| 3ero.
Diálogos Feministas |
Nairobi
2007 |
PLENARIA
Visiones Feministas
Lilian Celiberti
Articulación Feminista Marcosur
Es un gran placer para nosotras latinoamericanas compartir este
espacio con tantas mujeres africanas y de otras partes del mundo.
Todas hemos llegado a Nairobi y a los Diálogos feministas
con muchas interrogantes, con deseos de compartir angustias y
frustraciones, también logros y fundamentalmente compartir
nuestras ganas de cambiar la vida, el mundo.
Desde nuestros múltiples espacios de acción enfrentamos
cada día un sistema capitalista destructivo, productor
de exclusiones y marginalidades, pobreza, violencia.
Hemos
venido a compartir sueños y esperanzas y luchas, y nuestro
coraje para imaginar otros mundos posibles.
No voy a decir nada original, porque la única originalidad
es poder pensar juntas y estas reflexiones surgen de nuestros
debates de estos días.
1. Los feminismos se han multiplicado y abierto a nuevas voces,
experiencias, subjetividades. Nuevas actoras interpelan, cuestionan
y aportan nuevos sentidos a nuestras luchas. El feminismo mismo
ha complejizado sus campos de intervención, hoy tenemos
análisis feminista de las políticas comerciales,
y macroeconómicas, de la sustentabilidad ambiental, las
nuevas tecnologías, la cibernética etc. Las mujeres
formamos parte de todos los movimientos sociales y muchas de ellas
son también feministas.
2.
Todas somos concientes de las injusticias y exclusiones de millones
de personas, mujeres y hombres de este planeta y es contra esas
injusticias y exclusiones que nos organizamos. Es desde el nuevo
protagonismo de sectores y actores/as sociales excluidos que se
formulan interpelaciones, cuestionamientos y debates a otros actores
sociales. Así nació el movimiento feminista, en
dialogo, ruptura, e interpelación con otros movimientos,
con los partidos políticos de izquierda y de derecha y
fue desde esas interpelaciones y supuras que creamos el lugar
político de los feminismos. (Betania Ávila)
3.
También como feministas nos sentimos interpeladas y asumimos
el desafió de cómo pasar de reconocer las discriminaciones
raciales, étnicas, por opción u orientación
sexual, a elaborar un discurso político que articule la
lucha contra el etnocentrismo, el racismo, la homofobia, la heteronormatividad
y las diferencias generacionales. Esta elaboración política
nos plantea nuevos campos de debate para pasar de la victimizacion
al empoderamiento, de la hegemonía cultural a la interculturalidad,
del reconocimiento al dialogo y la recuperación de saberes
de los cada ser humano es portador. No se trata solo de saber
quienes y como son discriminados, sino de abrir un camino de interacción
que aporte nuevas elaboraciones políticas, nuevos caminos
críticos y emancipatorios. La acción política
la hacen los y las sujetas y es necesario estar dispuestas a movilizar
nuestras certezas, revisar nuestras prácticas y desarrollar
la capacidad de escucha.
4.
No tenemos aun palabras y conceptos suficientes para definir el
campo político en el que queremos movernos, lo hemos nombrado
en estos DF, la construcción de una democracia radical
como forma de resignificar la democracia y los sistemas políticos
pero también para delimitar un campo de búsqueda
que apuesta al protagonismo de las y los actores, y que desconfía
de los regimenes que se llamen como se llamen, se dirigen desde
arriba en nombre de un pueblo sin sujeto
5.
La autonomía y la horizontalidad han sido valores feministas
en la búsqueda de nuevas culturas políticas y nuevas
formas de hacer y construir movimiento. Sin embargo, cada vez
más las acciones y discursos feministas tienen nuevos nombres
y rostros. Esta realidad más capilar desafía la
representación y nos interpela cotidianamente en el hacer
y decir en nombre del feminismo. Las jóvenes, las nuevas
feministas, las lesbianas, las afro descendientes y negras, las
de los sectores populares, las sindicalistas, las campesinas y
rurales nos interpelamos unas a otras, pero esta interpelación
es todavía mas la expresión de un malestar que un
debate político y muchas veces ese malestar reintroduce
oposiciones binarias; académicas versus mujeres de “base”;
blancas versus negras, heterosexuales versus lesbianas, viejas
y nuevas feministas. Para desarrollar pensamiento crítico,
para cuestionar y subvertir el patriarcado y el capitalismo en
todas sus expresiones guerreras y fundamentalismos, nos necesitamos
todas. Y es el dialogo la herramienta para movilizar estas fuerzas,
estos sueños y estas búsquedas.
5.
El feminismo es acción política, pero ¿que
es hacer política desde el feminismo?
Hacer política es asumir el riesgo, es construir estrategias
que a su vez cambian y se modifican en la acción. La acción
política requiere análisis de contexto y es desde
estos contextos que se construyen estrategias. No necesariamente
las estrategias se enfrentan, para algunas de nosotras las instituciones
de la democracia liberal tienen valor y actuamos en ella desarrollando
capacidades de control ciudadano. Construir autonomía no
se opone a este nivel. Se opone solo cuando pensamos que aprobando
una ley de violencia contra las mujeres soluciona el o que poner
un poco de genero en las políticas publicas significa un
cambio de las estructuras de poder de la sociedad.
Para dar solo un ejemplo de una de nuestras batallas políticas,
la lucha contra el VIH- SIDA. Se puede decir “África está
siendo exterminada silenciosamente por el HIV y los laboratorios
no quieren que se produzcan genéricos para combatirlo con
cócteles especiales antivirales o retrovirales” y sin duda
que es uno de los aspectos a considerar. Pero nosotras sabemos
que no es posible hablar de VIH-Sida sin hablar de las relaciones
de poder entre hombres y mujeres, de la sexualidad como campo
de expresión de estas relaciones de poder. Las posiciones
fundamentalistas y conservadoras en relación a la sexualidad
condenan a muerte a millones de mujeres. La acción política
feminista es problematizar este campo de lucha frente a otros
movimientos sociales y posiciones incluso en el campo progresista
y frente a las posiciones fundamentalistas y conservadoras.
6.
No será, como dice Boaventura de Sousa, mediante la defensa
a ultranzas de la coherencia de nuestras propuestas que haremos
más creíble y densa nuestra acción política.
Es necesario construir un camino de debate, de confluencias de
experiencias, de profundización teórica y elaboración
política, desde el reconocimiento de los múltiples
sujetos del feminismo lo que nos permitirá fortalecer las
voces colectivas capaces de disputar el sentido de las utopías
en estas sociedades donde los cuerpos y las personas somos solo
mercancías.
7.
Los cambios se dan con múltiples acciones de subversión
en lo íntimo, lo privado y lo público. La transformación
social no se da por la cantidad de personas que adhieren a una
causa, se da también por la transformación cotidiana
de las prácticas y la subversión de las relaciones
de poder. Dejar de pensar en forma binaria y dicotomica es como
dice Diana Mafia un compromiso ético con la diferencia
y con nosotras mismas. Debemos radicalmente cuestionar las normas
que instituyen las categorías y desigualdades entre las
personas, diferencias de clase, raza, edad, sexo, etnia.
8.
¿Necesitamos identidades políticas? Hacernos esta
pregunta para poder diferenciar el espacio de trabajo, capacitación,
investigación y creación de nuevos saberes de un
espacio inclusivo de movimiento, que permita compartir y construir
agendas, discursos y posicionamientos comunes para fortalecer
identidades políticas plurales, desde la cual las diversas
identidades se puedan expresar y colocar en dialogo.
9. Estos puntos son algunos de los desafíos que han estado
circulando en nuestros debates de estos días, las preguntas
quedan abiertas para que desde nuestros espacios y prácticas
vayamos construyendo las respuestas. Las preguntas son enormes;
¿Cómo
creamos un dialogo intercultural? ¿Cómo avanzamos
en la búsqueda de nuevas prácticas políticas
y elaboraciones teóricas? ¿Cómo enfrentamos
los fundamentalismos económicos, culturales, religiosos
y políticos?
Construir
el respeto, el reconocimiento y el intercambio entre nosotras
de diferentes contextos y tradiciones feministas es un aporte
para una nueva ética política. Este desafió
esta en cada una de nosotras, las que estamos aquí y las
que no estando en Nairobi forman partes de nuestros movimientos.
Gracias
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