algunos países, los Gobiernos siguen restringiendo su libertad de actuación. Las mujeres, a través de las organizaciones no gubernamentales, participan y ejercen una gran influencia en foros comunitarios, nacionales, regionales y mundiales, así como en debates internacionales.

27. Desde 1975 ha aumentado el conocimiento acerca de la situación de mujeres y hombres, y ello está contribuyendo a la adopción de medidas encaminadas a promover la igualdad. En varios países se han registrado importantes cambios en las relaciones entre mujeres y hombres, sobre todo en aquellos en los que se han logrado avances en la educación para las mujeres y aumentos significativos en su participación como fuerza de trabajo remunerada. Gradualmente se han ido eliminando las fronteras entre las funciones productiva y reproductiva en la división del trabajo a medida que ellas han comenzado a integrarse en esferas de trabajo en las que antaño predominaban los hombres y estos han comenzado a aceptar más responsabilidades domésticas, incluyendo el cuidado de niñas y niños. Sin embargo, los cambios en la actitudes de las mujeres han sido mayores y mucho más rápidos que en el caso de los hombres. En muchos países, sigue sin reconocerse que las conquistas y las actividades diferentes de mujeres y hombres no son consecuencias de diferencias biológicas inmutables sino de la asignación social de los roles para cada sexo.

28. Es más, diez años después de la Conferencia de Nairobi, no ha podido lograrse aún la igualdad entre mujeres y hombres. En términos generales, estas constituyen apenas el 10 % del total de los cargos legislativos electos en todo el mundo y en la mayoría de las estructuras administrativas nacionales e internacionales, tanto públicas como privadas, siguen estando infrarepresentadas. La propia Organización de Naciones Unidas no es la excepción. Cincuenta años después de su creación, las Naciones Unidas siguen privadas de la participación de las mujeres debido a su escasa representación en las instancias donde se toman las decisiones, tanto dentro de la Secretaría como en los organismos especializados.

29. Las mujeres desempeñan una función decisiva en la estructura familiar. La familia es la unidad básica de la sociedad y como tal debe ser fortalecido, mediante protección y apoyo amplios. En sistemas culturales, políticos y sociales diferentes, existen distintas formas de familia. Los derechos, capacidades y responsabilidades de cada uno de sus miembros deben ser respetados. Las mujeres contribuyen en gran medida al bienestar de sus familias y al desarrollo de la sociedad, si bien esto no se reconoce ni se considera suficientemente. Tambien debe reconocerse la importancia social de la maternidad y la función de padres y madres en la familia, así como en la educación de niñas y niños. La responsabilidad de su crianza debe ser compartida por madres y padres, y por la sociedad en su conjunto. La maternidad, la condición de madres y padres y la función reproductora de las mujeres no deben ser motivo de discriminación ni debe restringir la plena participación de las mujeres en la sociedad. Asimismo, se debe reconocer el importante papel que, a menudo y en muchos paises, desempeñan las mujeres al hacerse cargo del cuidado de otros miembros de la familia.

30. Pese a que la tasa de crecimiento de la población mundial esta disminuyendo, en cifras absolutas, continua siendo elevada, con un incremento actual que llega anualmente a los 86 millones de personas. Dos indicadores demográficos fundamentales han tenido, a su vez, profundas repercusiones en la tasa de personas dependientes dentro de las familias. En muchos países en desarrollo, entre el 45% y el 50% de la población tiene menos de 15 años, mientras que en los países industrializados están aumentando tanto el número como la proporción de personas de edad avanzada. Según estimaciones de las Naciones Unidas, el 72% de la población mayor de 60 años vivirá en los países en desarrollo en el año 2025 y, de ese total, más de la mitad serán mujeres. El cuidado de hijas e hijos, de las personas mayores y enfermas es una responsabilidad que recae de manera desproporcionada sobre las mujeres debido a la desigualdad y a la distribución desequilibrada del trabajo remunerado y no remunerado entre mujeres y hombres.

31. Muchas mujeres se enfrentan a barreras específicas, debido a causas muy diversas, que se suman a las ya existentes por razones de género, que las aislan o marginan, y que obedecen a diversos factores. Estas barreras son, entre otras, la negación de sus derechos humanos, la falta de acceso, o la imposibilidad de acceder a la educación y la formación profesional, al empleo, a la vivienda y a la autonomía económica, excluyéndolas además, de los procesos de toma de decisiones. Esas mujeres suelen verse privadas de la oportunidad de contribuir al desarrollo a todos los niveles, de sus comunidades.

32. La pasada década ha sido testigo de un reconocimiento cada vez mayor de los intereses y las preocupaciones propios de las mujeres indígenas, cuya identidad, tradiciones culturales y formas de organización social mejoran y fortalecen las comunidades en las que viven. Con frecuencia, estas mujeres encuentran obstáculos tanto por su condición de mujer como de indígena.

33. En los últimos 20 años el mundo ha presenciado una explosión en el campo de las comunicaciones. En virtud de los avances en la tecnología informática y las televisiones por satélite y cable, el acceso mundial a la información sigue aumentando y expandiéndose, con lo que se crean nuevas oportunidades para la participación de las mujeres en los medios de comunicación, así como para la divulgación de información sobre mujeres. Sin embargo, las redes mundiales de comunicación han sido utilizado para difundir imágenes estereotipadas y degradantes de las mujeres con una finalidad consumista y comercial determinada . Mientras las mujeres no participen equitativamente en las esferas técnica y de toma de decisiones dentro del contexto de los medios de comunicación, incluyendo el mundo de las artes, seguirán siendo objeto de representaciones falsas y se seguirá desconociendo la realidad de sus vidas. Los medios de comunicación tienen muchas posibilidades de promover el avance de las mujeres, y la igualdad, mostrando a mujeres y hombres sin estereotipos, de una manera plural y equilibrada, respetando la dignidad y el valor de la persona humana.

34. El creciente deterioro del medio ambiente, que afecta a todos los seres humanos, tiene un impacto más directo en las mujeres. Su salud y sus condiciones de vida se ven amenazadas por la contaminación y los desechos tóxicos, la deforestación en gran escala, la desertización, la sequía y el agotamiento de los suelos y de los recursos costeros y marinos, con una incidencia cada vez mayor de problemas de salud, e incluso fallecimientos, relacionados con el medio ambiente, que se registran entre las mujeres y las niñas. Las más afectadas son las mujeres que habitan en zonas rurales y las indígenas, cuyas condiciones de vida y subsistencia diaria dependen directamente de ecosistemas sostenibles.

35. La pobreza y la degradación del medio ambiente están estrechamente vinculadas. Si bien la pobreza tiene algunos efectos perjudiciales sobre el medio ambiente, la causa principal del creciente deterioro del medio ambiente a nivel mundial radica en las insostenibles pautas de consumo y producción, particularmente de los países industrializados, que constituyen un motivo de profunda preocupación y agravan la pobreza y los desequilibrios.

36. Las tendencias mundiales han provocado profundos cambios en los estrategias y modos de supervivencia familiar. La migración de las zonas rurales a las zonas urbanas se ha incrementado notablemente en todas las regiones. Según las previsiones, en el año 2000 la población urbana mundial representará el 47% del total de la población. Se estima que 125 millones de personas son migrantes, refugiadas y desplazadas, y que la mitad de ellas vive en países en desarrollo. Estos movimientos a gran escala han tenido profundas repercusiones en las estructuras y el bienestar de las familias, así como consecuencias desiguales para mujeres y hombres, que incluyen, en muchos casos, la explotación sexual de las mujeres.

37. De acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), al comienzo de 1995 el número total de casos del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) era de 4,5 millones. Desde que se diagnosticó por primera vez el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), se estima que 19,5 millones de, mujeres, hombres, niñas y niños han sido infectados con ese virus y, conforme a las previsiones, otros 20 millones de personas estarán infectadas al final de esta década. Entre los casos nuevos, las posibilidades de infección son el doble para las mujeres que para los hombres. En las primeras etapas de la pandemia del SIDA, el número de mujeres infectadas no era elevado; en cambio, actualmente asciende a unos 8 millones. Las jóvenes y las adolescentes son particularmente vulnerables. Se estima que en el año 2000 habrá más de 13 millones de mujeres infectadas y que 4 millones de mujeres habrán muerto de enfermedades relacionadas con el SIDA. Por añadidura, se estima que anualmente se producirán alrededor de 250 millones de casos nuevos de enfermedades de transmisión sexual. La tasa de transmisión de estas enfermedades, del VIH/SIDA aumenta a un ritmo alarmante entre las mujeres y las niñas, especialmente en los países en desarrollo.

38. Desde 1975 ha aumentado considerablemente el conocimiento y la información sobre la situación de las mujeres y sus condiciones de vida. En el transcurso de su vida, la existencia diaria de las mujeres y sus aspiraciones, se ven restringidas por actitudes discriminatorias, estructuras sociales y económicas injustas y la falta de recursos en la mayoría de los países, que impide su participación plena y en condiciones de igualdad. En determinados países, la práctica de la selección prenatal del sexo, unas mayores tasas de mortalidad entre niñas de corta edad y los bajos índices de escolarización de las niñas, en comparación con los niños, sugieren que la preferencia por los hijos está limitando el acceso de las niñas a los alimentos, a la educación, a la atención para la salud e incluso a la propia vida. La discriminación contra las mujeres comienza en las primeras fases de la vida y, por tanto, debe lucharse contra ella desde ese momento en adelante.

39. Las niñas de hoy son las mujeres de mañana. Las capacidades, las ideas y la energía de las niñas son cruciales para el pleno logro de los objetivos de la igualdad, el desarrollo y la paz. Para que una niña desarrolle plenamente sus potencialidades es preciso que crezca en un medio propicio donde se satisfagan sus necesidades espirituales, intelectuales y materiales de supervivencia, protección y desarrollo y se salvaguarden sus derechos iguales. Ya que las mujeres tienen que compartir con los hombres, en igualdad de condiciones, todos los aspectos de la vida y del desarrollo, ha llegado el momento de reconocer la dignidad humana y el valor de las niñas y de que se garantice el pleno disfrute de sus derechos humanos y libertades fundamentales, incluidos los derechos garantizados por la Convención sobre los Derechos de Niñas y Niños (11), cuya ratificación universal se pide encarecidamente. Sin embargo, es evidente en todo el mundo que la discriminación y la violencia contra las niñas empiezan en las primeras fases de la vida y continúan y persisten a lo largo de su existencia. Las niñas tienen a menudo menor acceso que los niños, a la alimentación, los servicios de salud física y mental y la educación, y disfrutan de menos derechos, menos oportunidades y menos beneficios en la infancia y en la adolescencia. Las niñas son, con frecuencia, objeto de diversas formas de explotación sexual y económica, pedofilia, prostitución forzada, venta de sus órganos y tejidos, violencia y prácticas denigrantes como el infanticidio femenino y la selección prenatal del sexo, el incesto, la mutilación genital y el matrimonio prematuro, incluso en la niñez.

40. La mitad de la población mundial tiene menos de 25 años, y la mayor parte de las y los jóvenes del mundo -más del 85%- vive en países en desarrollo. Las personas responsables de formular las políticas deberían reconocer las consecuencias de estos factores demográficos. Es preciso tomar medidas especiales para asegurar que las jóvenes desarrollen las cualidades necesarias para una participación activa y efectiva a todos los niveles directivos sociales, culturales, políticos y económicos. Será indispensable que la comunidad internacional demuestre un nuevo compromiso para el futuro que produzca una nueva generación de mujeres y hombres para que trabajen juntos por una sociedad más justa. Esta nueva generación de líderes debe aceptar y promover un mundo en el que todos las niñas y niños estén a salvo de injusticias, opresión y desigualdad, y libres para desarrollar sus propias aspiraciones. Por consiguiente, el principio de la igualdad entre mujeres y hombres debe formar parte integrante del proceso de socialización.