|
|
 |
|
.. .
. .
PLATAFORMA PARA LA
ACCIÓN
|
|
C. LA SALUD 89. Las mujeres
tienen el derecho a disfrutar del más alto nivel posible de salud
física y mental. El disfrute de este derecho es esencial para sus
vidas y su bienestar y para hacer posible su participación en todas
las esferas de la vida pública y privada. La salud no es sólo
la ausencia de enfermedad o dolencias, sino un estado de pleno bienestar
físico, mental y social. La salud de las mujeres incluye su bienestar
emocional, social y físico y está determinado por el contexto
social, político y económico en que viven, así como
por sus características biológicas. Sin embargo, la mayoría
de las mujeres no goza de salud ni de bienestar. Uno de los principales
obstáculos para lograr el máximo grado posible de salud para
las mujeres es la desigualdad, tanto entre mujeres y hombres como entre
mujeres de distintas regiones geográficas, clases sociales y grupos
indígenas y étnicos. En foros nacionales e internacionales,
las mujeres han hecho hincapié en que la igualdad, incluido el reparto
de responsabilidades familiares, el desarrollo y la paz, son condiciones
necesarias para gozar de un nivel óptimo de salud durante todo su
ciclo vital.
90. Las mujeres
no tienen igualdad de condiciones respecto a los hombres en el acceso a
la salud y hacen un uso diferente de los recursos básicos de salud,
incluidos los servicios de atención primaria, para la prevención
y el tratamiento de las enfermedades infantiles, la malnutrición,
la anemia, las enfermedades diarréicas, las enfermedades contagiosas,
la malaria y otras enfermedades tropicales y la tuberculosis, entre otras
afecciones. Las mujeres tambien tienen oportunidades diferentes y desiguales
en lo que respecta a la protección, la promoción y el mantenimiento
de su salud. En muchos países en desarrollo, es preocupante la falta
de servicios obstétricos de emergencia. Las políticas y programas
de salud a menudo se perpetúan los estereotipos sexistas y no consideran
las diferencias socioeconómicas y otras diferencias entre las mujeres,
ni se tiene plenamente en cuenta la falta de autonomía de las mujeres
respecto de su salud. La salud de las mujeres se ve tambien afectada por
la discriminación sexista del sistema sanitario y por los servicios
médicos insuficientes e inadecuados que se prestan a las mujeres.
91. En muchos países,
especialmente en los países en desarrollo y en particular en los
más empobrecidos, una disminución de los gastos de salud
pública y, en ciertos casos, el ajuste estructural, contribuyen
al deterioro de los sistemas de salud pública. Además, la
privatización de los sistemas de atención a la salud, sin
garantías adecuadas de acceso universal y asequible, reduce aún
más la disponibilidad de los servicios de atención sanitaria.
Esa situación no sólo afecta directamente a la salud de niñas
y mujeres, sino que además impone obligaciones desproporcionadas
a las mujeres, cuyos múltiples papeles, incluidos los que realizan
dentro de la familia y la sociedad, no se reconocen; de ahí que,
a menudo, no reciban el apoyo social, psicológico y económico
necesario.
92. Se debe asegurar
el derecho de todas las mujeres a disfrutar del más alto nivel posible
de salud durante todo su ciclo vital en pie de igualdad con los hombres.
Las mujeres se ven afectadas por la mayoría de las condiciones de
salud igual que los hombres, pero las mujeres las experimentan de diferente
manera. La incidencia de la pobreza y la dependencia económica de
las mujeres, la violencia que se ejrce contra ellas y las actitudes negativas
hacia mujeres y niñas, la discriminación racial y de otra
índole, el limitado poder que muchas mujeres ejercen sobre su vida
sexual y reproductiva y su falta de influencia en la toma de decisiones,
son realidades sociales que tiene un impacto perjudicial sobre su salud.
La falta de alimentos para las niñas y las mujeres y la distribución
desigual de los alimentos en el hogar, el acceso insuficiente al agua potable,
al saneamiento y al combustible, sobre todo en las zonas rurales y en las
zonas urbanas pobres, y las condiciones de vivienda deficientes, pesan
en exceso sobre las mujeres y sus familias y repercuten negativamente en
su salud. Una buena salud es indispensable para vivir de manera productiva
y satisfactoria y el derecho de todas las mujeres a controlar todos los
aspectos de su salud y en particular, su propia fecundidad, es fundamental
para su empoderamiento.
93. La discriminación
de las niñas, con frecuencia derivada de la preferencia por los
niños, en el acceso a los servicios de nutrición y de atención
sanitaria, pone en peligro su salud y bienestar presente y futuro. Las
situaciones que fuerzan a las niñas al matrimonio, al embarazo y
a la reproducción a edad temprana y las someten a prácticas
perjudiciales, como la mutilación genital, conllevan grandes riesgos
para su salud. Las adolescentes necesitan durante su crecimiento tener
acceso a los servicios de salud y nutrición necesarios ; acceso
del que a menudo carecen. El asesoramiento y el acceso a la información
y a los servicios de salud sexual y reproductiva siguen siendo insuficientes
o completamente inexistentes y no se suele tener en cuenta el derecho de
las jóvenes a la intimidad, la confidencialidad, el respeto y el
consentimiento manifiesto. Desde el punto de vista biológico y psicosocial,
las adolescentes son más vulnerables que los chicos a las agresiones
sexuales, la violencia y la prostitución y a las consecuencias de
unas relaciones sexuales prematuras y sin protección. La tendencia
a tener experiencias sexuales a temprana edad, sumada a la falta de información
y servicios, aumenta el riesgo de embarazos no deseados y a edad prematura,
así como el contraer el VIH y otras enfermedades de transmisión
sexual y de abortar en condiciones peligrosas. La maternidad prematura
sigue siendo un obstáculo para el progreso educativo, económico
y social de las mujeres en todo el mundo. En líneas generales, el
matrimonio y la maternidad prematuros pueden reducir drásticamente
las oportunidades de educación y empleo de las niñas y probablemente,
perjudicar a largo plazo la calidad de su vida y de la vida de sus hijas
e hijos. Con frecuencia, los adolescentes no han sido educados para respetar
la libertad de decisión de las mujeres, ni para compartir con ellas
las responsabilidades relativas a la sexualidad y a la reproducción.
94. La salud reproductiva
es un estado de bienestar general físico, mental y social, y no
de mera ausencia de enfermedad o dolencias, en todos los aspectos relacionados
con el sistema reproductivo y sus funciones y procesos. En consecuencia,
la salud reproductiva implica la capacidad de disfrutar de una vida sexual
satisfactoria y sin riesgos, la capacidad de reproducirse, y la libertad
para decidir hacerlo o no hacerlo, cuándo y con qué frecuencia.
Esta última condición lleva implícito el derecho de
mujeres y hombres a obtener información y a tener acceso a unos
métodos de planificación familiar de su elección,
que sean seguros, eficaces, asequibles y aceptables, así como a
otros métodos que consideren para la regulación de la fecundidad
que no estén legalmente prohibidos y el derecho a recibir servicios
adecuados de atención a la salud que faciliten a las mujeres embarazos
y partos sin riesgos y den a las parejas las máximas posibilidades
de tener hijas e hijos sanos. En consonancia con esta definición
de salud reproductiva, la atención de la salud reproductiva se define
como el conjunto de métodos, técnicas y servicios que contribuyen
a la salud y al bienestar reproductivos, al evitar y resolver los problemas
relacionados con la salud reproductiva. Esto incluye también la
salud sexual, cuyo objetivo es el desarrollo de la vida y de las relaciones
personales y no meramente el asesoramiento y la atención en materia
de reproducción y de enfermedades de transmisión sexual.
95. Teniendo en
cuenta la definición anterior, los derechos reproductivos abarcan
algunos derechos humanos que ya están reconocidos en las legislaciones
nacionales, en los documentos internacionales sobre derechos humanos y
en otros documentos pertinentes adoptados por consenso. Estos derechos
se basan en el reconocimiento del derecho básico de todas las parejas
e individuos a decidir libre y responsablemente el número de nacimientos,
el momento y la frecuencia de éstos y a disponer de la información
y de los medios para ello, así como el derecho a alcanzar el más
alto nivel de salud sexual y reproductiva. También incluye su derecho
a tomar decisiones relativas a la reproducción sin sufrir discriminación,
coacciones ni violencia, como se establece en los documentos de derechos
humanos. En el ejercicio de este derecho, las parejas y los individuos
deben tener en cuenta las necesidades de sus hijas e hijos actuales y futuros
y sus responsabilidades sociales. La promoción del ejercicio responsable
de estos derechos de todas las personas, deben ser la base primordial de
las políticas y programas gubernamentales y comunitarios de salud
reproductiva, incluida la planificación familiar. Como parte de
este compromiso, se debe prestar plena atención a la promoción
de unas relaciones de respeto mutuo e igualdad entre mujeres y hombres,
y particularmente a las necesidades de las y los adolescentes en materia
de educación y de servicios, con objeto de que puedan asumir su
sexualidad de manera positiva y responsable. La salud reproductiva está
fuera del alcance de muchas personas en todo el mundo a causa de factores
como: los inadecuados niveles de conocimiento sobre la sexualidad humana
y el acceso a una información y unos servicios insuficientes o de
mala calidad en materia de salud reproductiva; la persistencia de comportamientos
sexuales de alto riesgo; las prácticas sociales discriminatorias;
las actitudes negativas hacia las mujeres y las niñas; y el limitado
poder que tienen muchas mujeres y niñas para decidir sobre de su
vida sexual y reproductiva. En la mayoría de los países,
los y las adolescentes son particularmente vulnerables a causa de su falta
de información y de acceso a los servicios pertinentes. Las mujeres
y los hombres de más edad tienen problemas especiales en materia
de salud reproductiva, que no suelen abordarse de manera adecuada.
96. Los derechos
humanos de las mujeres incluyen su derecho a ejercer el control y decidir
libre y responsablemente sobre las cuestiones relativas a su sexualidad,
incluida su salud sexual y reproductiva, libres de coerción, discriminación
y violencia. Las relaciones igualitarias entre mujeres y hombres respecto
de las relaciones sexuales y la reproducción, que incluyan el pleno
respeto de la integridad de la persona, exigen el respeto y el consentimiento
mutuo y el asumir de forma compartida las responsabilidades del comportamiento
sexual y sus consecuencias.
97. Además,
las mujeres están expuestas a riesgos específicos para su
salud debido a que no se les presta la suficiente atención y a la
falta de servicios para atender las necesidades de salud relativas a la
sexualidad y la reproducción. En muchas partes del mundo en desarrollo,
las complicaciones derivadas del embarazo y el parto se cuentan entre las
principales causas de mortalidad y morbilidad de las mujeres en edad reproductiva.
Existen en cierta medida problemas similares en algunos países con
economías en transición. El aborto en condiciones de riesgo
pone en peligro la vida de un gran número de mujeres y representa
un grave problema de salud pública, puesto que son las mujeres más
pobres y las más jóvenes las que corren mayores riesgos.
La mayoría de estas muertes, los problemas de salud y las lesiones
se pueden evitar, mejorando el acceso a servicios adecuados de atención
sanitaria, que incluyan métodos de planificación familiar
eficaces y sin riesgos, y la atención obstétrica de emergencia;
reconociendo el derecho de mujeres y hombres a la información y
al acceso a métodos de planificación familiar de su elección
que sean seguros, eficaces, asequibles y aceptables, así como a
otros métodos legales que decidan adoptar para el control de la
fecundidad, y el acceso a servicios adecuados de atención de la
salud que permitan que el embarazo y el parto transcurran en condiciones
de seguridad y ofrezcan a las parejas las mayores posibilidades de tener
hijas e hijos sanos. Habría que examinar estos problemas y los medios
para combatirlos sobre la base del informe de la Conferencia Internacional
sobre Población y Desarrollo, con particular referencia a los párrafos
pertinentes del Programa de Acción de la Conferencia (14). En la
mayor parte de los países, la falta de atención a los derechos
reproductivos de las mujeres limita gravemente sus oportunidades en la
vida pública y privada, incluidas las oportunidades de educación
y de empoderamiento económico y político. La capacidad de
las mujeres para controlar su propia fecundidad constituye una base fundamental
para el disfrute de otros derechos. La responsabilidad compartida entre
mujeres y hombres de las cuestiones relativas al comportamiento sexual
y reproductivo también es indispensable para mejorar la salud de
la mujeres.
98. El VIH/SIDA
y otras enfermedades de transmisión sexual, cuyo contagio es a veces
consecuencia de la violencia sexual, tienen efectos devastadores en la
salud de las mujeres, en particular de las adolescentes y jóvenes.
Las mujeres, a menudo, no consiguen que los hombres adopten prácticas
sexuales libres de riesgo y tienen difícil acceso a la información
y a los servicios de prevención y tratamiento. Ellas, que representan
la mitad de las personas adultas recientemente afectadas por el VIH/SIDA
y otras enfermedades de transmisión sexual, han hecho hincapié
en que su vulnerabilidad social y las relaciones de poder desiguales entre
mujeres y hombres constituyen obstáculos para una práctica
sexual segura en sus intentos por reducir la propagación de las
enfermedades de transmisión sexual. Las consecuencias del VIH/SIDA
no sólo afectan a su salud como mujeres, sino también a sus
papeles de madres y encargadas del cuidado de otras personas y a su contribución
al apoyo económico de sus hogares. Es preciso examinar desde la
perspectiva de género las consecuencias sociales, en el desarrollo
y en la salud de los efectos del VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión
sexual.
99. La violencia
sexual y sexista, que incluye los malos tratos físicos y psicológicos,
el tráfico de mujeres y niñas, así como otras formas
de agresiones y la explotación sexual exponen a las niñas
y a las mujeres a un alto riesgo de padecer traumas físicos y mentales,
así como enfermedades y embarazos no deseados. Esas situaciones
suelen disuadir a las mujeres de utilizar los servicios de salud y de otro
tipo.
100. Los trastornos
mentales relacionados con la marginalización, el desarraigo y la
pobreza, junto con el trabajo excesivo, el estrés y la frecuencia
cada vez mayor de la violencia doméstica, así como el uso
indebido de sustancias se cuentan entre otras cuestiones de salud que preocupan
cada vez más a las mujeres. En todo el mundo las mujeres, especialmente
las jóvenes, consumen cada vez más tabaco, con los graves
efectos que ello acarrea para su salud y la de sus hijas e hijos. También
han cobrado importancia las cuestiones relacionadas con la salud ocupacional,
pues un número cada vez mayor de mujeres realiza trabajos mal remunerados
en el mercado laboral estructurado o no estructurado en condiciones tediosas
e insalubres. El cáncer de mama, de cuello de útero y otros
cánceres del sistema reproductivo, así como la infertilidad,
afectan a un número cada vez mayor de mujeres a pesar de que esas
afecciones son evitables o curables con un diagnóstico precoz.
101. Con el aumento
de la esperanza de vida y, por tanto, del número cada vez mayor
de ancianas, la salud de mujeres de edad avanzada exige una atención
particular. Las perspectivas de la salud de las mujeres a largo plazo estan
condicionadas por los cambios de la menopausia que, sumadas a afecciones
crónicas y a otros factores, como la mala alimentación y
la falta de actividad física, pueden aumentar el riesgo de enfermedades
cardiovasculares y de osteoporosis. También merecen una atención
particular otras enfermedades asociadas al envejecimiento, relacionadas
a su vez con los problemas de discapacidades.
102. Al igual que
los hombres las mujeres, sobre todo en las zonas rurales y en las zonas
urbanas pobres, están cada vez más expuestas a los riesgos
que entrañan para la salud las catástrofes ambientales y
la degradación del medio ambiente. Los diversos peligros, contaminantes
y sustancias que se encuentran en el medio ambiente afectan a las mujeres
de forma específica, por lo que su exposición a esos factores
tiene consecuencias diferentes.
103. La calidad
de la atención a la salud de las mujeres suele ser deficiente en
diversos aspectos, según las circunstancias locales. En muchos casos,
no son tratadas con respeto, no se les garantiza la privacidad y la confidencialidad
ni se les ofrece información completa sobre las opciones y los servicios
a su disposición. Además, en algunos países se suelen
recetar más medicamentos de los necesarios o dosis más altas
para tratar las afecciones propias de las mujeres, lo cual suele ocasionar
intervenciones quirúrgicas innecesarias y una medicación
inadecuada.
104. Las estadísticas
sobre salud no reunen como deberian, datos desagregados y analizados de
forma sistemática por edad, sexo y situación socioeconómica
basándose en criterios demográficos establecidos que se utilizan
para atender intereses determinados y resolver los problemas de subgrupos
concretos, haciendo especial hincapié en la vulnerabilidad y marginalidad
y otras variables pertinentes. En muchos países no existen datos
recientes y fiables sobre la mortalidad y la morbilidad de la mujeres,
ni sobre las afecciones y enfermedades que les afectan en particular. Aún
se sabe poco sobre la medida en que los factores sociales y económicos
afectan a la salud de niñas y mujeres de todas las edades, sobre
los servicios de salud de los que pueden hacer uso niñas y mujeres
y de cómo estas hacen uso de esos servicios y sobre el valor de
los programas de prevención de enfermedades y de promoción
de la salud de las mujeres. No se han hecho investigaciones suficientes
sobre aspectos de importancia para la salud de las mujeres, y a menudo
se carece de fondos para esas investigaciones. Las investigaciones médicas,
como por ejemplo, las enfermedades coronarias y los estudios epidemiológicos
de muchos países suelen basarse únicamente en el análisis
de pacientes hombres sin tener en cuenta la variable de género.
Los ensayos clínicos con mujeres encaminados a establecer información
básica sobre las dosis, los efectos secundarios y la eficacia de
medicamentos, incluidos los anticonceptivos, son enormemente escasos y,
cuando los hay, no se suelen ajustar a las normas éticas de investigación
y ensayo. Muchos protocolos de terapias de drogas y otros tratamientos
médicos e intervenciones practicadas a mujeres se basan en investigaciones
sobre pacientes hombres que no se han sometido a un análisis o ajuste
posterior desde la perspectiva de género.
105. Al abordar
las desigualdades entre mujeres y hombres en materia de salud, su desigual
acceso a los servicios sanitarios y lo inadecuado de éstos, los
Gobiernos y otros agentes deberán promover una política activa
y visible de integración de la perspectiva de género en todas
las políticas y programas, a fin de que se realice un análisis
de sus posibles efectos sobre mujeres y hombres, respectivamente, antes
de tomar las decisiones.
Objetivo estratégico
C. 1. Incrementar el acceso de las mujeres durante toda su vida a servicios
de atención a la salud, a la información y los servicios
relacionados adecuados, asequibles y de calidad.
Medidas que han de adoptarse
106. Medidas que
han de adoptar los Gobiernos, en colaboración con las organizaciones
no gubernamentales y organizaciones empresariales y de trabajadores y trabajadoras
con el respaldo de los organismos internacionales:
a) Respaldar
y cumplir los compromisos contraídos en el Programa de Acción
de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo según
se estableció en el informe de dicha Conferencia, y la Declaración
y Programa de Acción sobre Desarrollo Social adoptados en la Cumbre
Mundial sobre Desarrollo Social (15) celebrada en Copenhague, así
como las obligaciones de los Estados partes con arreglo a la Convención
sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación
contra las Mujeres y otros acuerdos internacionales pertinentes, con el
fin de satisfacer las necesidades de las niñas y las mujeres de
todas las edades en materia de salud.
b) Reafirmar
el derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud física
y mental; proteger y promover el respeto de ese derecho para mujeres y
niñas incorporándolo, por ejemplo en las legislaciones nacionales;
examinar las leyes en vigor, incluidas las relativas a la atención
de salud, y las políticas relacionadas, cuando sea oportuno, que
reflejen un compromiso con la salud de las mujeres y asegurarse de que
responden a los nuevos papeles y responsabilidades de las mujeres, dondequiera
que vivan.
c) Diseñar
y ejecutar, en colaboración con las propias mujeres y las organizaciones
locales, programas de salud con perspectiva de género que prevean,
por ejemplo, servicios de salud descentralizados, que presten atención
a las necesidades de las mujeres durante toda su vida y tengan en cuenta
sus múltiples papeles y responsabilidades, su limitada disponibilidad
de tiempo, y las necesidades especiales de las mujeres en el medio rural
así como a las mujeres con discapacidades y a las diversas necesidades
de las mujeres según su edad y su condición social, económica
y cultural entre otras. Hacer participar a las mujeres, especialmente a
las de las comunidades indígenas y locales, en la determinación
de las prioridades y la preparación de programas de atención
de salud; y suprimir todos los obstáculos que impiden su acceso
a los servicios de salud, ofreciendo toda una serie de servicios de asistencia
sanitaria.
d) Posibilitar
el acceso de las mujeres a los sistemas de seguridad social en condiciones
de igualdad con los hombres durante toda su vida.
e) Proporcionar
servicios de atención primaria accesibles, económicos y de
calidad que incluyan la atención de la salud sexual y reproductiva,
que comprende servicios de planificación familiar y la información
al respecto, y que concedan especial importancia a los servicios de maternidad
y de obstetricia de urgencia tal y como se acordó en el Programa
de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población
y Desarrollo.
f) Reformular
los sistemas de información, la formación y los servicios
de salud, para sensibilizar a las trabajadoras y trabajadores de este sector,
desde una perspectiva de género, de manera que respondan a las necesidades
de usuarias y usuarios respecto a la capacidad de comunicación y
relación interpersonal y del derecho de las personas usuarias a
la privacidad y confidencialidad. Estos servicios y los servicios de información
y capacitación deben basarse en un enfoque integral.
g) Asegurarse
de que tanto las trabajadoras y trabajadores de la salud como los servicios
prestados respetan los derechos humanos y las normas éticas, profesionales
y no sexistas a la hora de prestar servicios a las mujeres, respetando
al mismo tiempo, su consentimiento responsable, voluntario e informado,
alentar la elaboración, aplicación y divulgación de
códigos éticos que se inspiren en los códigos de ética
médica internacionales así como en los principios éticos
que rigen a otros profesionales de la salud.
h) Tomar
todas las medidas necesarias para eliminar las intervenciones médicas
dañinas, innecesarias o coercitivas así como los tratamientos
inadecuados y la excesiva medicación que sufren las mujeres y asegurar
que todas ellas dispongan de información completa ofrecida por personal
debidamente formado sobre las posibilidades que se les ofrecen, que incluya
los beneficios y los posibles efectos secundarios.
i) Fortalecer
y reorientar los servicios de salud, en particular la atención primaria,
con el fin de asegurar el acceso universal a servicios de salud de calidad
para niñas y mujeres; reducir las enfermedades y la morbilidad materna
y alcanzar a nivel mundial el objetivo convenido de reducir la mortalidad
materna como mínimo en un 50 por 100 de las cifras de 1990 para
el año 2000 y en otro 50 por 100 para el año 2015; garantizar
el acceso a los servicios necesarios en cada uno de los niveles del sistema
sanitario; y garantizar el acceso a los servicios de salud reproductiva,
a través del sistema de atención primaria, para todas las
personas en edad de recibirla lo antes posible y no más tarde del
año 2015.
j) Reconocer
y ocuparse del impacto que tienen sobre la salud los abortos en condiciones
de riesgo, como una cuestión prioritaria de salud pública,
tal y como se acordó en el párrafo 8.25 del Programa de Acción
de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo
(14).
k) A la luz
de lo dispuesto en el párrafo 8.25 del Programa de Acción
de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo donde
se establece que: "En ningún caso se debe promover el aborto como
método de planificación familiar. Se insta a todos los Gobiernos
y a los organismos intergubernamentales pertinentes y a las organizaciones
no gubernamentales a incrementar su compromiso con la salud de las mujeres,
a ocuparse del impacto que tienen sobre la salud los abortos realizados
en condiciones de riesgo (16) como una cuestión prioritaria de salud
pública y a reducir el recurso al aborto mediante la prestación
de más amplios y mejores servicios de planificación familiar.
Se debe dar en todo momento la máxima prioridad a la prevención
de embarazos no deseados haciendo todos los esfuerzos para evitar que las
mujeres tengan que recurrir al aborto. Las mujeres que sufren embarazos
no deseados deben tener fácil acceso a la información veraz
y a un asesoramiento comprensivo. Toda medida o cambio que se introduzca
en el sistema sanitario en lo relativo al aborto se determinará
únicamente a nivel nacional o local, de conformidad con el proceso
legislativo nacional. En aquellos casos en los que el aborto no sea contrario
a la ley, los abortos deben realizarse en condiciones de seguridad. En
todos los casos, las mujeres deberán tener acceso a servicios de
calidad para tratar las complicaciones derivadas de la práctica
de los abortos. Se deberán ofrecer servicios inmediatos de atención
postaborto, asesoramiento y servicios de planificación familiar
que contribuyan a su vez a evitar nuevos abortos", considerar la revisión
de leyes que contemplan medidas punitivas contra las mujeres que han recurrido
a abortos ilegales.
l) Prestar
especial atención a las necesidades de las niñas, promoviendo
prácticas saludables que incluyan las actividades físicas;
adoptar medidas concretas para reducir las disparidades de género
en las tasas de morbilidad y mortalidad donde las niñas están
en situación desfavorecida, con el objetivo de alcanzar las metas
aprobadas a nivel internacional en materia de reducción de la mortalidad
de lactantes y de niñas y niños, y concretamente reducir
para el año 2000 la tasa de mortalidad de lactantes y de niñas
y niños menores de 5 años en una tercera parte de los valores
de 1990, o entre 50 a 70 por 1.000 criaturas nacidas vivas si esa cifra
es menor; para el año 2015 se debería alcanzar una tasa de
mortalidad infantil por debajo del 35 por 1.000 de criaturas nacidas vivas
y una tasa de mortalidad de niños y niñas menores de 5 años
inferior a 45 por 1.000.
m) Garantizar
que las niñas disponen de manera permanente de la información
y los servicios necesarios en materia de salud y nutrición a medida
que van creciendo, con el fin de facilitar una transición saludable
de la infancia a la edad adulta.
n) Preparar
información, programas y servicios de asistencia a las mujeres para
que comprendan y asimilen los cambios relacionados con la edad, y abordar
las necesidades en materia de salud de las mujeres de edad avanzada, prestando
especial atención a las personas dependientes por razones de tipo
físico o psicológico.
o) Garantizar
servicios de atención para las niñas y las mujeres con discapacidades
de todas las edades.
p) Elaborar
políticas específicas, diseñar programas y promulgar
las leyes necesarias con el objetivo de reducir y eliminar los riesgos
ambientales y ocupacionales a que se ven expuestas las mujeres en el hogar,
en el lugar de trabajo y en cualquier otra parte, prestando atención
especial a las mujeres embarazadas y en período de lactancia.
q) Integrar
los servicios de salud mental en los sistemas de atención primaria
u otros sistemas apropiados, elaborar programas de atención y formar
a las trabajadoras y trabajadores que se ocupan de estos servicios para
que reconozcan y atiendan a las niñas y a las mujeres de todas las
edades que hayan sido víctimas de cualquier tipo de violencia, especialmente
violencia en el hogar, agresiones sexuales u otro tipo de agresiones durante
conflictos armados y de otra índole.
r) Fomentar
la información pública sobre las ventajas de la lactancia
materna; estudiar las vías y medios de aplicar plenamente el Código
Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche
Materna (OMS/UNICEF), y facilitar a las madres las condiciones que les
permitan amamantar a sus hijas e hijos mediante apoyo legal, económico,
moral y práctico.
s) Establecer
mecanismos que respalden y posibiliten la participación de organizaciones
no gubernamentales, en particular organizaciones de mujeres, grupos profesionales
y otras entidades dedicadas a mejorar la salud de las niñas y las
mujeres mediante la elaboración de políticas, de formulación
de programas, según sea oportuno, y su ejecución en el sector
de la salud y sectores relacionados a todos los niveles.
t) Apoyar
a las organizaciones no gubernamentales dedicadas a mejorar las condiciones
de salud de las mujeres y favorecer el desarrollo de redes con el objeto
de mejorar la coordinación y la colaboración entre todos
los sectores relacionados con la salud.
u) Racionalizar
la adquisición de medicamentos y asegurarse de que exista una disponibilidad
permanente de medicamentos de calidad, anticonceptivos y suministros y
equipos de otro tipo, sobre la base de la lista de medicamentos esenciales
de la OMS; y garantizar la seguridad de los fármacos y dispositivos
médicos mediante mecanismos nacionales de regulación de la
aprobación de fármacos.
v) Facilitar
un mejor acceso a tratamientos adecuados y a servicios de rehabilitación
para toxicómanas así como el asesoramiento a sus familias.
w) Promover
y garantizar la seguridad alimentaria a nivel nacional y en el hogar, según
sea oportuno, y poner en marcha programas destinados a mejorar el estado
de nutrición de todas las niñas y mujeres, cumpliendo los
compromisos contraídos en el Plan de Acción sobre Nutrición
de la Conferencia Internacional sobre Nutrición (17), que incluye
la reducción a nivel mundial de la desnutrición grave y moderada
de las niñas y niños menores de 5 años en un 50% de
los niveles de 1990 para el año 2000, concediendo especial atención
a las diferencias entre niñas y niños en materia de nutrición,
y la reducción de la anemia ferropénica de las niñas
y las mujeres en un tercio de los niveles de 1990 para el año 2000.
x) Garantizar
la disponibilidad y el acceso universal al agua potable y el saneamiento
e instalar sistemas eficaces de distribución pública lo antes
posible.
y) Garantizar
el acceso pleno y en condiciones de igualdad con los hombres a la infraestructura
y los servicios de atención de salud para las mujeres indígenas.
Objetivo estratégico
C. 2. Fortalecer los programas de prevención para mejorar la salud
de las mujeres.
Medidas que han de adoptarse
107. Medidas que
han de adoptar los Gobiernos, en cooperación, con las organizaciones
no gubernamentales, los medios de comunicación, el sector privado
y los organismos internacionales pertinentes, incluidos los del sistema
de las Naciones Unidas, cuando sea necesario:
a) Dar prioridad
a los programas de educación formal y no formal que apoyan a las
mujeres y les permiten desarrollar su autoestima, adquirir conocimientos,
tomar decisiones y asumir responsabilidades sobre su propia salud; lograr
el respeto mutuo en asuntos relativos a la sexualidad y fecundidad, y educar
a los hombres sobre la importancia de la salud y el bienestar de las mujeres,
prestando especial atención a programas, tanto para hombres como
para mujeres, que hagan hincapié en la eliminación de las
actitudes y prácticas nocivas, entre ellas la mutilación
genital femenina, la preferencia por los hijos varones, que lleva al infanticidio
femenino y a la selección prenatal del sexo, los matrimonios a edad
temprana, incluida la infancia, la violencia contra las mujeres, la explotación
sexual, las agresiones sexuales, que pueden llevar a la infección
con el VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual, el uso
indebido de drogas, la discriminación contra las niñas y
las mujeres en la distribución de alimentos y otras actitudes y
prácticas perjudiciales que afectan a la vida, la salud y el bienestar
de las mujeres, y reconocer que algunas de estas prácticas pueden
constituir violaciones de los derechos humanos y de los principios médicos
éticos.
b) Aplicar
políticas sociales, de desarrollo humano, de educación y
de empleo encaminadas a eliminar la pobreza que afecta a las mujeres con
el fin de reducir su vulnerabilidad ante las enfermedades y mejorar su
salud.
c) Estimular
a los hombres a que compartan en igualdad con las mujeres el cuidado de
las hijas e hijos y el trabajo doméstico, y a que aporten la parte
que les corresponde de apoyo financiero a sus familias, incluso cuando
no vivan con ellas.
d) Reforzar
las leyes, reformar las instituciones y promover normas y prácticas
que eliminen la discriminación contra las mujeres y alentar tanto
a las mujeres como a los hombres a asumir la responsabilidad de su comportamiento
sexual y reproductivo; garantizar el pleno respeto a la integridad de la
persona, tomar medidas para garantizar las condiciones necesarias para
que las mujeres ejerzan sus derechos reproductivos y eliminar las leyes
y prácticas coercitivas.
e) Preparar
y difundir información accesible, mediante campañas de salud
pública, buenos servicios de asesoramiento, los medios de comunicación
y el sistema educativo, con el objeto de garantizar que las mujeres y los
hombres, en particular las y los jóvenes, puedan adquirir conocimientos
sobre su salud, especialmente información sobre la sexualidad y
la reproducción, teniendo en cuenta el derechos de niñas
y niños a la información, la privacidad, la confidencialidad,
el respeto y el consentimiento informado, así como los derechos,
deberes y responsabilidades de los padres, madres y de otras personas,
jurídicamente responsables de las niñas y niños de
facilitar, con arreglo a las capacidades que ellas y ellos vayan adquiriendo,
orientación apropiada en el ejercicio de sus derechos reconocidos
en la Convención sobre los Derechos de Niñas y Niños
y de conformidad con la Convención sobre la Eliminación de
Todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres. En todas
las medidas que afecten a la infancia, el bienestar de niñas y niños
será una de las consideraciones primordiales.
f) Crear
y apoyar programas en el sistema educativo, en el lugar de trabajo, y en
la sociedad que permitan a las niñas y las mujeres de todas las
edades, participar en las actividades físicas, deportivas y de recreo
puestas a su disposición sobre la misma base en que participan niños
y hombres.
g) Reconocer
las necesidades específicas de las y los adolescentes y aplicar
programas específicos adecuados, por ejemplo de educación
e información sobre cuestiones de salud sexual y reproductiva y
sobre enfermedades de transmisión sexual, entre ellas el VIH/SIDA,
teniendo en cuenta los derechos de niñas y niños y los derechos,
deberes y responsabilidades de los padres y madres, tal y como se afirma
en el párrafo 107 e).
h) Establecer
políticas que reduzcan la carga desproporcionada y cada vez mayor
que recae sobre las mujeres que desempeñan múltiples papeles
dentro del hogar y de la comunidad proporcionándoles el apoyo adecuado
y programas desde los servicios sociales y de salud.
i) Adoptar
normas que garanticen que las condiciones de trabajo, incluidas la remuneración
y el ascenso en los puestos de trabajo de las mujeres a todos los niveles
del sistema de salud no sean discriminatorias y se ajusten a pautas justas
y profesionales a fin de permitirles trabajar con eficacia.
j) Garantizar
que la información y la formación en materia de salud y nutrición
formen parte integrante de todos los programas de alfabetización
de personas adultas y de los curriculos escolares desde el nivel primario.
k) Desarrollar
y emprender campañas a través de los medios de comunicación
así como programas de información y educación que
informen a mujeres y niñas sobre la salud y los riesgos que plantea
el uso indebido de drogas y la adicción, y preparar estrategias
y programas que desanimen su consumo y promuevan la rehabilitación
y la recuperación de las personas afectadas.
l) Formular
y aplicar programas amplios y coherentes para la prevención, el
diagnóstico y el tratamiento de la osteoporosis, afección
que sufren, sobre todo, las mujeres.
m) Establecer
y/o fortalecer programas y servicios, que incluyan campañas en los
medios de comunicación, que se ocupen de la prevención, la
detección precoz y el tratamiento del cáncer de mama, el
cáncer cervicouterino y otros cánceres del sistema reproductivo.
n) Reducir
los riesgos ambientales que plantean una amenaza cada vez mayor a la salud,
especialmente en las regiones y las comunidades pobres; aplicar un tratamiento
preventivo, de conformidad con lo acordado en la Declaración de
Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo aprobada por la Conferencia
de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (18) e incluir
información sobre los riesgos para la salud de las mujeres relacionados
con el medio ambiente en el seguimiento de la aplicación de la Agenda
21 (19).
o) Crear
conciencia entre las mujeres, entre profesionales de la salud, y en los
niveles de elaboración de políticas y en el público
en general, sobre los riesgos para la salud, graves pero que pueden prevenirse,
que plantea el consumo de tabaco y la necesidad de adoptar medidas, normativas
y educativas para reducir el hábito de fumar, como actividades importantes
de promoción de la salud y prevención de enfermedades.
p) Garantizar
que los curriculos de las facultades de medicina y otros programas de formación
sanitaria tienen en cuenta las diferencias entre mujeres y hombres e incluyen
cursos amplios y obligatorios sobre la salud de las mujeres.
q) Adoptar
medidas preventivas específicas para proteger a las mujeres, a las
y los jóvenes y a niñas y niños de cualquier agresión,
abuso sexual, explotación, tráfico y violencia, por ejemplo
en la formulación y la aplicación de las leyes, y prestar
protección jurídica y médica y cualquier otro tipo
de asistencia.
Objetivo estratégico
C. 3. Emprender iniciativas no sexistas para hacer frente a las enfermedades
de transmisión sexual, el virus del VIH/SIDA y otras cuestiones
de salud sexual y reproductiva
Medidas que han de adoptarse
108. Medidas que
han de adoptar los Gobiernos, los organismos internacionales, incluidas
los organismos pertinentes de las Naciones Unidas, los donantes bilaterales
y multilaterales y las organizaciones no gubernamentales.
a) Garantizar
la participación de las mujeres, en particular de las infectadas
con el VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual o afectadas
por la pandemia del VIH/SIDA, en todas las decisiones relativas al desarrollo,
la aplicación, la supervisión y la evaluación de las
políticas y los programas sobre el VIH/SIDA y otras enfermedades
de transmisión sexual.
b) Revisar
y modificar las leyes, y combatir las prácticas, según sea
pertinente, que puedan contribuir a la vulnerabilidad de las mujeres a
la infección con el VIH y otras enfermedades de transmisión
sexual, entre otras cosas promulgando leyes contra las prácticas
socioculturales que contribuyen a ello y, aplicar leyes, políticas
y prácticas que protejan a las mujeres, las adolescentes y las niñas
de la discriminación que para ellas tiene el VIH/SIDA.
c) Alentar
a todos los sectores de la sociedad, incluido el sector público,
así como a los organismos internacionales, a que formulen políticas
y prácticas de apoyo y comprensión no discriminatorias, en
relación con el VIH/SIDA, que protejan los derechos de las personas
infectadas.
d) Reconocer
el alcance de la pandemia VIH/SIDA en sus países, teniendo en cuenta
en especial su repercusión en las mujeres, con miras a garantizar
que las mujeres infectadas no sean estigmatizadas ni sufran discriminación,
inclusive durante viajes.
e) Preparar,
desde una perspectiva de género, programas multisectoriales y estrategias
que pongan fin a la subordinación social de las mujeres y las niñas
y garantizar su igualdad y su empoderamiento social y económico;
facilitar la promoción de programas que eduquen a los hombres y
les predispongan a asumir sus responsabilidades en la prevención
del VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual.
f) Facilitar
el desarrollo de estrategias sociales que protejan a las mujeres de todas
las edades del VIH y otras enfermedades de transmisión sexual; proporcionar
atención y apoyo a las niñas y a las mujeres afectadas y
a sus familias y movilizar a todos los sectores sociales en respuesta a
la pandemia del VIH/SIDA para que ejerzan presión sobre todas las
autoridades responsables a fin de que respondan de manera puntual, efectiva
y sostenible desde una perspéctiva de género.
g) Apoyar
y fortalecer la capacidad nacional de crear y mejorar políticas
y programas sobre el VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión
sexual que incorporen la perspectiva de género, incluyendo el suministro
de recursos y posibilidades a las mujeres que se encuentran con la responsabilidad
del cuidado o el apoyo económico de personas infectadas por el VIH/SIDA
o que están afectadas por la pandemia, así como al resto
de las personas, en particular a la infancia y a las y los ancianos.
h) Impartir
seminarios y educación y formación especializada a madres
y padres, a los líderes de opinión y a quienes toman las
decisiones a todos los niveles de la sociedad, incluidas las autoridades
religiosas y tradicionales, sobre la prevención del VIH/SIDA y otras
enfermedades de transmisión sexual y sus consecuencias en las mujeres
y en los hombres de todas las edades.
i) Impartir
a todas las mujeres y a las y los trabajadores de la salud, toda la información
y educación pertinentes sobre las enfermedades de transmisión
sexual, que incluya el VIH/SIDA, los embarazos y sobre las consecuencias
para niñas y niños y para la lactancia materna.
j) Prestar
asistencia a las mujeres y a sus organizaciones formales y no formales
para que establezcan y amplíen programas eficaces de educación
e información y participen en la elaboración, aplicación
y supervisión de estos programas.
k) Prestar
plena atención a la promoción de relaciones entre mujeres
y hombres justas y basadas en el respeto mutuo, y, en particular, a las
necesidades de educación y de servicios de los y las adolescentes
para que puedan abordar su sexualidad de manera positiva y responsable.
l) Preparar
programas específicos para hombres de todas las edades, y en especial
para los adolescentes, reconociendo las funciones parentales a que se hace
referencia en el párrafo 107 e), con objeto de proporcionar información
completa y apropiada sobre comportamientos sexuales y reproductivos responsables
y sin riesgo, que incluya métodos voluntarios pertinentes y eficaces
para que los pongan en práctica en la prevención del VIH/SIDA
y otras enfermedades de transmisión sexual, mediante métodos
como la abstinencia y el uso de preservativos, entre otros.
m) Garantizar
el aceso universal, a través de los servicios de atención
primaria para las parejas y a nivel individual, a servicios de prevención
de las enfermedades de transmisión sexual, entre ellas el VIH/SIDA,
pertinentes y asequibles, y ampliar la prestación de asesoramiento
y de servicios de diagnóstico voluntario y confidencial y de tratamiento
para las mujeres; garantizar el suministro y la distribución en
los servicios sanitarios de preservativos de calidad, así como de
medicinas para el tratamiento de las enfermedades sexuales, en la medida
de lo posible.
n) Apoyar
los programas que tengan en cuenta que el riesgo mayor que corren las mujeres
de contraer el VIH está relacionado con comportamientos de alto
riesgo, como el uso de sustancias intravenosas y drogas, y el comportamiento
sexual irresponsable y sin medidas de protección, y así pues
tomar medidas preventivas pertinentes.
o) Apoyar
y acelerar las investigaciones sobre métodos asequibles, controlados
por las mujeres, para prevenir el VIH y otras enfermedades de transmisión
sexual, sobre estrategias que permitan a las mujeres protegerse de las
enfermedades de transmisión sexual, entre ellas el VIH/SIDA, y sobre
métodos de atención, apoyo y tratamiento propios de las mujeres,
garantizando su participación en todos los aspectos de tales investigaciones.
p) Apoyar
e iniciar investigaciones que se ocupen de las situaciones y necesidades
de las mujeres, que incluyan investigaciones sobre la infección
por el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual en las mujeres,
sobre métodos de protección controlados por las mujeres,
tales como microbicidas no espermicidas, y sobre actitudes y prácticas
de riesgo entre mujeres y hombres.
Objetivo estratégico
C. 4. Promover la investigación y la difusión de información
sobre la salud de las mujeres
Medidas que han de adoptarse
109. Medidas que
han de adoptar los Gobiernos, el sistema de las Naciones Unidas, las y
los profesionales de salud, las instituciones de investigación,
las organizaciones no gubernamentales, las instituciones donantes, las
industrias farmacéuticas y los medios de comunicación, según
convenga:
a) Impartir
formación a las mujeres y hombres investigadores e introducir sistemas
que permitan la recogida de datos, analizados y desagragados, entre otras
cosas, por sexo y edad y otros criterios demográficos establecidos
y por variables socioeconómicas, en la determinación de políticas,
la planificación, supervisión y evaluación, según
convenga.
b) Promover
investigaciones, tratamientos y tecnologías que incorporen la perspectiva
de género y que se centren en las mujeres, y vincular los conocimientos
tradicionales incluidos los de los pueblos indígenas con la medicina
moderna, poniendo la información a disposición de las mujeres
para permitirles tomar decisiones informadas y responsables.
c) Aumentar
el número de mujeres en puestos de dirección en las profesiones
de la salud, incluidos los sectores de investigación y ciencia,
para alcanzar la igualdad lo antes posible.
d) Aumentar
el apoyo financiero y de otra índole, por cualquier medio para las
investigaciones preventivas, biomédicas, relativas al comportamiento,
epidemiológicas y de los servicios de salud de las mujeres, y a
las investigaciones sobre las causas sociales, económicas y políticas
de sus problemas de salud y sus consecuencias, que incluya el impacto diferencial
por sexo y edad, con especial interés sobre las enfermedades crónicas
y no transmisibles, en particular las enfermedades y afecciones cardiovasculares,
los cánceres, las infecciones y lesiones del aparato reproductivo,
el VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual, la violencia
doméstica, la salud en el trabajo, las discapacidades, los problemas
sanitarios relacionados con el medio ambiente, las enfermedades tropicales
y los aspectos de salud que plantea el envejecimiento.
e) Informar
a las mujeres sobre los factores que aumentan los riesgos de desarrollar
cánceres e infecciones del aparato reproductivo, para que puedan
tomar decisiones informadas sobre su salud.
f) Apoyar
y financiar investigaciones desde el punto de vista social, económico,
político y cultural sobre la manera en que las desigualdades basadas
en el género afectan la salud de las mujeres, que incluyan cuestiones
de etiología, epidemiología, prestación y utilización
de servicios y resultado final del tratamiento.
g) Prestar
apoyo a la investigación de los sistemas y métodos de los
servicios de salud para mejorar el acceso y la calidad de la prestación
de dichos servicios, garantizando un apoyo adecuado a las mujeres que prestan
servicios de salud y examinando las modalidades de prestación de
esos servicios a las mujeres y de su utilización.
h) Prestar
apoyo financiero e institucional a la investigación sobre métodos
y tecnologías seguras, eficaces, asequibles y aceptables para la
salud reproductiva y sexual de mujeres y hombres, que incluyan métodos
para la regulación de la fecundidad incluida la planificación
natural de la familia para ambos sexos, métodos para la protección
contra el VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual y
métodos sencillos y baratos para el diagnóstico de tales
enfermedades, entre otras cosas. Estas investigaciones deben guiarse en
todas las etapas por las usuarias y usuarios y han de llevarse a cabo desde
la perspectiva de mujeres, en particular desde la perspectiva de género,
y realizarse en estricta conformidad con normas de investigación
biomédica, jurídicas; éticas, médicas y científicas
internacionalmente aceptadas.
i) Dado que
el aborto en condiciones precarias (16) plantea una grave amenaza para
la salud y la vida de las mujeres, deben promoverse las investigaciones
encaminadas a conocer y abordar con mayor eficacia las condiciones que
determinan el aborto inducido y sus consecuencias, incluidos sus efectos
futuros en la fecundidad, la salud reproductiva y mental de las mujeres,
y en las prácticas anticonceptivas, así como investigaciones
sobre el tratamiento de complicaciones derivadas de los abortos y los cuidados
postaborto.
j) Reconocer
y alentar los cuidados de la medicina tradicional, especialmente la practicada
por mujeres indígenas, con objeto de preservar e incorporar sus
valores en los servicios de salud, y apoyar las investigaciones encaminadas
a alcanzar este objetivo.
k) Elaborar
mecanismos para evaluar y difundir los datos disponibles y los resultados
de las investigaciones entre investigadoras e investigadores, responsables
políticos, profesionales de la salud y los grupos de mujeres, entre
otros.
l) Prestar
atención a las investigaciones sobre el genoma humano y otras investigaciones
genéticas derivadas desde la perspectiva de la salud de las mujeres
y difundir información y los resultados de estudios realizados de
conformidad con las normas éticas aceptadas.
Objetivo estratégico
C. 5. Aumentar los recursos y realizar el seguimiento de la salud de las
mujeres
Medidas que han de adoptarse
110. Medidas que
han de adoptar los Gobiernos a todos los niveles, en colaboración
con las organizaciones no gubernamentales, especialmente las organizaciones
de mujeres y de jóvenes.
a) Aumentar
las asignaciones presupuestarias para atención primaria y servicios
sociales, con suficiente apoyo a nivel secundario y terciario, y prestar
especial atención a la salud reproductiva y sexual de las niñas
y las mujeres y priorizar a los programas de salud en las zonas rurales
y en las zonas urbanas pobres.
b) Elaborar
planteamientos innovadores para la financiación de los servicios
de salud mediante la promoción de la participación social
y la financiación local; aumentar, cuando sea necesario, las dotaciones
presupuestarias para los centros locales de salud y los programas y servicios
comunitarios que se ocupan de necesidades en materia de salud específicas
de las mujeres.
c) Establecer
servicios locales de salud que incorporen las cuestiones de género
en la labor de promover la participación y los grupos de autoayuda,
así como programas de salud preventiva formulados especialmente
para este fin.
d) Establecer objetivos
y plazos, cuando convenga, para mejorar la salud de las mujeres y para
planificar, aplicar, supervisar y evaluar los programas, sobre la base
del análisis del impacto diferencial utilizando datos cualitativos
y cuantitativos desagregados por sexo, edad, otros criterios demográficos
establecidos, y variables socioeconómicas.
e) Establecer, cuando
convenga, mecanismos ministeriales e interministeriales para supervisar
la aplicación de las políticas de salud de las mujeres y
los programas de reformas y establecer, cuando proceda, centros de coordinación
a alto nivel en los organismos nacionales de planificación responsables
de su seguimiento para garantizar que se incorpore la perspectiva de género
en todas las políticas de cada una de las agencias y programas gubernamentales
pertinentes.
111. Medidas que
han de adoptarse los Gobiernos, las Naciones Unidas y sus agencias especializadas,
las instituciones financieras internacionales, los donantes bilaterales
y el sector privado, según convenga:
a) Formular
políticas favorables a la inversión en la salud de las mujeres
y aumentar los créditos para estas inversiones, cuando convenga.
b) Proporcionar
asistencia material, financiera y logística adecuada a las organizaciones
no gubernamentales de jóvenes para fortalecerlas en su trabajo para
que se ocupen de las preocupaciones de la juventud en el area de salud,
que incluyan la salud sexual y reproductiva.
c) Dar la
máxima prioridad a la salud de las mujeres y establecer mecanismos
para coordinar y aplicar los objetivos de salud de la Plataforma para la
Acción y los acuerdos internacionales que sean pertinentes para
garantizar los avances en este sentido.
|