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“ESTRATEGIAS Y ACCIONES PROACTIVAS FRENTE A LOS FUNDAMENTALISMOS EN LA REGIÓN”
 

UNA MIRADA DESDE EL SALVADOR…

Uno de los grandes desafíos para las feministas salvadoreñas en los últimos años, es encontrar caminos viables para construir consensos sociales básicos que afirmen la existencia del Estado Laico y permitan la vigencia de los Derechos Humanos en su integralidad, este desafío es mucho mayor cuando hablamos de los Derechos Sexuales y los Derechos Reproductivos.

 

Hace cinco años se ratificó una contrarreforma Constitucional, que establece en el Artículo 1  del texto constitucional el carácter de persona al óvulo desde el momento de su fecundación; de esta manera los grupos fundamentalistas han colocado un candado a cualquier modificación de  la legislación penal de la cual se eliminaron en 1997 las tres formas de aborto no punible, que aunque existían desde los años `50 tampoco se podían aplicar por falta de regulaciones específicas. 

 

Posteriormente lograron impedir el desarrollo de un programa de educación sexual para jóvenes y adolescentes, que en la práctica representaba la única iniciativa gubernamental orientada a concretar los compromisos asumidos en la Conferencia del Cairo en el orden de la prevención de embarazos precoces y la extensa realidad de paternidad irresponsable que prevalece en el país.

 

El impacto que estas medidas tienen en la vida de miles de mujeres y sus familias es bastante conocido en las denuncias del feminismo latinoamericano, altos índices de embarazos en adolescentes, abortos realizados en mayores condiciones de clandestinidad, represión, ilegalidad, inseguridad sanitaria, cárcel en algunos casos, y la muerte femenina “por causas desconocidas”.

 

Actualmente han presentado  una pieza de correspondencia para eliminar del Código de Salud Pública la anticoncepción de emergencia y han impedido la aprobación del Protocolo Facultativo de la CEDAW a partir de presentarlo como un instrumento que promueve el aborto y las parejas entre homosexuales y de lesbianas. De esta manera han convertido los preceptos religiosos de la iglesia católica en una fuente de políticas de Estado.

Aunque estoy convencida que hay que continuar con esta denuncia, me parece que también es importante dedicar atención a comprender como, porque y con que mecanismos, estos grupos fundamentalistas, han logrado convertir un hecho privado e individual como es la práctica religiosa de la fe católica, en una norma de convivencia que rige los destinos de la colectividad, casi sin ningún tipo de resistencia social y política, a excepción de la de algunas expresiones del movimiento feminista.

 

Algunas características de este proceso:

 

Ø      La capacidad movilizadora y de enorme manipulación de la jerarquía de la iglesia católica (los colegios se sumaron). Utilizaron las celebraciones de la navidad y la imagen de Herodes para impulsar su campaña de recolección de 500 mil firmas solicitando la reforma constitucional.

 

Ø      La alianza del Opus Dei con sectores de la gran empresa, que les permite el acceso a los medios de comunicación y a una cantidad de recursos considerables, facilitándoles a su vez presentar los planteamientos fundamentalistas como una expresión y demanda de la sociedad laica.

 

Ø      La inhibición de las posiciones de izquierda y progresistas a defender los principios del Estado laico, y para promover políticas de salud sexual y reproductiva, educación sexual.

 

Ø      La poca fuerza y capacidad para traducir la elaboración de los grupos feministas sobre el tema, en propuestas legislativas por una parte y reivindicaciones que interpretaran las necesidades de las mujeres para el ejercicio de sus derechos.

 

Ø      Poca incidencia del movimiento de mujeres en la agenda de los partidos políticos en el terreno de los derechos sexuales y reproductivos.

 

Aunque hay programas de salud sexual y reproductiva impulsados por varias organizaciones de mujeres, es importante reconocer que existe un silencio alrededor del tema del aborto, de los derechos sexuales y reproductivos y de la demanda del Estado Laico. Han logrado que el debate se vuelva a clandestinizar, estigmatizando a quienes lo promueven.

 

 


 

 

La hegemonía de estos discursos más allá de los grupos económicos y políticos a los que estuvieran ligados, reflejan un alto nivel de influencia en la sociedad salvadoreña. Independientemente de que no representan los intereses de la mayoría de las mujeres y hombres, forman parte de la estructura social pues logran conformarse como un conjunto de reglas colectivas estructuradoras de la conducta. 

 

Sabemos que la realidad salvadoreña no es una excepción, que en muchas sociedades latinoamericanas están impulsando estrategias similares,  por eso me parece muy importante y oportuno este debate, al que más que respuestas traigo interrogantes, pues me parece que necesitamos abordarlo en clave local e internacional.

 

 

ALGUNAS PREGUNTAS AL RESPECTO:

 

  1. ¿Es que el proyecto político de dominación mundial que se expresa mediante el pensamiento fundamentalista ha sustituido el eje ideológico de cohesión que representaba en el pasado la acción doctrinaria anti-comunista por la idea del control del cuerpo, la sexualidad y la capacidad  procreadora de las mujeres, convirtiéndola en su nuevo eje de cohesión ideológica?

 

  1. Vale la pena preguntarse ¿por que coinciden en este eje la nueva derecha, la administración Bush,  movimientos protestantes y la jerarquía de la iglesia católica. Porque para estos grupos es tan importante impedir el avance de cualquier tipo de educación en una sexualidad más liberadora?

 

  1. ¿Es que el proyecto neoliberal militarista necesita de individuos menos capaces de controlar su propia vida?

 

  1. ¿Es el hecho de que las relaciones de opresión entre mujeres y hombres estén cuestionadas a nivel mundial, que las  propuestas de autocontrol del cuerpo, de la sexualidad y de la capacidad procreadora es un proyecto que fortalece el ejercicio de ciudadanía y la autonomía de las personas, que amenaza su proyecto de dominación?

 

Morena Herrera


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