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2002
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SEXO, MENTIRAS Y COMERCIO INTERNACIONAL
Se presentó el siguiente
documento, versión sumaria de la publicación:
EDITORAS
Bénédicte Allaert, Carmen de la
Cruz,
Ana Falú, Sona Udiaver Kumar,
Guadalupe Lopez Hernandez,
Patricia Muñoz, Graciela Rodríguez.
COLABORADORAS
Paola Brambilla, Suman
Bhattacharjea,
Alma Espino, Mandy Mac Donald,
Karen Philips, Marina Prieto,
Liliana Rainero, Myriam Vander Stichele.
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Comercio Internacional y Desigualdades
de Género. Un Análisis de los
Acuerdos Comerciales entre la
Unión Europea y América Latina:
El caso de México y del
Mercosur.
ANÁLISIS DE LA
EQUIDAD DE GÉNERO
EL CASO DE LOS ACUERDOS COMERCIALES
UE - MERCOSUR Y UE - MÉXICO
PROPUESTAS
Y RECOMENDACIONES
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Esta publicación ha sido posible
gracias al financiamiento de la Comisión Europea, Unifem Brasil y Fundación
Redistribuir. Las opiniones expresadas en esta publicación son las de las
beneficiarias de este proyecto y por lo tanto no reflejan necesariamente el
punto de vista oficial de los patrocinantes.
PRESENTACIÓN DE LAS ONGs
COORDINADORAS DE LOS PROYECTOS
CISCSA-GEM, Argentina
CISCSA se establece en Argentina en
1984 por iniciativa de la Asociación Latinoamericana del Hábitat. Desde su
creación, un componente principal de los trabajos desarrollados por la
institución son los temas de género y mujeres. La perspectiva de género está
presente en todas las áreas temáticas de la organización. En 1986, se
establece el Grupo de Estudios de Mujeres (GEM) el cual produce documentos y
estudios a nivel regional, subregional y nacional, expandiendo de este modo
capacidades analíticas, propositivas y de acción en el ámbito nacional y
regional. CISCSA es una de las instituciones que participaron de la creación de
ESIPP (Equipo de Seguimiento de Políticas Públicas) en Argentina. El
compromiso de CISCSA-GEM apunta a fortalecer los procesos de capacitación,
transferencia e investigación, a incrementar las capacidades de lobby, a la vez
que a impactar en políticas públicas a través de diferentes campañas por los
derechos de las mujeres. En esta línea, participa y apoya el desarrollo de
redes nacionales, regionales e internacionales.
Dirección: 9 de Julio 2482, Córdoba
X5003, Argentina
Tel/Fax: ++54-351-489-1313
E-mail:
gem@agora.com.ar
Website:
www.redmujer.org.ar
GRUPO DE EDUCACIÓN POPULAR CON
MUJERES – GEM, México
El Grupo de Educación Popular con
Mujeres (GEM) es una organización sin fines de lucro fundada en 1986. El
objetivo principal de la misma es el de contribuir a mejorar la calidad de vida
de las mujeres. GEM ha participado de varias iniciativas relacionadas con los
efectos de los tratados comerciales en las mujeres. Es parte del grupo "Los
Ciudadanos Mexicanos y los Acuerdos de Libre Comercio con la Unión
Europea", conformado en 1997 con el propósito de monitorear e influenciar
las negociaciones en los acuerdos comerciales entre México y la Unión Europea.
GEM estuvo a cargo del comité de género del grupo, el cual formuló propuestas
para la incorporación de la perspectiva de género en los Acuerdos.
Asimismo, GEM es miembro de la Red
Internacional de Género y Comercio (International Gender and Trade Network –
IGTN) constituida en 1999 y que tiene por objetivo la incorporación de la
perspectiva de género dentro de las políticas de comercio a través de
investigación, activismo y actividades de educación (capacitación). Esta Red
hace hincapié principalmente en el Area de Libre Comercio de las Américas
(Free Trade Area of the Americas – FTAA). Gem es responsable del área de
alfabetización económica para la región de Latinoamérica.
Dirección: Cerrada de Tochtli, Nº
10, Santo Domingo,
Coyoacán, 04369, México, D.F.
Tel: +52-5-6190935 – Fax: +52-5-6195676
E-mail:gem@laneta.apc.org
RED EUROPEA DE MUJERES EN EL
DESARROLLO – WIDE
WIDE es una red europea de
expertos/as en género y de mujeres de organizaciones no gubernamentales que
trabajan temas de desarrollo y derechos humanos. WIDE se concentra
principalmente en la lucha por alcanzar un mundo basado en la igualdad de género
que garantice la equidad en términos de derechos, beneficios, obligaciones y
oportunidades entre mujeres y hombres.
WIDE viene trabajando los temas económicos
desde una perspectiva de género desde hace varios años. Entre otros, ha
re-examinado algunas de las cuestiones y premisas propuestas por el modelo económico
neoliberal, y ha examinado de manera crítica conceptos tales como libre
comercio, nuevos modelos de empleo, democracia económica, etc. WIDE también
participa activamente en actividades de lobby a instituciones europeas y la
Organización Mundial de Comercio en el marco de las alianzas con redes y
organizaciones europeas e internacionales.
WIDE es además miembro de la Red
Internacional de Género y Comercio (International Gender and Trade Network –
IGTN).
Dirección: 70-72 Rue du Comerse
1040 Brussels, Belgium
Tel: +32-2-545-9070 Fax: +32-2-512-7342
Email:
wide@gn.apc.org
Website: www.eurosur.org/wide
I. Introducción
El presente documento, versión
sumaria de la publicación «Comercio Internacional y Desigualdades de Género.
Un análisis de los Acuerdos Comerciales entre la Unión Europea y América
Latina: El caso de México y del Mercosur», es resultado de un amplio proyecto
internacional, ejecutado por varias organizaciones no gubernamentales de América
Latina y de Europa, que tiene como objetivo:
A. Alertar sobre el impacto de los
acuerdos y las políticas comerciales actuales y su relación con la creciente
exclusión social de hombres y mujeres.
B. Influir para que los acuerdos
comerciales sean el reflejo de un compromiso para corregir la desigualdad de género
existente en las regiones donde se inscriben tales Acuerdos.
Intentamos aquí sintetizar
recomendaciones a la Unión Europea, al gobierno Mexicano y a los gobiernos del
MERCOSUR, emanadas de dos consultas organizadas en México y Río de Janeiro2
por las organizaciones involucradas en el proyecto y esperamos puedan ser
asumidas y de utilidad para todas aquellas instituciones, responsables políticos
y económicos, y toda persona involucrada o interesada en las actuales y futuras
negociaciones en el ámbito de los Acuerdos Comerciales entre la UE y América
Latina.
Ante las crecientes desigualdades
sociales, agudizadas, entre otras causas, por la desmesurada competitividad y la
ausencia de una regulación justa de las relaciones comerciales y financieras,
es urgente recordar que, como ha sido acordado en diferentes convenios
internacionales, promovidos por la ONU y la OIT, los acuerdos comerciales deben
inscribirse en el marco de los derechos en su definición más amplia (económicos,
sociales, políticos, civiles y culturales), y ser el reflejo de políticas
comerciales que apunten al bienestar de todos y no de una elite privilegiada,
como testimonia el paisaje social de nuestros continentes.
En este sentido, ningún acuerdo
comercial puede ignorar la continua discriminación que sufren los sectores
sociales más vulnerables, especialmente las mujeres, activas contribuyentes a
las economías de México y MERCOSUR y grandes ausentes en las negociaciones y
en los beneficios de tales acuerdos. Es por ello que nuestro análisis parte de
la base que el papel de las mujeres en la sociedad, en el mercado y en el hogar
está regido por una construcción social definida por aspectos culturales,
institucionales, legales que siguen situándolas en un plano de subordinación
con respecto a los hombres y con relación al mercado externo.
Dado este estado de desequilibrio, y
la consiguiente desigualdad social que provoca, nuestro objetivo es demandar la
institucionalización de la igualdad de género en las relaciones y acuerdos
comerciales, de tal manera que su incorporación en las prácticas comerciales
entre la UE y Latinoamérica permita orientar las actividades económicas hacia
un genuino desarrollo humano sostenible y equitativo.
Los acuerdos comerciales entre la UE
y México y la UE y el MERCOSUR tienen un impacto sostenido sobre la población
de sus países. Preocupadas ante el hecho que muchas de estas transformaciones,
al escapar del ámbito puramente comercial o financiero, no figuren en las estadísticas
oficiales, queremos proponer aquí una lectura social de los acuerdos
comerciales con especial énfasis en las consecuencias sufridas por las mujeres
trabajadoras.
En consecuencia, nuestro análisis
de género deberá ser entendido como una herramienta política que facilite,
tanto a nuestros países como a la UE, un marco para las relaciones comerciales
centrado en lo humano. Conocer la relación entre las condiciones de vida de la
población femenina y las transformaciones que la nueva arquitectura financiera
provoca en éstas, proporcionará un cuadro más completo y comprensible de los
complejos procesos sociales en los cuales los nuevos acuerdos se inscriben. Además,
permitirá que nuestra sociedad civil enriquezca sus demandas y que el Estado
reoriente sus políticas, de tal modo que garanticen una justa distribución de
recursos, sendero clave hacia el gran camino de la equidad y uno de los más
graves problemas en nuestros continentes.
La enorme utilidad de indicadores y
estadísticas desagregadas por género, cuya utilización y elaboración
recomendamos vivamente promover, es que nos entregan información cuantificable
y no cuantificable para interpretar procesos sociales que no son considerados
por cifras macro-económicas. Asumiendo que cada cifra tiene su raíz cultural y
una historia social, disponer de tales indicadores permitirá a todos los
actores involucrados en las futuras negociaciones un mayor conocimiento de
aquellos aspectos no comerciales que están estrechamente ligados a los
acuerdos. En primer lugar podrán interiorizarse, por ejemplo, sobre la
resistencia a un cambio de mentalidad, la persistente discriminación de la
mujer trabajadora (tanto rural como urbana) y los aspectos que dificultan su
plena participación en el mercado laboral. En segundo lugar, nos permitirán
una mejor explicación de la conducta humana al evaluar fenómenos complejos
como el comportamiento de hombres y mujeres ante la creciente competitividad.
Las estadísticas desagregadas, por
su parte, permiten la interpretación de datos sobre el impacto de la inversión
extranjera directa en las condiciones laborales de las mujeres, quienes, ante la
ausencia de un Estado regulador de su propia actividad comercial y financiera,
sufren la explotación de multinacionales que aprovechan la ausencia de aplicación
de la legislación laboral para producir al menor costo posible3 .
II. Antecedentes
Los países miembros de la UE han
comprendido el importante rol político y económico del MERCOSUR y México en
la región. Esto les ha llevado a desarrollar ambiciosos acuerdos de interés
mutuo. Desde esta perspectiva, en 1994 el Consejo de Ministros de la UE aprobó
una estrategia que destaca, entre otros, la importancia primordial del fomento
del comercio y las inversiones en las relaciones con los países socios de América
Latina y el Caribe. Esto permitiría generar las condiciones necesarias para el
establecimiento de las áreas de libre comercio que se completarían con
aspectos políticos.
El aspecto más relevante de esta
estrategia renovada ha sido la firma de los acuerdos "de cuarta generación"4
con México, Chile y MERCOSUR, suscritos entre 1995 y 19975 . Estos
acuerdos pretenden establecer un nuevo modelo de "asociación" entre
ambas regiones basado en el diálogo político, la cooperación económica
"reforzada" y en la apertura de negociaciones para la liberalización
progresiva y recíproca de los intercambios comerciales.
A juzgar por todos los elementos
formales de las negociaciones con MERCOSUR y México, se puede concluir que:
hasta el momento, la cuestión de género no ha figurado en la agenda del
proceso de negociaciones para una asociación interregional entre el MERCOSUR y
la Unión Europea. Valga mencionar también que la igualdad de oportunidades
entre mujeres y hombres forma parte de la Carta de Derechos Fundamentales (artículo
25) propuesta para el MERCOSUR en 1994, por la Coordinadora de Centrales
Sindicales del Cono Sur (CCSCS).
En el caso de México, al no
considerar los costos del trabajo reproductivo de las mujeres como costos
sociales integrales sino como correspondientes a las mujeres, por ende a lo doméstico
no remunerado, las políticas económicas y comerciales impiden que más de la
mitad de la población contribuya a la economía con todas sus aptitudes y
habilidades. Es obvio que tal modelo de crecimiento viola los derechos humanos
de las mujeres mexicanas y genera una capacidad productiva sesgada, del país.
¿De qué manera un Acuerdo
Comercial beneficia a las mujeres?
Un aspecto importante en el proceso
de fortalecimiento de las mujeres ha sido el avance en su capacidad organizativa
para luchar contra la explotación y la discriminación en el lugar de trabajo y
por una mayor visibilidad de su contribución a las economías de los países
respectivos. Por ejemplo, el derecho a la sindicalización y a la negociación
colectiva, logrados tras largas luchas sociales en las que la mujer trabajadora
fue una actriz clave, es un instrumento indispensable pues garantiza la protección
de sus derechos ante prácticas laborales explotadoras. Sin embargo, se teme que
el énfasis que los actuales acuerdos comerciales han puesto en la competencia
por los mercados financieros, de servicios, etc. y/o la competencia en
actividades mercantiles con mayor rentabilidad con relación a la penetración
del mercado latinoamericano ponga en riesgo la protección de estos derechos,
especialmente ante el debilitamiento de los sindicatos. Debemos recordar que
estos procesos de negociación se vienen dando en un marco de flexibilización
del mercado de trabajo y de relajamiento de la legislación de protección
laboral en el ámbito de la liberalización de los mercados. Un caso concreto lo
representan las zonas francas (o maquiladoras) donde, con el fin de mantener los
precios de exportación bajos o para atraer más inversión al sector
productivo, se violan los derechos de las trabajadoras al imponerles largas
jornadas de trabajo, bajos salarios y prácticas discriminatorias de diversa índole.
Ante este panorama desolador e
injusto, cabe preguntarse qué posibilidad real de realización profesional un
acuerdo comercial ofrece a las mujeres y hasta qué punto contribuirá al
desarrollo de sus potencialidades y conocimientos. Además, qué mecanismos de
control para el respeto de los derechos laborales de las mujeres han contemplado
los acuerdos para el futuro, dado que hasta ahora no se ha elaborado ninguno? ¿Cómo
podemos estar seguros que en los próximos años, las mujeres activas no seguirán
supeditadas a un orden económico que impere por sobre el social? Finalmente, ¿cómo
conseguirán los gobiernos respectivos promover, a través de los Acuerdos, el
progreso y bienestar de los trabajadores y las trabajadoras de la región si
hasta ahora el comercio y el acceso a los mercados han sido considerados un fin
en sí mismo?6 .
En el ámbito de los derechos políticos,
el análisis de un acuerdo comercial desde la perspectiva de género se
interroga de qué manera han sido incorporadas las mujeres en el diseño del
mismo y hasta qué punto se les facilitó la participación en el proceso de
toma de decisión (a través de consultas por ejemplo). Como es sabido que las
negociaciones han ignorado la voz de los Parlamentos y de la sociedad civil, con
excepción del sector empresarial privado, nos preguntamos cómo se hará para
corregir esta anomalía y permitir, en nuestro caso, el acceso de las mujeres a
niveles de toma de decisiones en el ámbito de políticas regionales o
nacionales. Nos parece que ésta sería una manera concreta de garantizar que
los Acuerdos puedan, en el futuro, traducirse en algún beneficio, no solo para
la mujer sino para la sociedad en su conjunto.
Este documento asume que un acuerdo
comercial debe contrarrestar los efectos negativos de la liberalización económica,
sobre todo cuando las partes involucradas son firmantes de compromisos
internacionales existentes en materia de derechos humanos. Producir para vender
más no basta, cuando los beneficios de la actividad comercial no se quedan en
las manos de quienes han trabajado para producir. ¿En qué medida un acuerdo
comercial garantiza que ésto no se repita en el futuro? Pensamos que el gran
desafío futuro para los gobiernos involucrados será mostrar la voluntad política
de controlar el comercio y los flujos de capital y reducirlos a uno de los
tantos aspectos que conforman el conjunto de relaciones entre países
latinoamericanos y europeos. No se puede continuar firmando acuerdos en el vacío
e ignorando la importancia de los intercambios, en el ámbito comercial y en
otros como la AOD7 , las políticas agrícolas y los derechos de propiedad
intelectual.
Queremos enfatizar que la simple
eliminación de barreras comerciales, con el fin de permitir un mayor
intercambio sin la intervención de un Estado, y de políticas reguladoras, no
producirá beneficios para los actores y actrices comerciales más vulnerables
como las pequeñas productoras y empresarias, campesinas cultivadoras,
trabajadoras de las maquiladoras, recolectoras temporales y otras. Esto es algo
que los gobiernos responsables no deben olvidar.
III. Conclusión
La globalización de los procesos de
integración regional y la apertura del comercio internacional han modificado
profundamente la vida de los pueblos de México y MERCOSUR. Las mujeres,
insertas a partir de una situación de desigualdad, están siendo fuertemente
afectadas, al verse más sujetas a la subordinación en los mercados laborales y
al rol de simples proveedoras de trabajo doméstico no remunerado.
Vivimos una época de profundas
transformaciones de todo orden. Estos cambios pueden significar obstáculos y
dificultades para las mujeres, pero también pueden transformarse en
oportunidades y beneficios. Creemos que la incorporación de una perspectiva de
género permitirá que los procesos de integración y formulación de los
acuerdos comerciales puedan ser aprovechados como espacios de diálogo efectivos
hacia un cambio social que beneficie a todos y a todas y en el que la sociedad
civil aporte desde su gran diversidad y riqueza propositiva.
VI. Recomendaciones de
GEM-WIDE-CISCSA
Las siguientes recomendaciones
comprenden también los resultados de la "Consulta Nacional para la Inclusión
de la Perspectiva de Género en los Acuerdos Comerciales" llevada a cabo en
la Ciudad de México los días 26 y 27 de octubre de 2000 y la "Consulta
Regional MERCOSUR", realizada en Río de Janeiro entre el 30 de noviembre y
el 1 de Diciembre de 2000. 8
Ante la persistencia de las
desigualdades de género en México y MERCOSUR, recomendamos:
1. Coherencia de la Unión
Europea entre sus políticas de igualdad de oportunidades y de comercio
exterior y de cooperación al desarrollo.
La política comercial exterior de
la Unión Europea debe ser coherente, en la teoría y la práctica, con los
principios de igualdad que promueve tanto en los compromisos internacionales
firmados como en los instrumentos internos implementados.
Hasta ahora, la UE se ha mostrado,
en teoría, a favor del desarrollo sostenible. La práctica nos muestra que, por
el contrario, los acuerdos comerciales que firma con otros países están en
contradicción con la teoría: ¿Cómo puede esperarse que los países
involucrados en los Acuerdos abran sus mercados agrícolas mientras que la Unión
Europea protege y subsidia el suyo?.
2. Dar contenido a las cláusulas
democráticas a través del monitoreo de los derechos sociales, culturales,
políticos, laborales, especialmente de las mujeres.
Aunque la Cláusula Democrática
forma parte tanto del TLCUEM9 como del Acuerdo Marco con el MERCOSUR (
Art.1), en su forma actual, no tiene mecanismos ni instrumentos que vigilen su
cumplimiento. Uno de estos mecanismos debe ser la participación de la sociedad
civil - incluyendo a entidades de mujeres - en una comisión que elabore un
informe anual y dé seguimiento a estos temas.
3. Implementar mecanismos de
corresponsabilidad por parte de las empresas, para que los códigos de
conducta sean obligatorios. Al mismo tiempo, recomendamos promover que las
organizaciones de mujeres participen de estos mecanismos y los supervisen.
Los acuerdos comerciales deben
incorporar la protección de los derechos laborales desde una perspectiva de género,
no solamente por parte de los gobiernos, sino de las empresas transnacionales.
Estas deben respetar los acuerdos internacionales firmados por los países en
materia de derechos laborales, para asegurar condiciones dignas de trabajo. Además,
es necesario implementar políticas afirmativas que den acceso a mujeres a
puestos no tradicionales (con el consiguiente programa de capacitación), a
servicios públicos y al respeto del derecho laboral e ingresos justos.
4. Promover procesos que
democraticen los Acuerdos, facilitando la transparencia de los mismos y la
participación de la sociedad civil con la incorporación de sus propuestas en
todas las fases de la negociación e implementación de los Acuerdos.
Para las organizaciones de la
sociedad civil de ambas regiones no ha sido tarea fácil conseguir información
sobre el Tratado de libre comercio de América del Norte (TLCAN), el Tratado de
libre comercio (TLCUEM ) entre la EU y México; el Acuerdo Marco Interregional
de Cooperación entre Unión Europea (AMIC) y MERCOSUR.
Además hay que destacar la falta de
consulta en los procesos de negociación a los sectores sociales diversos pues
solamente han sido consultados los sectores empresariales. Pensamos que sólo
con la participación de la sociedad civil, incluida en toda su diversidad, los
acuerdos comerciales dejarán de ser rehenes de una elite económica y social y
podrán reflejar las necesidades reales de la población.
La democratización de estos
procesos requiere de la apertura de espacios de negociación previa entre los
gobiernos participantes en el acuerdo comercial y la sociedad civil de los países
correspondientes. En ese sentido, señalamos la importancia que la sociedad
civil y las cámaras legislativas trabajen de manera coordinada para influir en
el proceso de negociación.
5. La UE, México y MERCOSUR
deben respetar los compromisos contraídos durante la IV Conferencia Mundial
de la Mujer (Beijing en 1995) Beijing +5 (Nueva York, Junio del 2000).
La Plataforma para la Acción debería
ser un punto de partida y base para las futuras relaciones comerciales entre la
UE y Latinoamérica.
6. Se debe hacer hincapié en
la relación mutuamente fortalecedora entre desarrollo sostenible e igualdad
de género.
7. La Unión Europea no debe
ignorar la importancia fundamental de la Resolución del Consejo de Ministros
sobre género y desarrollo de 1995. El cumplimiento de ésta debería servir
de base y marco para documentos de negociación ulteriores y para el nuevo
acuerdo.
8. Los contenidos de dicha
Resolución deberían ser explicados en el texto introductorio de los acuerdos
comerciales y orientar las medidas y recomendaciones en partes subsiguientes
de los acuerdos.
9. Reconocimiento con estatus
consultivo a las organizaciones de mujeres que defienden los derechos de las
mujeres
? en las negociaciones de los
acuerdos,
? en las instancias donde se
ratifican,
? en las comisiones que vigilan el
cumplimiento de los mismos (Secretarías de trabajo, Foro Consultivo Económico
y Social en MERCOSUR, las comisiones de mujeres de las centrales sindicales y
centrales de trabajador@s rurales, etc.)
? en las negociaciones de las
leyes que las afectan (por ej. Ley Federal del Trabajo para México y
laborales para el MERCOSUR).
10. Incluir las cámaras
legislativas, como las Comisiones de Equidad y Género (de la Cámara Alta y
Baja) como participantes en el proceso de información / negociación y
respetando su potestad en la revisión, sanción y modificación de los
acuerdos.
Señalamos a este respecto que en el
caso de México, el poder legislativo ha sido marginado en las negociaciones de
los acuerdos comerciales; y en el caso particular del TLCUEM, el Senado aprobó
un texto sujeto a cambios. Así también en el proceso de la Cumbre de 1999 ,
los parlamentos latinoamericanos ni siquiera fueron invitados a participar.
11. Garantizar un Mecanismo
Institucional de Igualdad de Oportunidades para incluir en el organigrama de
funcionamiento de las negociaciones de los acuerdos.
El carácter y las modalidades
precisan ser debatidos a partir de la experiencia acumulada tanto en México
como en MERCOSUR y especialmente en la constitución de la Comunidad Económica
Europea.
12. Mayor acceso a la información
para facilitar una participación real de la sociedad civil en los acuerdos.
El Artículo Octavo de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos garantiza el derecho a la información;
sin embargo no existen los mecanismos para hacer realidad este derecho. Para el
caso del MERCOSUR no hay una legislación para el bloque supranacional, sin
embargo es posible mencionar que para el caso de Argentina y Brasil, aún cuando
no está incluido en la Carta Magna del país, sí está el derecho a la
libertad de opinión y de prensa para tod@s l@s ciudadan@s. Lo que no está
establecido, es el derecho ciudadano de solicitar y recibir información así
como la correspondiente obligación de las autoridades de brindar información
concerniente a los asuntos de interés público.
Por derecho a la información nos
referimos a la disponibilidad amplia de información que permita conocer los
efectos que los acuerdos tienen en la vida de las mujeres. Por ejemplo, el
contar con estadísticas e indicadores desagregados por sexo nos permite
analizar el efecto de las políticas de comercio en las mujeres, para poder
generar propuestas para la incorporación de medidas que las beneficien en
futuros acuerdos.
13. Cifras desagregadas por
sexo
La poca disponibilidad de estadísticas
desagregadas por sexo dificulta el análisis de la situación diferenciada de
mujeres y hombres en una industria o sector particular. Por ejemplo, la ausencia
de información desagregada impide conocer fehacientemente las brechas de
sueldos y salarios entre mujeres y hombres, lo cual distorsiona los resultados
de cualquier tipo de análisis referente a la situación laboral de las mujeres,
particularmente en los sectores en que esto es menos evidente. Un claro ejemplo
lo constituye la maquila, donde la situación de las trabajadoras agrícolas no
es considerada en su integridad pues los registros no incluyen el trabajo no
remunerado, considerando que dos terceras partes del mismo son realizadas por
mujeres que a menudo son jefas de hogar.
Asimismo, las cifras con respecto a
sueldos y salarios aparecen sumadas y no permiten la comparación salarial entre
mujeres y hombres, lo cual distorsiona los resultados del análisis de la
situación de las mujeres trabajadoras en el sector. A esto hay que sumarle que
la mayoría de los casos de enfermedad se tratan dentro de la empresa lo que
significa que los datos nacionales sobre la salud y el trabajo no son
fidedignos.
La creciente participación de las
mujeres en la agroindustria, en condiciones arduas y mal pagadas, evidencia la
urgencia de identificar los lugares específicos dónde se ubican las mujeres
para diseñar políticas comerciales que las tomen en cuenta.
14. Indicadores de género
La creación de un sistema de
indicadores de género permitiría tomar en cuenta los distintos roles,
responsabilidades y condiciones de mujeres y hombres y también identificar
cambios en la situación de las mujeres como resultado de programas, proyectos o
políticas. Existen algunas iniciativas con respecto a indicadores de género;
por ejemplo, en el ámbito de la región latinoamericana, la CEPAL ha propuesto
uno y en México, la Comisión Nacional de la Mujer junto con otras instancias
nacionales e internacionales ha avanzado gracias al Sistema de Indicadores para
el Seguimiento de la Situación de la Mujer en México (SISESIM). Sin embargo,
hay pocos estudios del efecto de las políticas de comercio en las mujeres. El
proyecto del que este Documento es parte pretende contribuir en este sentido.
15. Formación del
funcionariado
Aunque la perspectiva de género se
ha incorporado paulatinamente a los programas gubernamentales y no
gubernamentales en la región latinoamericana, en muchos casos, esta perspectiva
es aún abstracta y ajena para la mayor parte del funcionariado. Esto dificulta
la incorporación de la perspectiva de género. Es fundamental que el personal
del gobierno, particularmente de las Secretarías de Economía, de Comercio y de
Relaciones Exteriores, sean capacitados en la materia.
16. Auditorías de género
previas a la firma de los acuerdos comerciales.
El acceso a la información y a las
estadísticas desagregadas por sexo han mostrado en otros países que es posible
prever el efecto de las políticas en las mujeres. Un estudio de impacto con análisis
de género permitiría anticipar los efectos diferenciados e identificar los
sectores económicos que signifiquen verdaderas oportunidades de mejora en la
calidad de vida de las mujeres.
La auditoría de género nos
permitiría mostrar los efectos de los Acuerdos en mujeres y hombres por sector.
Ésta debe incluir, además del aspecto laboral, otros aspectos, como la salud,
la seguridad alimentaria, el ocio y el trabajo reproductivo.
Los resultados de estas auditorías
deben ser tomados en cuenta para proteger los intereses de los países.
Mencionamos algunas áreas de especial preocupación para las mujeres.
a) Respeto a la soberanía
alimentaria
Todo país tiene derecho a producir
primero para el auto-sustento y luego para el comercio. De la misma manera se
debe respetar su derecho a una alimentación según sus costumbres y
tradiciones. A pesar del crecimiento demográfico, el consumo per capita de
alimentos básicos ha disminuido entre la población de menores ingresos. Las
mujeres están particularmente afectadas por su papel de proveedoras de alimento
y responsables de la salud de sus familias.
Desde la perspectiva de género,
nuestro objetivo es contribuir al fortalecimiento de un comercio solidario y
respetuoso de los sectores productivos más vulnerables. El concepto de soberanía
alimentaria se inscribe en el marco de los derechos y rechaza el dumping externo
que perjudica los esfuerzos de las mujeres trabajadoras (agricultoras,
campesinas, trabajadoras temporales, trabajadoras domésticas, pequeñas
empresarias) en su (a veces) penoso camino hacia la autosuficiencia.
No queremos que los Acuerdos
impliquen un nuevo dumping para los mercados. La entrada masiva de importaciones
de granos básicos de los Estados Unidos de Norte América a México es un
ejemplo de la desigualdad entre países. En EEUU, la industria agrícola está
altamente subsidiada, permitiendo que se produzca a muy bajo precio, mientras el
sector campesino mexicano no es capaz de competir con estas importaciones pues
carecen del apoyo gubernamental.
El resultado ha sido, en el caso de
México, la sustitución de la producción nacional de maíz por la importada y
el consiguiente aumento de la pobreza. Este hecho nos lleva a preguntarnos cómo
harán los paises de la UE para evitar los efectos desastrosos del dumping
estadounidense en los mercados de la región. El caso de los productos
agropecuarios es uno de los puntos álgidos en la concreción de los acuerdos.
b) El desarrollo de la industria
nacional y nuevas tecnologías.
Una característica importante de la
industrialización ha sido su incapacidad de cubrir las necesidades generadas
por la expansión industrial, lo que ha requerido de un vínculo estrecho con
empresas extranjeras para los insumos y la transferencia de tecnología. Como
muestra el caso de México, y los países del MERCOSUR, reconociendo las
diferencias que los países del bloque presentan, la estrategia usada por el
gobierno para superar este problema ha sido aumentar la productividad y
competitividad del sector manufacturero a través del fortalecimiento del vínculo
entre las empresas nacionales y transnacionales.
Mientras que en México esto se
evidencia en particular a través de la maquila, en Brasil esta estrategia va
creciendo en la zona franca de Manaos, en la Amazonía brasileña. Los acuerdos
comerciales han fortalecido esta tendencia, con reglas de origen regionales; es
decir, las empresas que producen en México pueden usar insumos de cualquier país
signatario del acuerdo comercial sin tener que usar insumos mexicanos. Esto ha
favorecido el esquema maquiladora en México y han debilitado la protección a
la industria mexicana que depende de insumos importados. El esquema de la
maquila ha sido basado en la explotación de la mano de obra barata,
especialmente de mujeres.
En los países del MERCOSUR, el
mayor problema es la precariedad en las condiciones del empleo, salarios e
ingresos de los sectores trabajadores. Son ellos quienes han sufrido en mayor
medida los efectos de esta presión "flexibilizadora de los mercados"
generada por la mundialización de la economía. En el sector de la
agroindustria de lácteos y derivados, por ejemplo, es relevante mencionar que
entre 1994 y 1997, 571 empresas cerraron, lo que representa la mitad de los
puestos de trabajo perdidos10 .
Ese proceso de reducción en el número
de empresas incluye ramas que han logrado insertarse exitosamente en el nuevo
marco de competencia, como la láctea. Las ventas de la principal empresa de ese
sector aumentaron 29% entre 1990 y 1997, lapso en que se redujo en 22% el
personal fabril y en 21% el número de productores de la misma (la gran mayoría
de ellos pequeños).
De qué manera los acuerdos
comerciales incluirán y tratarán la problemática de las nuevas tecnologías,
es uno de los puntos claves en la búsqueda de la superación de la pobreza y al
mismo tiempo de las desigualdades de género. Un elemento fundamental en este
sentido es la transferencia de tecnologías y la forma en que estas puedan
alcanzar a las mujeres.
c) Los acuerdos de propiedad
intelectual: Un aspecto que viene
produciendo preocupación en general y en especial a las mujeres, es la
negociación de derechos de propiedad intelectual sobre los productos derivados
de la biodiversidad. En este sentido tanto la producción de transgénicos
(vegetales, animales o humanos) como el patentamiento de procesos biológicos y
genéticos relacionados con la investigación en reproducción humana, están
siendo definidos en los acuerdos comerciales .
Las consecuencias para la salud
(caso de los medicamentos genéricos), para la alimentación y la soberanía
alimentaria y para la autonomía de los productores agrícolas para generar sus
propias semillas, están en debate en uno de los tres grupos de negociación
actualmente existentes en las negociaciones U E / MERCOSUR.
Es necesario que se conozcan estos
temas ya que sus efectos han comenzado a ser sentidos en la producción agrícola
de diversos países del Sur .
17. Reconocer las asimetrías
entre países y géneros para reducir las brechas existentes, especialmente en
aquellos sectores importantes para las mujeres
Los acuerdos comerciales firmados
por México y MERCOSUR no han reconocido las desigualdades entre las partes,
mucho menos entre los géneros.
La UE es el principal socio
comercial de MERCOSUR, tanto en términos de volumen de importaciones (33% de
todas las importaciones del MERCOSUR en 1997) y de exportaciones (30% del total
de exportaciones de la región el mismo año). La inversión directa extranjera
desde la UE hacia MERCOSUR también ha aumentado considerablemente en los últimos
años (650 millones de USD en 1993 a 7,9 billones de USD en 1997). El interés
por invertir en la región ha crecido de manera significativa al interior de la
comunidad europea sobre todo en sectores como servicios y agroindustria.
Si a estas cifras de "dinamismo
económico" se agregara una voluntad política clara de hacer de la
colaboración económica un instrumento poderoso en la lucha contra la pobreza y
la desigualdad, el resultado sería otro. Lamentablemente, los acuerdos de libre
comercio no han significado una mejora en las condiciones de vida de la ciudadanía,
menos aún de las mujeres, especialmente si se añade el problema de los
programas de ajuste estructural y la creciente deuda externa que agobia a las
economías de los países MERCOSUR y México. Problemas tales como cambios en
los hábitos de consumo, cortes en el gasto social y médico, migraciones a
causa de los cambios de localización de las fábricas han agregado una carga
extra a las mujeres y a las comunidades afectadas.
En sus casi diez años de vida, el
MERCOSUR se ha transformado en el cuarto bloque comercial mundial y en el
proceso más exitoso de integración en América. Su producto interior bruto
(PIB) es superior a un billón de dólares, representa la mitad de la población
latinoamericana y un tercio de las transacciones comerciales de la región. Según
cifras de EUROSTAT, en 1997 un 52% de las exportaciones de la UE para AL se
destinaron a este mercado, desde el cual se originaron el 49% de las
importaciones de la UE procedentes de la región. Desde la perspectiva del
MERCOSUR, por otra parte, la UE es actualmente el mayor socio comercial, siendo
el destino de un 23,1% de sus exportaciones y el origen de un 26% de sus
importaciones en 1998, superando claramente a Estados Unidos, segundo socio
comercial del bloque"
Sin embargo, la balanza comercial
continúa favoreciendo a la UE. Esto es debido al tipo de comercio y las
restricciones que Europa mantiene a la entrada de los productos agrícolas
sudamericanos, que siguen siendo la pauta básica de exportación del MERCOSUR.
Evidentemente, aquí se concentran las mayores dificultades para la profundización
de los acuerdos bi-regionales.
Esto indica un primer desequilibrio
marcado por el peso relativo del comercio en cada contexto. A ello se agrega la
evidente asimetría en términos de ‘igualdad de condiciones’ en los
intercambios, dado el poco valor agregado y la restringida gama de productos que
logran ingresar a la UE. 11
17. Los Acuerdos deben contribuir
a equiparar las condiciones de trabajo a las de los países desarrollados que
invierten en México y MERCOSUR.
Una de las ventajas comparativas de
México y MERCOSUR respecto a sus socios comerciales europeos reside en una
oferta de mano de obra barata y en la penalización de la sindicalización, que
permitiría la defensa de los derechos laborales. Por ejemplo, en 1997, mientras
el costo por hora de la mano de obra en Estados Unidos era de 17.20 dólares
(US), la media en la UE es de 12 dólares y en México tan sólo llegaba a $1.51
dólares .
La agroindustria de exportación
también ha respondido a la demanda con jornadas más intensas de trabajo y
bajos salarios para competir en el ámbito internacional. Junto con la alta
oferta de trabajadoras y trabajadores, esto ha contribuido al uso del contrato a
destajo, que implica largos horarios y gran inestabilidad económica.
En los casos de reconversión
industrial, caracterizada por una alta incorporación de las mujeres al mercado
de trabajo, la tendencia a la masculinización de puestos laborales ya ha sido
observada en Argentina y Brasil . Ello obedece al hecho que a medida en que el
sector empresarial adopta formas de organización del trabajo que requieren
polivalencia funcional de un determinado nivel técnico que las mujeres no
poseen, éstas pierden sus antiguas «ventajas comparativas» (o sea la
eficiencia y productividad en determinadas tareas manuales que exigen precisión
y destreza) y tienden a ser reemplazadas por los hombres en las etapas más
modernizadas del proceso productivo. 12
A partir de los casos estudiados y
comentados en el documento matriz, se puede concluir que la revalorización de
la mano de obra cualificada ha agudizado la segregación ocupacional de género
así como la vulnerabilidad de la mano de obra femenina al no ser mayormente
cualificada. En consecuencia, la situación social y laboral de las mujeres no
ha mejorado de manera sustancial. Por el contrario, asistimos ahora a una nueva
forma de segregación que facilitará en ciertos casos la capacitación de la
mano de obra masculina para hacerla producir más y a menor costo y limita las
posibilidades laborales de las mujeres, al no acceder a una capacitación que le
permita competir en igualdad en el mercado laboral nacional.
18. Las políticas y los
acuerdos comerciales deben inscribirse en el marco de los derechos
Derechos entendidos en su definición
más amplia (económicos, sociales, políticos, civiles, culturales) tal como
han sido acordados en diferentes conferencias y convenios internacionales,
promovidos por la ONU y la OIT. Ellos no deben ir en contra de estos acuerdos
internacionales sino, por el contrario, deben tomar en cuenta el derecho de las
personas a conseguir un mejor nivel de vida a través del trabajo y visualizar
el comercio como un medio y no como un fin en sí mismo. Esta nueva concepción
debe tener como prioridad el desarrollo humano y la equidad de clase y de género.
19. NO a la continua violación
de los derechos de las mujeres trabajadoras
Hasta ahora, los acuerdos
comerciales no han tomado en cuenta los derechos económicos y sociales de las
mujeres y los hombres. En el caso de México y MERCOSUR, la violación de los
derechos laborales es amplia, particularmente para las mujeres, quienes se
enfrentan a la discriminación laboral, que limita sus posibilidades de acceder
a empleos mejor pagados y a la capacitación. La violación de los derechos de
las mujeres trabajadoras de las maquiladoras (pruebas de gravidez y acoso
sexual) es un hecho documentado en México.
20. Los Acuerdos deben servir
para corregir las desigualdades de todo orden, en especial las desigualdades
de género.
Si bien en el AMIC y MERCOSUR se
menciona la conservación del medioambiente y la promoción de los derechos
sociales fundamentales, la superación de las desigualdades de género es, no
obstante, el gran ausente. La Declaración de Río de Janeiro, firmada en la
"Cumbre" de Presidentes y Jefes de Estado de Europa y América Latina
de junio de 1999, contiene una serie de referencias al respecto, en especial el
artículo 15 que reafirma la plena igualdad de géneros como parte inalienable,
integral e indivisible de todos los derechos humanos y libertades fundamentales,
y donde los gobiernos se comprometen a incorporar una perspectiva de género en
las políticas públicas de los países respectivos.
21. Identificar los sectores
económicos que signifiquen oportunidades reales de progreso para las mujeres.
Las asociaciones empresariales no
asumen la existencia de una discriminación de género, aún cuando en muchos
casos se trata de una producción dominada por la mano de obra femenina y por la
presencia mayoritaria de pequeñas empresarias. La producción industrial y
ahora el comercio, especialmente destinado al mercado externo, continúan siendo
consideradas o percibidas como actividades masculinas.
22. Fomentar el empresariado
femenino que mantenga la preocupación por la responsabilidad social y
promueva el respeto de los códigos de conducta y los derechos laborales.
23. Apoyar a entidades de
mujeres que puedan incidir en las asociaciones empresarias
A través de capacitaciones y de
presión política para la incorporación de la perspectiva de género en los
proyectos y programas implementados. Esto puede transformarse en una forma
concreta de facilitar la presencia de los intereses de las mujeres en los
procesos productivos vinculados a los acuerdos comerciales.
24. Diseñar políticas de
apoyo a programas de capacitación facilitando opciones de formación
profesional para las mujeres en diversos sectores de la producción.
25. Apoyo a líneas de crédito y
financiamiento para iniciativas productivas que promuevan un comercio justo y
sean lideradas por mujeres emprendedoras.
Referencias
1
WIDE (Network Women in Development Europe), CISCSA ( Centro de Investigación y
Servicios Cono Sur Argentina) y GEM (Grupo Educación Popular con Mujeres )
2
Estas consultas fueron realizadas a finales del año 2000 y reunieron un amplio
número de ONGs que trabajan los temas de género, medio ambiente y desarrollo,
académicos/as y representantes de los principales sindicatos de la región.
3
Las organizaciones coordinadoras de este proyecto (CISCSA, GEM y WIDE), han
desarrollado, también, una serie de posibles indicadores publicados en un
documento titulado "Instrumentos para la Equidad de Género en los acuerdos
comerciales. Unión Europea, Mercosur y México"
4
Acuerdos cuyo objetivo es fortalecer las relaciones bi-regionales a través del
diálogo político y la liberalización de intercambios comerciales. Son
acuerdos firmados con la U.E. y ratificados por los Estados Miembros. Esto se
debe a que hay componentes del Acuerdo como cooperación económica y al
desarrollo, comercio, etc. que son competencia comunitaria, mientras que otros,
tales como: diálogo político, inversiones, servicios, etc. son de competencia
de sus estados Miembros.
5
Fechas: Para MERCOSUR, el Acuerdo Marco Interregional de Cooperación fue
firmado el 21 de diciembre de 1995.
Con México: Acuerdo de Asociación
Económica, Concertación política y Cooperación, firmado el 8 de diciembre de
1997.
6
Algunos ejemplos ilustran este punto en la sección 3, del Documento Matriz, asi
como en el estudio de caso de la maquila en México, en el Anexo 1 del mismo.
7
Ayuda Oficial al Desarrollo.
8
Ambas consultas fueron realizadas en el marco del proyecto y en ellas
participaron representantes de organismos civiles y sociales y más de 30
expertas/expertos que expusieron sus trabajos sobre diversos aspectos de los
acuerdos comerciales.
9
Tratado de Libre Comercio Unión Europea - México
10
Buxedas, M., Aguirre, R., Espino, A., "Exclusión Social en el
Mercado de Trabajo.
El caso de Uruguay". OIT,
Santiago, Chile, 1999.
11
Un ejemplo lo da el caso de aranceles especiales para las naciones más
favorecidas (NMF) que presentan un rango de variación muy alto sobre el
promedio de 9,3% (máximo 103), por lo que existe un conjunto de productos que
poseen alta protección arancelaria, lo que se constituye en un obstáculo para
el comercio- tales como jugos de fruta, fruta fresca, preparados de carne,
extractos de café, pescado (enfriado y congelado).
12
Abramo, Lais. «Políticas de recursos humanos y modernización productiva».
En: «El trabajo de las mujeres en el tiempo global». Todaro, R. y Rodríguez,
R. (Editoras), Ediciones de las mujeres Nº22, Isis Internacional y Centro de
Estudios de la Mujer (CEM), Santiago, 1995 ; Hirata, Husson y Roldán,
1995), Complete FN.
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