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“ESTRATEGIAS Y ACCIONES PROACTIVAS FRENTE A LOS FUNDAMENTALISMOS EN LA REGIÓN”

 

Informe de Venezuela sobre la situación del fundamentalismo católico y el Movimiento de Mujeres

 

Susana Medina Salas, MSc en Psicología Social
Asesora técnica de PLAFAM en Caracas

 

Introducción

 

Conozco a una mujer sobreviviente de violencia basada en género que participa en grupos de apoyo dirigidos por psicólogas que trabajan ad honorem porque no tienen fondos para pagar sus horas laborales. Esta mujer, ha asistido infructuosamente a centros de denuncias para la mujer, que en muchos casos son atendidos por hombres; ha tenido innumerables infecciones de transmisión sexual y reporta que su ginecólogo nunca le ha hablado sobre qué es un preservativo; tiene hijos de varios padres abandonantes (uno de los cuales es producto de una violación) y se humilla ante un juez, generalmente varón,  para que le otorguen una pensión alimentaria, siempre y cuando su jefe, varón igual, le haya dado permiso en el trabajo para que pueda ir al tribunal. Esta mujer, que es a la vez muchas mujeres, se siente diferente a las modelos de la televisión, que se ven felices y satisfechas, pero que entre bulimias, tacones altos, cirugías dolorosas y torturas emocionales, representan lo que su apoderado patrón, quiere que sean las mujeres. Esta mujer, la sobreviviente, y también las modelos de television, son católicas y piensan que lo que viven, es una manera de ganarse el cielo el día que mueran.

 

Estas mujeres, todas, no saben qué es el concepto de fundamentalismo, pero sin duda, lo viven y lo han vivido por generaciones.  No sería sencillo determinar de qué país es esta mujer, porque pudiera ser del mío, del suyo y de todos los países a la vez. Es una mujer del mundo actual, del mundo que aboga por los Derechos Humanos y por la Democracia. Es una mujer real que vive en un mundo también real, sólo que bastante pardójico.

 

Contexto venezolano

 

Venezuela, capital Caracas, es una país de aproximadamente 26.000.000 de habitantes ubicado en el norte de América del Sur. Tiene 46 años de democracia continua y ha suscrito todas las convenciones internacionales de Derechos Humanos y de Derechos de la Mujer. En la Constitución Nacional vigente (1999) se contempla el derecho a la Salud Sexual y Reproductiva y el acceso a servicios de esta área, tanto para adulto/as como para jóvenes. Desde este mismo año también está en ejecución la Ley sobre la Violencia contra la Mujer y la Familia, que de forma innovadora además de todos los delitos posibles de violencia contra la mujer, contempla prácticas tan sutiles, pero igualmente delictivas a la vez como el acoso sexual.  Ambos documentos legales son producto de la lucha sostenida del Movimiento de Mujeres de Venezuela, conformado por voceras de la sociedad civil, de los grupos de mujeres comunitarios, de dirigentas de partidos políticos, de académicas, de investigadoras, de juristas y de colaboradoras particulares, entre otras, quienes de manera permanente estuvieron argumentando y exigiendo el cumplimiento de los derechos de todas las mujeres del país y por ende, del mundo.

 

El presidente actual de Venezuela, Hugo Chávez Frías, quien cuenta y ha contado con varias ministras en su gabinete, ha trabajado de manera contínua en el ámbito de la salud y ha hecho énfasis importante en lo relativo a la Salud Sexual y Reproductiva (SSR). A lo largo de su mandato, desde 1999, ha promovido la visibilización de las mujeres, no sólo a través de un lenguaje con perspectiva de género presente en las leyes actuales, sino que también ha dado impulso al movimiento de mujeres trabajadoras y a la participación de las mujeres en el sector productivo.

 

Ante este cambio en el proceso social y ante otras propuestas de participación popular y conscientización de clase, ha surgido un movimiento de oposición muy fuerte, liderado por empresarios, medios de comunicación social privados, sectores universitarios, gremios profesionales, grupos religiosos y algunos obreros, quienes reclaman y exponen su preocupación por las políticas del Estado. Específicamente, el reclamo se centra en la pérdida de poder y en el temor de una “cubanización”, como llama la opsición a la propuesta del gobierno venezolano.

 

Si bien, no es posible ser neutral ante esta situación, hay preocupaciones que son claras de parte de la oposición. La pobreza, la crisis en los servicios de salud pública, los niño/as de la calle, el desempleo, la inseguridad social y muchas otras problemáticas sociales, no han sido resueltas y quizás más bien han empeorado. Sin embargo, debe quedar claro que no es posible solventarlas sin la participación comprometida y con visión social de parte de todo/as lo/as sujeto/as sociales del país. Actualmente la situación es de permanente enfrentamiento y conflicto y se debate la posibilidad de ir a referemdun revocatorio contra el presidente Chavez o no.

 

En este panorama, surge una situación de interés fundamental y es que con la consolidación de un movimiento de oposición fuerte en Alcaldías y otros gobiernos municipales, ha ido surgiendo también la participación de la iglesia católica conjuntamente con estos grupos de poder políticos. Esto ha sido muy sutil y progresivo y ha llegado al punto en que se realizaban manifestaciones inicialmente de origen político que comenzaron a vincularse con signos religiosos, que si bien al principio resultaban conmovedores, ahora son dificilmente desvinculantes de la imagen de la oposición que debate al Estado. Entonces por ejemplo, la “Virgen María protege al pueblo venezolano” o la “Misa de la Paz para Venezuela”, han comenzado a ser los mensajes de una oposición de derecha radical.

 

Paralelamente en la Asamblea Nacional, hay una participación dividida entre asambleístas de gobierno y de oposición. Actualmente una asambleísta vocera del partido de gobierno, ha impulsado un proyecto de ley para ampliar la despenalización del aborto en Venezuela que actualmente sólo se permite en caso de riegso de vida para la mujer, agregando las condiciones de casos de violación, incesto, malformaciones del feto y riesgo para la salud de la mujer. Esta ley ha sido altamente discutida y específicamente asambleístas de partidos radicales de la oposición, son los principales contrincantes.

 

No por casualidad, la Asociación Civil PLAFAM en un proyecto de asesoría para desarrollar un proyecto de atención en Violencia Basada en Género dirigido a dos Alcaldías de la ciudad de Caracas que están en poder de los partidos de oposición, tuvo que eliminar los contenidos de la capacitación relativos a la Anticoncepción de Emergencia, dado que de lo contrario, ellos desaprobarían el proyecto. 

 

 

Fundamentalismo católico en Venezuela:

 

En Venezuela, quizás a diferencia de otros países de América Latina, el Estado se ha caracterizado por ser tradicionalmente laico, sin embargo, hay situaciones que se podrían considerar como oportunidades que los fundamentalismo religiosos están utilizando para introducirse en el panorama políticos y por ende en las decisiones que afectan a lo/as venezolano/as. Algunas de ellas son:

§         Los representantes de la iglesia están estableciendo alianzas discretas, pero sólidas con el poder político emergente, que se describe como de derecha, poderoso económicamente, elitesco y conservador.

§         Están participando en el proceso de conflicto político actual como mediadores, aún cuando tienen claros intereses y apoyo explícito con el sector de oposición.

§         Al apoyar al sector de oposición, están impulsando una tendencia de gobierno conservador en el cual entre muchas cosas, se cierre la discusión en la Asamblea Nacional sobre la despensalización del aborto en Venezuela, así como en cuanto a la entrega gratuita de métodos anticonceptivos, incluyendo el preservativo en los dispensarios de salud del Estado.

§         Al aliarse con la oposición, la iglesia católica está extendiendo su apoyo a la participación del gobierno de los Estados Unidos en la conflictiva venezolana interna, lo cual restringe directamente la obtención de fondos para el país, destinados a programas de salud sexual y reproductiva, específicamente los relativos al tema del aborto y del uso de condón.

 

            Estas estrategias, que considero que son sutiles y progresivas, a mi parecer resultan muy efectivas para el fundamentalismo católico, porque la población venezolana está atravesando una crisis política y social muy fuerte, en la cual las instituciones políticas, judiciales, educativas y electorales, entre otras, han perdido mucha credibilidad y como la iglesia católica no ha interferido anteriormente en la historia política del país, entonces en el presente la población está viendo a la iglesia católica como un aliado “neutral”, en el cual probablemente está depositando sus esperanzas para salir de la crisis y para recuperar la estabilidad perdida.

 

            De este modo, el efecto que ha generado esta aparentemente ingenua y desinteresada incorporación del fundamentalismo católico en el escenario político, ha sido la de confortar espiritualmente a la población venezolana, mientras que por otro lado están interfiriendo con la aprobación de una ley de despenalización del aborto que realmente sí está causando estragos en miles de mujeres que son imposibilitadas para obtener una interrupción de embarazo segura y legal.

 

            El apoyo que recibe el fundamentalismo católico proviene principalmente de gobiernos locales de oposición, empresarios, inversionistas, universidades privadas, colegios y medios de comunicación social, mientras que el apoyo a las acciones de conscientización sobre el daño perverso e intencionado de los fundamentalismo, proviene de todos los movimientos de base, bien sean comunitarios, estudiantiles de universidades públicas, trabajadore/as, organizaciones de mujeres, grupos de protección a la niñez y a la adolescencia, entre otros.

 

Movimiento de Mujeres en Venezuela:

 

Ante la situación actual del país, la reacción del movimiento de mujeres ha sido digna de admiración, pues si bien internamente hay mujeres de la oposición y mujeres del partido de gobierno, pareciera que el objetivo de acción es común, esto es, la obtención de un marco jurídico que cumpla con los acuerdos internacionales suscritos para defensa de los derechos de las mujeres. De este modo, la lucha por la equidad y por la justicia social pareciera ser proritaria ante los intereses partidistas y personales.

 

El énfasis actual del Movimiento de Mujeres de Venezuela está centrado en el mejoramiento del marco legal de protección a la mujer, específicamente en la reforma de la Ley sobre la Violencia contra la Mujer y la Familia y en el empuje para la aprobación del proyecto de ley para ampliar la despenalización del aborto. Así mismo, hay esfuerzos importantes para hacer seguimiento a las implementaciones de las leyes y a la gestión de lo/as encargado/as del sistema judicial, sobre todo porque ésta es una de las debilidades que el movimiento de mujeres ha determnado como más graves.

 

            Ha habido muchos logros a este repsecto, sin embargo, la discusión sobre los fundamentalismos católicos, pareciera estar de lado temporalmente. Cuando se discutió la aprobación del artículo de la Constitución Nacional en que se contempla el derecho a la salud sexual y reproductiva, hubo un enfrentamiento importante y sostenido, ante el cual el movimiento de mujeres se enfrentó a la iglesia católica y pudo ser aprobada su propuesta de promoción de la salud sexual y reproductiva. No obstante, en la actualidad, no hay una percepción clara de los riesgos de incursión del fundamentalismo católico y quizás, el Movimiento de Mujeres cuente con las estrategias para enfrentarlo, pero en mi opinión personal, pudiéramos estarlo subestimando.

 

Considero que este es uno de los riesgos que se corre en la actualidad en el movimiento de mujeres, contar con un esfuerzo sostenido para procurar leyes de protección a la mujer, sin analizar qué sucede con el proceso de ideologización dominante y cómo éste puede impregnar sigilosamente las políticas relativas a los Derechos de la Mujer. Es decir, quizás está sucediendo lo mismo que suele pasar en otros países de América Latina, si bien las mujeres organizadas debemos estar en la lucha y en el activismo, también es necesario abrir el espacio de reflexión, discusión y encuentros para analizar la situación ideológica y la postura que el Movimiento debe tomar al respecto. Tanto activismo pareciera estar diluyendo las posibilidades de visualizar riesgos que si bien en el presente no son tan explícitos, sí están latentes y avanzando de manera progresiva.

 

            También es importante destacar que las organizaciones de mujeres no debemos abandonar las exigencias a las instancias correspondientes. En este sentido, si bien se cuenta con un diálogo abierto con el Instituto Nacional de la Mujer (INAMUJER) que es el órgano planificador de políticas de la mujer del Estado, en muchos casos no se está teniendo una postura de exigencias y de criticidad, entonces está sucediendo por ejemplo, que aún cuando la Ley sobre la Violencia contra la Mujer y la Familia está en ejecución desde 1999, a la fecha actual no se cuenta sino con un solo refugio para mujeres víctimas de violencia basada en género. Ante esto, el INAMUJER, no ha dado las respuestas requeridas y exigidas por las organizaciones de la sociedad civil, quienes en su mayoría siguen siendo las encargadas de atender y gestión el apoyo a las mujeres víctimas de violencia. 

 

            Finalmente, otro elemento que quizás se relaciona con lo anterior, es que quizás hay poca apertura a fornar a las mujeres de la generación de relevo del Movimiento de Mujeres de Venezuela. Muchas de las dirigentas actuales son quienes durante tantos años han estado batallando y han tenido logros grandiosos que todas las mujeres venezolanas debemos agradecer. Sin embargo, muchas de las dificultades para abrir espacios de reflexión teórica y de análisis crítico, a mi parecer, tiene que ver con la necesidad de delegar responsabilidades a activisrtas más jóvenes, pero igualmente capaces y comprometidas para mantener la lucha. Una de las respuestas que el movimieto de Mujeres ha empezado a dar al repsecto y que es digna de aplausos, es la recién apertura de la Maestría de Estudios de la Mujer. Allí, lo/as participantes están comenzando a sistematizar tanta experiencia acumulada por el Movimiento y al mismo tiempo, la están integrando a un cuerpo teórico e histórico de conocimientos que puede ayudar a ampliar las estrategias de batallas futuras, con gente joven y de esta generación. Aquí probablemente está la escena preparada para traer el tema de los fundamentalismos a la discusión y al análisis.

 


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