| 3ero.
Diálogos Feministas |
Nairobi
2007 |
CARTA DE PRINCIPIOS FEMINISTAS PARA
LAS FEMINISTAS AFRICANAS
Introducción
El
Foro Feminista Africano tuvo lugar del 15 al 19 de noviembre de
2006 en Accra, Ghana. El encuentro reunió a más
de 100 feministas activistas de toda la región y de la
diáspora. Este espacio fue creado como un espacio autónomo
en el cual las feministas africanas con diferentes caminos de
vida, con diferentes niveles de compromiso dentro del movimiento
feminista, desde la movilización a nivel local para el
empoderamiento de las mujeres hasta la academia, puedan reflexionar
colectivamente y trazar caminos para fortalecer y hacer crecer
el movimiento feminista en el continente.
Un
resultado clave del foro fue la adopción de una Carta de
Principios Feministas, que era uno de los objetivos principales,
tal como acordara el Grupo de Trabajo Regional para este foro.
Existía la sensación que necesitábamos algo
que nos ayudara a definir y afirmar nuestro compromiso con los
principios feministas que guiarán nuestro análisis
y práctica. Como tal, la carta establece los valores colectivos
que constituirán la clave de nuestro trabajo y nuestras
vidas como feministas africanas. Traza el cambio que deseamos
ver en nuestras comunidades, y también cómo lograr
este cambio. Además, explica en detalle nuestras responsabilidades
individuales y colectivas con el movimiento y con las otras personas
que hacen parte del movimiento.
Con
esta carta, reafirmamos nuestro compromiso para desmantelar el
patriarcado en África, en todas sus manifestaciones. Recordamos
nuestro deber de defender y respetar los derechos de todas las
mujeres, sin calificación. Nos comprometemos a proteger
lo legítimo de las feministas que nos antecedieron, quienes
realizaron un sinnúmero de sacrificios para que pudiéramos
ejercer una mayor autonomía.
La Carta es un documento, fuente de inspiración y de aspiraciones.
En el encuentro se elaboraron mecanismos para hacerla operativa.
Las recomendaciones claves fueron:
•
Divulgación y popularización de la carta como una
herramienta vital para la construcción del movimiento.
Esto requiere aportes tales como la traducción de la carta
en tantos idiomas como sea posible, la comunicación de
la carta a través de diferentes medios, tales como radios,
sitios web, televisión, etc.
• La carta es vista por muchas como un mecanismo de rendición
de cuentas para la organización de las feministas. Como
tal, se recomendó que fuera desarrollada como un instrumento
que las organizaciones de mujeres puedan usar para monitorear
su propio desarrollo institucional, así como para tratar
de hacer una revisión con otras feministas.
CARTA
DE PRINCIPIOS FEMINISTAS PARA LAS FEMINISTAS AFRICANAS
INTRODUCCIÓN
IDENTIFICÁNDONOS
COMO FEMINISTAS
Nos
definimos y nos identificamos públicamente como Feministas
porque celebramos nuestras identidades y políticas feministas.
Reconocemos que el trabajo de luchar por los derechos de las mujeres
es profundamente político, y el proceso de identificarnos
como feministas también lo es. El elegir llamarnos Feministas
nos coloca en una clara posición ideológica. Al
llamarnos Feministas politizamos la lucha por los derechos de
las mujeres, cuestionamos la legitimidad de las estructuras que
mantienen a las mujeres bajo un yugo, y desarrollamos herramientas
para la acción y el análisis transformadores. Poseemos
múltiples y variadas identidades como Feministas Africanas.
Somos mujeres africanas- vivimos aquí en África,
y aun si vivimos en cualquier otra parte del mundo nuestro foco
se centra en las vidas de las mujeres africanas del continente.
Nuestra identidad feminista no está calificada por “SIs”,
“PEROs”, o “ SIN EMBARGOs”. Somos Feministas.
Y punto.
NUESTRA
COMPRENSIÓN DEL FEMINISMO Y EL PATRIARCADO
Como
feministas africanas, nuestra comprensión del feminismo
coloca en el centro de nuestro análisis las estructuras
y los sistemas de relaciones sociales patriarcales que se encuentran
imbricados en otras estructuras opresoras y de explotación.
El patriarcado es un sistema de autoridad masculina que legitima
la opresión de las mujeres a través de instituciones
políticas, sociales, económicas, legales, culturales,
religiosas y militares. Tanto el acceso de los hombres a los recursos
y las ganancias en las esferas públicas y privadas, como
su control sobre los mismos, son legitimados a partir de la ideología
patriarcal de predominio masculino. El patriarcado varía
en el tiempo y en el espacio, es decir, cambia a través
del tiempo y varía de acuerdo a las relaciones y estructuras
globales-imperialistas de clase, raza, etnia, religión.
Más aún, en las actuales coyunturas, el patriarcado
no cambia simplemente de acuerdo a estos factores, sino que está
también interrelacionado con, e informa sobre las relaciones
de clase, raza, etnia, religión y el imperialismo global.
Por lo tanto, el desafiar al patriarcado de forma efectiva requiere
también el desafiar otros sistemas de opresión y
explotación, los cuales con frecuencia se apoyan mutuamente
y entre sí.
Nuestra
comprensión del patriarcado es crucial porque como feministas
nos brinda un marco dentro del cual se expresa la totalidad de
las relaciones opresoras y de explotación que afectan a
las mujeres africanas. La ideología del patriarcado permite
y legitima la estructuración de cada aspecto de nuestras
vidas al establecer el marco en el cual la sociedad define y ve
a hombres y mujeres, y en el cual se construye la supremacía
de los varones. Nuestra tarea ideológica como feministas
es entender este sistema, y nuestra tarea política es terminar
con el mismo. Nuestro foco es la lucha contra el patriarcado como
sistema, y no la lucha contra determinados hombres o mujeres en
particular. Por lo tanto, como feministas, definimos nuestro trabajo
como la inversión de energías individuales e institucionales
en la lucha contra todas las formas de opresión y de explotación
patriarcal.
NUESTRA
IDENTIDAD COMO FEMINISTAS AFRICANAS
Como
feministas que provienen de/trabajan/viven en África, reclamamos
el derecho y el espacio para ser Feministas y Africanas. Reconocemos
que no tenemos una identidad homogénea como feministas
– reconocemos y celebramos nuestras diversidades y nuestro
compromiso compartido con una agenda transformadora para las sociedades
africanas y para las mujeres africanas en particular. Esto es
lo que nos da nuestra identidad feminista en común.
Nuestras luchas actuales como feministas africanas están
inexorablemente ligadas a nuestro pasado como continente –
diversos contextos pre-coloniales, esclavitud, colonización,
luchas de liberación, neo-colonialismo, globalización,
etc. Los estados africanos modernos fueron construidos a espaldas
de las feministas africanas, quienes lucharon lado a lado con
los hombres en la liberación del continente. A medida que
vamos creando nuevos estados africanos en este nuevo milenio,
también creamos nuevas identidades para las mujeres africanas,
identidades como ciudadanas plenas, libres de la opresión
patriarcal, con derechos de acceso, propiedad y control sobre
los recursos y sobre nuestros propios cuerpos, y utilizando aspectos
positivos de nuestras culturas en formas liberadoras y que nos
nutren. También reconocemos que nuestras historias pre-coloniales,
coloniales y post-coloniales requieren que se tomen medidas especiales
a favor de determinadas mujeres africanas en diferentes contextos.
Reconocemos las significativas ganancias históricas logradas
por el Movimiento de Mujeres Africanas durante los últimos
cuarenta años, y reclamamos estas ganancias como feministas
africanas – se produjeron porque las feministas africanas
provenientes de todos los sectores marcaron el camino; elaboraron
estrategias, organizaron, trabajaron en red, hicieron huelgas
y marchas de protesta, y también elaboraron análisis,
hicieron lobby, establecieron instituciones y todo lo que necesitaron
los estados, empleadores e instituciones para reconocer el carácter
de personas de las mujeres.
Como
feministas africanas, también somos parte de un movimiento
feminista global contra la opresión patriarcal en todas
sus manifestaciones. Nuestras experiencias están ligadas
a las experiencias de mujeres de otras partes del mundo con las
cuales hemos compartido solidaridad y apoyo a lo largo de los
años. A medida que afirmamos nuestro espacio como feministas
africanas, también nos inspiramos en las feministas que
nos antecedieron y que abrieron un camino e hicieron posible la
afirmación de los derechos de las mujeres africanas. Cuando
invocamos la memoria de aquellas mujeres cuyos nombres en su mayoría
no fueron registrados en ningún libro de historia, insistimos
en que es un enorme insulto que se diga que el feminismo en África
fue importado desde Occidente. Reclamamos y afirmamos la larga
y rica tradición de resistencia de las mujeres africanas
al patriarcado en África. Por lo tanto reclamamos el derecho
a teorizar, escribir, a elaborar estrategias y a hablar por nosotras
mismas como feministas africanas.
ETICA
INDIVIDUAL :
Como
feministas individuales, nos comprometemos con y creemos en la
igualdad de género basada en principios feministas, a saber:
•
La indivisibilidad, inalienabilidad y universalidad de los derechos
humanos de las mujeres
• La participación efectiva en la construcción
y el fortalecimiento progresivo de la organización y la
articulación en red de las africanas feministas para producir
cambio y transformación.
• Un espíritu de solidaridad feminista y respeto
mutuo basado en un debate franco, honesto y abierto de las diferencias
que existen entre nosotras
• Apoyar, cultivar y cuidar a otras feministas africanas,
así como cuidar nuestro propio bienestar.
• La práctica de la no violencia y el logro de sociedades
no violentas.
• El derecho de todas las mujeres a vivir libres de la opresión
patriarcal, la discriminación y la violencia.
• El derecho de todas las mujeres a tener acceso a medios
de vida sustentables y justos, así como a la provisión
de seguridad social de calidad, incluyendo salud, educación,
agua y saneamiento.
• Libertad de elección y autonomía con respecto
a los tema de integridad física, incluyendo derechos reproductivos,
aborto, identidad sexual y orientación sexual.
• Un compromiso crítico con los discursos de la religión,
cultura, tradición y vida doméstica, con la atención
enfocada en la centralidad de los derechos de las mujeres.
• El reconocimiento y presentación de mujeres africanas
como sujetos y no como objetos de nuestro trabajo, y como agentes
en sus vidas y sociedades.
• El derecho a relaciones personales saludables, satisfactorias
y de respeto mutuo.
• El derecho a expresar nuestra espiritualidad dentro o
fuera de las religiones organizadas.
• El reconocimiento de la agencia feminista de las mujeres
africanas, que tiene una rica historia, en gran parte indocumentada
e ignorada.
ETICA INSTITUCIONAL
Como
organizaciones feministas nos comprometemos a lo siguiente:
•
Hacer advocacy a favor de la apertura, transparencia, igualdad
y rendición de cuentas en las instituciones y organizaciones
conducidas por feministas.
• Afirmar que el ser una institución feminista no
es incompatible con ser profesional, eficiente, disciplinado y
responsable.
• Insistir en y apoyar los derechos laborales de las mujeres
africanas, incluyendo gobernanza igualitaria, remuneraciones igualitarias
y justas, y políticas de maternidad.
• Usar el poder y la autoridad de manera responsable, y
gestionar las jerarquías institucionales con respeto hacia
todas las partes involucradas. Creemos que los espacios feministas
son creados para empoderar y elevar a las mujeres. En ninguna
oportunidad deberíamos permitir que nuestros espacios institucionales
degeneren en sitios de opresión y que socaven a otras mujeres.
• Ejercer un liderazgo y un manejo responsables de las organizaciones,
ya sea en capacidad de remunerada o no remunerada, esforzándonos
por defender los principales valores y principios feministas en
toda ocasión.
• Ejercer un liderazgo confiable, que rinda cuentas, en
las organizaciones feministas, tomando en consideración
las necesidades de las otras personas para su desarrollo profesional
y personal. Esto incluye la creación de espacios intergeneracionales
en donde se comparta el poder.
• Crear y sostener las organizaciones feministas para promover
el liderazgo de las mujeres. Las organizaciones y redes de mujeres
deberían ser dirigidas y manejadas por mujeres. Es una
contradicción de los principios de liderazgo feminista
que haya hombres liderando, manejando y actuando como voceros
de las organizaciones de mujeres.
• Las organizaciones feministas como modelos de buenas prácticas
en la comunidad de las organizaciones de la sociedad civil, asegurando
que los recursos materiales y financieros movilizados en nombre
de las mujeres africanas sean puestos al servicio de las mujeres
africanas, y que no sean desviados para servir intereses personales.
Los sistemas y estructuras con Códigos de Conducta apropiados
para prevenir la corrupción y el fraude, y para manejar
de forma justa las disputas y las quejas, constituyen el medio
para asegurar la institucionalidad dentro de nuestras organizaciones.
• Hacer el máximo esfuerzo para mantener informado
nuestro activismo con el análisis teórico y conectar
la práctica del activismo con nuestra comprensión
teórica del feminismo africano.
• Estar abiertas a la evaluación crítica de
nuestro impacto como organizaciones feministas, y ser honestas
y proactivas con respecto a nuestro rol en el movimiento.
• Oponerse a la subversión y/o la cooptación
los espacios feministas autónomos para servir agendas conservadoras
y de derecha.
• Asegurar que las organizaciones feministas no gubernamentales
o de masas sean creadas en respuesta a necesidades reales expresadas
por mujeres, y que sea preciso atender, y no con el fin de que
sirvan intereses egoístas y de generación de ingresos
irresponsable.
LIDERAZGO FEMINISTA
Como
líderes dentro del movimiento feminista, reconocemos que
la agencia feminista ha popularizado la noción de mujeres
como líderes. Cómo líderes feministas nos
comprometemos a realizar una diferencia crítica en el liderazgo,
basado en la comprensión del hecho que la calidad del liderazgo
de las mujeres es más importante aún que el número
de mujeres líderes. Creemos en y nos comprometemos a lo
siguiente:
•
Ética de trabajo disciplinado guiado por la integridad
y la rendición de cuentas en todo momento
• Expandir y fortalecer una red multigeneracional y un pool
de líderes feministas en todo el continente.
• Construir y expandir nuestro conocimiento e información
de forma constante, como la base para moldear nuestros análisis
y estrategias, abogando por una cultura de aprendizaje, comenzando
por nosotras mismas dentro del movimiento feminista.
• Nutrir, actuar como mentoras y brindar oportunidades a
las jóvenes feministas de forma no maternalista.
• Atribuir los créditos correspondientes a la labor
de las mujeres africanas, ya sea intelectual o de otro tipo, en
nuestro trabajo.
• Hacernos el tiempo para responder de manera competente,
creíble y responsable a otras feministas que necesiten
solidaridad y apoyo, ya sea político, práctico o
emocional.
• Estar abiertas a dar y recibir revisiones de nuestras
pares y opiniones constructivas de parte de otras feministas.
|
 |