VOCES DE MUJERES
testimonios

 

“Otra manera de amar es posible“
 

Anna Leah Saravia                               
Activista del grupo de mujeres filipinas KALAKASAN. Fundadora de la organización lésbica «Saliendo del Closet» (Can’t Live in the Closet CLIC). En la actualidad es la Co-secretaria General de la Asociación Internacional Lésbica y Gay (ILGA)

 

 

 

 


Como todas las mujeres soy una “ciudadana de segunda” en este planeta  y trabajo todos los días para que el Patriarcado, el sistema que  encierra entre sus garras el amor de las mujeres, colapse antes que el planeta se rompa a pedazos entre  guerras, hambre y enfermedades.  

Vivo cotidianamente haciendo lo que tengo que hacer, en un mundo donde la validez de mi existencia como mujer, como artista, como activista,  puede ser desafiada a cada instante por aquellos que  tienen el poder...  

Durante casi treinta años, contribuí a la sociedad filipina en tanto periodista, crítica de música, productora  de programas premiados en los medios y en eventos culturales,  editora,  organizadora de proyectos educativos para jóvenes,  defensora de la salud de las mujeres ... pero todo eso  perdió valor, como lo probaron los hechos recientes, una vez que fui  etiquetada públicamente como “lesbiana-que-odia-a-los hombres” por  un “torturador doméstico”, funcionario del gobierno.  

Cuando los nombres con que se nos llama y las palabras con que se nos etiqueta son intercambiables por “vergüenza”, “maldad”,  “invisibilidad”, se nos despoja prácticamente de nuestra humanidad  y todo lo que creíamos que le habíamos dado a la gente es barrido como el polvo. Nos queda el  saber que no estamos solas y que al final, aquellos que tratan de hacernos desaparecer, serán derrotados. No elegí ser una activista. Fue algo que simplemente no pude impedir frente a la injusticia. Es como no poder respirar y no  pelear por aire. ¿Soy feliz con mi vida? ¿Existe otra manera de ser?  

Para poder encarar la discusión sobre cómo combatir la discriminación y la intolerancia, plantearé  algunos puntos.  

El primero  es -desde mi punto de vista como feminista y activista social- reconocer  la importancia de la universalidad de la opresión de las mujeres, la opresión de las NO-Hombre, por los dominantes, por el gran sistema de opresión que impregna nuestro planeta: el Patriarcado.

¿Por qué -a no ser que  las mujeres mismas lo exijan- los movimientos sociales no le dan prácticamente importancia a los asuntos de las mujeres? ¿Por qué es que las mujeres siempre sentimos que  debe haber  una lucha para que se reconozca nuestra equidad? ¿Por qué tenemos  que hacer un esfuerzo tan grande para  atravesar los límites que la propia sociedad nos ha impuesto, aún  dentro de los movimientos progresistas?  

Es muy  difícil para la   gente  que lidera los movimientos sociales admitir que no ven a las mujeres  como iguales, como   no ven  tampoco  a los hombres que son percibidos como mujeres como iguales. ¿Se sienten  amenazados por mujeres que aparentemente  no necesitan hombres en sus vidas? ¿Es tan difícil percibir el miedo y el dolor en nuestros corazones y poder  encontrar una manera de cambiar las cosas?  

El segundo punto se refiere a la jerarquía de las opresiones: cómo la opresión sexual de las minorías  es la manera lógica de perseguir a personas que son:  

El “Otro”, el humano No-hombre, aquellos definidos y clasificados como diferentes, como no normales,  tal vez hasta  no merecedores de una existencia salvo  la de  esclavos o bufones o  ni siquiera  dignos  de dejarles vivir, recordemos el destino de las niñas recién nacidas en China.  

El Poder ha sido un medio para  definir, describir, etiquetar cosas, relaciones y gente. La gente que está en el Poder testimonia y describe conductas que luego  respeta  y aplaude; pero es también la gente que está  en el Poder  quien selecciona cierto tipo de comportamientos y los  atribuye   a un  grupo determinado, criticándolo, para luego justificar su condena y su persecución.  

El tercer punto  se refiere al  “continuum” de discriminación y violencia del Patriarcado y del Machismo. La violencia y la discriminación pertenecen a un mismo “continuum” movido por un  mismo impulso. La diferencia es apenas un asunto de grado: desde una gran tolerancia para la discriminación  a una rápida toma de acción frente a un  prejuicio “justificado”.  

Los problemas que surgen para las y los  LGBT son los siguientes:  nuestra existencia no está reconocida ni validada; las formas de discriminación todavía deben ser definidas oficialmente. ¿Qué constituye,  por ejemplo, una violación, una agresión, el acoso, la discriminación? ¿Cómo serán penalizados?  

Por otra parte los representantes de nuestros estados tratan de excluir la violencia contra las minorías sexuales excluyendo nuestra existencia: no deberíamos estar aquí, no somos humanos. ¿Cómo podrían  entonces ser violados nuestros derechos humanos?  

Querría contarles dos hechos importantes que le ocurrieron a ILGA (única Federación Mundial de Lesbianas, Gay, Bisexuales, Transgénero y otras minorías sexuales).  

En julio pasado ILGA reunió a 5.000 ONG y otros miembros de la sociedad civil para obtener reconocimiento y acreditación para la Primera Conferencia Mundial contra el Racismo y otras formas relacionadas de Intolerancia. Uno puede pensar que cuando la ONU llama para un tal encuentro entendería cómo los diferentes tipos de intolerancia afectan a los/as ciudadanos/as de las naciones miembro. Pero no. El comité a cargo de la acreditación votó 43 a favor y 43 en contra de nuestra acreditación, liderados estos últimos, por la Organización de Naciones Islámicas, con 28 abstenciones. En lenguaje de Naciones Unidas esto quiere decir un rechazo a nuestra solicitud de acreditación, siendo la única  ONG en recibir tal cachetada, justamente en una conferencia direc-tamente relacionada a las experiencias de gays y lesbianas, bisexuales, transgéneros y otras minorías sexuales.  

¿Pueden creer que un representante  de Suecia...se abstuvo? ¿Piensan que ILGA2  y sus miembros son paranoicos por pensar que hubo un esfuerzo concertado para negar nuestra existencia como parte de la sociedad civil? Esto no es todo. Hace unos días, luego de meses  de “lobby” entre los representantes de ILGA y los miembros del comité de ONG que asesora al ECOSOC (Consejo Económico y Social de ONU) recibimos una bofetada aún mayor. Los 19 miembros del comité de ONG, liderados por los representantes de Sudán, votaron en contra de la solicitud de ILGA para obtener el estatus de observador en el ECOSOC.  

Sin embargo todo no está perdido todavía, porque  el Consejo Económico y Social tendrá una reunión en julio donde votará para que ILGA  obtenga el estatus de observador.  Es aquí donde quiero hacer mi primera recomendación al Foro Social Mundial y a todos los y las  participantes de la conferencia aquí presentes, incluyendo el Foro Mundial de Parlamentarios.  

Propongo  que el FSM tome acción en la votación  de julio del ECOSOC, que haga “lobby” con sus miembros para rechazar las recomendaciones del Comité de ONG y le devuelva a ILGA el estatus de observador en ECOSOC que le fuera quitado a causa de los intereses y prejuicios de los políticos norteamericanos.  

Hago un llamado a todos ustedes  para dar un paso concreto hacia el reconocimiento de  nuestra existencia, de los problemas y sufrimientos de millones de integrantes de las minorías sexuales en Latinoamérica, en África, en Asia, en el Pacífico, en todas las regiones y en todos los países, incluso en los Estados Unidos. Hagan “lobby” con sus gobiernos para que en julio, sepan que existimos, que somos discriminados/as, y que nuestras voces deben ser oídas junto a las del resto de la sociedad civil.  

Las lesbianas, los gay y todas las minorías sexuales -si bien a veces no pueda decirse que somos minorías sexuales- exigimos ser reconocidos como miembros de la sociedad civil internacional. Como los gobiernos, las religiones, las grandes instituciones no pueden hacernos desaparecer, no pueden deshacerse de nosotros, igual permitirán que continúe  la discriminación y la persecución contra nosotros. ¡Esto tiene que parar ya!  

En cuarto lugar, me pregunto cómo hacer para cambiar el mundo. Para esto propongo varias medidas prácticas: desmantelar el Patriarcado ya, e instituir  Justicia de Género sin  opresión ni explotación, basada en nuestro género y en nuestra orientación sexual. La  justicia es equilibrio, un equilibrio dinámico, como el del universo, como el planeta debe ser -un asunto de simple justicia. Habría que moverse desde una reflexión personal  hasta  una serie de estrategias que hayan funcionado en el mundo.  

Porque las diferencias hayan sido enfatizadas, las anormalidades creadas y las actitudes   estimuladas, NO debemos borrar las diferencias, sino mostrar que nuestras diferencias no son tan inusuales, y que existen en una sociedad donde otras diferencias son toleradas.  

Propongo: defendernos en los medios de comunicación para cambiar las actitudes y las opiniones públicas; dirigirnos a la educación pública y  directamente a la gente; trabajar a nivel  legislativo exigiendo el reconocimiento oficial de nuestra  existencia  y el  de  la discriminación que sufrimos a causa de nuestra OTREDAD. Necesitamos la seguridad de que la  discriminación por orientación sexual será considerada una violación a los derechos humanos.  

Confrontando los bastiones del prejuicio y de la hostilidad que son el poder patriarcal, la religión, el mercado y los medios de comunicación, proponemos: el trabajo en redes; la lucha por el reconocimiento de nuestra  legítima existencia; la defensa de los derechos humanos de nuestra comunidad; crear estructuras de apoyo y oficinas para  promover la equidad y la no-discriminación y promover una campaña para  terminar con las persecuciones donde existan.  

Finalmente nos preguntamos ¿Es otro mundo posible? ¿Qué clase de mundo?  

Para cambiar el mundo tenemos que tomar nuestras vidas a cargo e instituir los cambios nosotros mismos, nosotras mismas.  

Otro mundo es posible: somos todos activistas porque creemos que podemos construir  otro mundo si sabemos imaginar cómo será ese mundo. Esto es lo que tenemos en común con los y las artistas: nos ponemos contentos sólo con  imaginar que otra vida es posible. Claro que  sería bueno si cada uno/a de nosotros/as pudiera ser  dueño/a de una isla y creara su propio mundo. De otra manera la única vida que realmente podemos cambiar es la nuestra.  

Sugiero un ejercicio que comenzaría con la siguiente pregunta: ¿Es posible verme a mí misma  de otra manera? ¿Pueden imaginarse siendo lo que no son?  

Si usted es varón, ¿puede imaginarse viviendo como mujer? ¿Qué riesgos cree que enfrentaría? ¿ventajas? Si usted es mujer ¿le costaría mucho imaginarse viviendo la vida de  un varón? Si tuviera la posibilidad de elegir, sabiendo  lo que deben pasar en esta vida hombres y mujeres, ¿qué sería más fácil? ¿Vivir la vida de un hombre o la de una mujer?  

Haga la prueba  

Si tiene un/a amante o un/a compañero/a, ¿sabe lo que le gusta de ella o de él? No me refiero a los aspectos físicos, sino a lo demás: ¿es dulce, es considerado/a, es paciente, es generoso/a, es trabajador/a?  

¿Qué pasa si una mañana te despiertas y  el cuerpo tuyo y el de la persona que quisiste ha cambiado, y son ambos hombres o ambas  mujeres?  

¿Qué clase de riesgos cree que deberían correr para seguir queriéndose? ¿Haría como si nada hubiera pasado? ¿O se aterrorizaría con la perspectiva de ser perseguida por la gente que la rodea,  arrestada por sodomía, desalojada  por escándalo, echada del trabajo por traer deshonra, excomulgada por la Iglesia por impura?  

Mi propuesta es en  forma de ejercicios para Hacer Otro Mundo Posible. Primero, haga el siguiente cambio en noticias relevantes:   donde haya hombres  ponga mujeres, donde haya heterosexuales ponga no-heterosexuales, donde haya blancos ponga no-blancos. ¿Cuántos querrían ahora presentarse como no-heterosexuales solo para obtener posiciones de poder? ¿Puede imaginar cuantas lesbianas  se ofrecerían?  

Luego, el movimiento:  aprenda una  danza o una destreza física que  le enseñe el equilibrio entre el lado  derecho  y el  izquierdo de su cuerpo, para así aprender el principio básico de justicia y armonía, cooperación, trabajo en equipo, toque en una banda o cante en un coro. Haga el inventario de sus  inclinaciones, prejuicios y  miedos y dígale  la verdad a la persona que ama.  

De vez en cuando viva como el/la Otro/a. Si es varón, viva  como mujer y viceversa. Si es heterosexual entre en una identidad no heterosexual y comprenda de esa manera el miedo y la ansiedad que la gente de LGBT experimenta todos los días en todo el mundo.

Mi última propuesta  será  una manera de desafiar a todas las ONG presentes: organicen un grupo de LGBT  en su ONG y apoyen los esfuerzos de los grupos locales de LGBT. Si pueden, ayuden a organizar una Marcha del Orgullo en su localidad y marchen, marchen con Orgullo en solidaridad, en compasión, en comprensión de todas las personas que en este mundo hayan experimentado discriminación e intolerancia.  

Otro mundo ES posible porque ya no permitiremos la persecución a las mujeres y a las minorías sexuales.  

Otro mundo no sólo ES posible, otro mundo  vendrá  porque ya está existiendo  en nuestros corazones.  

 

1  Lesbianas, Gay, Bi-sexuales y Transgénero
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ILGA, Asociación Internacional de Gays y Lesbianas, por su sigla en inglés.