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2003
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Para Revista
“Cuestion de Estado”
EL FORO SOCIAL
MUNDIAL III Y LAS TENSIONES EN LA CONSTRUCCIÓN DEL PENSAMIENTO GLOBAL
ALTERNATIVO
Virginia Vargas
El FSM, iniciado
en 2001 en Porto Alegre- Brasil, ya esta instalado en el horizonte y
en las estrategias de cambio de las redes y movimientos sociales de
perspectiva global. “Otro mundo es posible” y “no al pensamiento
único”, han sido los dos potentes y movilizadores lemas del Foro que
expresan la orientación de esa otra globalización, cuya fuerza es el
convencimiento ético y utópico que las alternativas pueden ser
construidas por las fuerzas globales democráticas y emancipatorias, Y
que para hacerlo no hay receta, ni sujeto único, sino una
multiplicidad de actores y actoras sociales, aportando sus múltiples
formas de resistencia y de construir democracia con justicia social y
equidad. La Carta de Principios, aprobada a fines del 2001, ha sido el
instrumento de cohesión de las múltiples miradas y estrategias que han
acompañado su desarrollo. Especificando que este es un espacio de los
movimientos sociales, que actúan desde las sociedades civiles
democráticas, la Carta ha posicionado la autonomía del Foro como
espacio plural, no confesional, no gubernamental y no partidario Ha
explicitado también el respeto y la afirmación activa de las
diversidades existentes entre los movimientos y fuerzas de cambio. Y
el que no es solo un evento, sino básicamente un espacio y un proceso
que se va construyendo y expandiendo con los aportes y estrategias de
esa pluralidad. No pretende por lo tanto llegar a conclusiones, ni a
generar declaraciones publicas en su nombre. Pues ello estaría minando
las bases de la enorme pluralidad que traen las diferentes redes,
organizaciones y movimientos que participan en él y que pudieran
sentirse, de una u otra forma, obligados a asumir una posición única.
La Carta de Principios posiciona las reglas de juego en este espacio
global.
EL FSM es también un espacio de afirmación, ampliación y
construcción de derechos, ahora en el ámbito planetario. Por lo
mismo, es un espacio de ampliación de los horizontes democráticos
subjetivos y simbólicos: la interacción entre esas múltiples
experiencias, movimientos sociales, redes, formas diversas de
recuperar una perspectiva utópica y plantearse un mundo diferente, es
potente. De esa interacción nadie sale indiferente, sino más bien
impactado, de muchas formas, con nuevos interrogantes, con el
reconocimiento de nuevas presencias y con la posibilidad de generar
nuevas culturas políticas, que alimentan su imaginario democrático.
Este es el patrimonio más importante del FSM.
El proceso de mundialización del Foro
iniciado en el 2002, (buscando ampliar el espacio global de
interacción) ha traído ya una serie de consecuencias, al incorporar no
solo nuevos sujetos, actores, movimientos y temáticas (Foro Pan
Amazónico, Foro Argentino, Foro Palestino y, en preparación, un Foro
de Colombia
),
sino también nuevas realidades que comienzan a hacer suyo el proceso
del Foro, concretándolo en sus especificas realidades (Foro Social
Europeo, Foro Social Asiático, Foro Social Africano, y en preparación,
el Foro Hemisférico de las Américas). El proceso de mundialización se
ha expresado mucho mas claramente en la muy debatida decisión de
trasladar el FSM 2004 a India , debiendo volver en el 2005 a Porto
Alegre, en una alternancia que posicionará el Foro en diferentes
regiones del globo, manteniendo Porto Alegre como sede, simbólica y
real, cada dos anos.
Sin embargo, con
su propio éxito y crecimiento han venido también los desencuentros y
dificultades. Y es que un espacio-proceso de tal envergadura seria
impensable –salvo idealización – sin tensiones, búsquedas diferentes,
desconciertos, dinámicas de poder. Son tensiones de su propio
crecimiento que arrastran ambivalencias entre viejas y nuevas
subjetividades , expresión del difícil proceso de generar nuevas
formas de debate político, nuevos contenidos para culturas políticas
democráticas, , de alimentar, en suma un espacio y un pensamiento
global de contenido plural y democrático radical, acorde a los nuevos
tiempos y a los nuevos problemas, para los cuales no existen aun
respuestas claras. Por algo Julieta Kirkwood decía que para estar en
los nuevos retos (en su caso aludiendo al movimiento feminista) hay
que estar también dispuesta a una cierta ambigüedad.” (Kirkwood, 1996)
Quizás una
reiterada advertencia es que no estamos hablando de UN Foro, sino de
un espacio donde se multiplican las dinámicas, las iniciativas, las
conexiones o desconexiones, y que dan origen a múltiples dinámicas y
múltiples foros a su interior, con mayor o menor conexión entre si,
expresando las enormes diversidades en las búsquedas de los
movimientos por una globalización alternativa. Otra advertencia
importante: el FSM esta inaugurando estilos nuevos, como el de
rendición de cuentas de sus ingresos, gastos, decisiones. También el
que las reuniones del Comité Internacional sean abiertas a
observadores que deseen seguir las discusiones .
Es por ello
quizás que el Foro no tiene significados únicos para los
participantes, sino que estos surgen de los diferentes
posicionamientos que allí se despliegan: Para algunos, ha sido visto
como un “ágora”, donde confluyen ideas, experiencias, movimientos,
redes, ya sea en intercambio y dialogo, ya sea ensimismadas en sus
propias temáticas. (Waterman, 2003). Ha sido visto también como un
“mercado”, de intercambio de bienes y de conocimientos (ídem). Es
percibido también como un “movimiento de movimientos”. Y, por algunos,
poniendo el acento solo en las instancias organizadoras del Foro,
esta siendo visto como conteniendo un espacio oficial o reformista (el
Comité Organizador y el Comité Internacional) y un espacio alternativo
o revolucionario (el conjunto de redes y movimientos).
Indudablemente la idea de espacio, de
ágora, de plaza, es la que más se acerca a lo que es el sentido y las
dinámicas del Foro. De allí que una de las tensiones más fuertes,
señalada lúcidamente por Chico Whitaker, es la que plantea la
disyuntiva entre Foro - espacio y Foro - movimiento.
Ser Foro-espacio implica, según la Carta de Principios, ofrecer un
“ espacio abierto de encuentro para ahondar la reflexión, para un
debate democrático de ideas, elaboración de propuestas, libre
intercambio de experiencias y articulación de acciones eficaces por
parte de entidades y movimientos de la sociedad civil que se opongan
al neoliberalismo y al dominio del mundo por el capital o por
cualquier forma de imperialismo y que se empeñen en la construcción de
una sociedad planetaria orientada hacia una relación fecunda entre los
seres humanos y de estos con la Tierra.” , abierto a la diversidad
de actuación, además de la diversidad de géneros, étnicas, culturas,
generaciones, capacidades físicas. (Carta de Principios). No es
indudablemente un espacio neutro. Para entrar a esta plaza es preciso
estar de acuerdo con la Carta de Principios. Ser un Foro-
movimiento -de la forma como parece plantearse-, implicaría otorgarle
un papel esencialmente movilizador, que defina estrategias, con
responsabilidades, con una dirección. Ser Foro espacio propicia un
‘movimiento de ideas’ , que no impide sino facilita la formación o
desarrollo de muchos movimientos, pero sobre todo la interconexión, la
posibilidad que cada uno aporte desde los espacios donde apuesta sus
transformaciones, sin excluirse de una visión global. Ser Foro
Movimiento –en esta realidad- excluye el espacio horizontal, deja de
ser una “plaza sin dueño”, una propiedad colectiva a ser usada por
todos los que encuentran algún interés en usarlo (Whitaker 2003),
convirtiéndose más bien en una especie de movimiento social orgánico,
(en singular), una nueva coalición internacional (nuevo
internacionalismo
lo llaman algunos) , que actúen en nombre de un amplio y genérico
movimiento global (Celiberti, 2002), donde la inclusión no esta
garantizada. Para este Foro - movimiento, la Carta de Principios deja
de ser necesaria. Y también la diversidad.
Y esto es
complicado. Como señala Celiberti, ninguna centralización
organizativa y ninguna agenda de movilización podría acortar los
caminos que se deben transitar para poner en dialogo las diversas
prioridades (anticapitalistas, anti- patriarcales, anti-racistas, anti-homofóbicas,
además de las agendas contra el neoliberalismo) que traen los
movimientos. El Foro es un espacio-dialogo para este proceso.
Y un espacio por
excelencia. Porque los movimientos sociales, redes, coaliciones que
confluyen en el Foro, así como lo que puede venir de las militancias
de los partidos (que están activamente presentes como
individualidades y/o inmersos en diferentes movimientos), lo
contagian de sus esperanzas y visiones pero también de sus
limitaciones. Todas las lógicas de cambio, transgresoras, radicales,
mas negociadoras y conciliadoras, más o menos democráticas, más o
menos autoritarias, que contienen y se expresan en los diferentes
movimientos sociales democráticos, están contenidas y expresadas
también el FSM. No ayuda el que subsista de muchas formas la
percepción valorativa sobre la existencia de luchas principales y
secundarias, alimentado por visiones unilaterales de los impactos de
la globalización neoliberal. Por ello, en el Foro y en cualquier
espacio global, las agendas afirmativas de los otros derechos e
identidades no pueden ser subsumidas en una globalidad unitaria, que
no se enfrente a sus contradicciones y que no esté comprometida con
múltiples democratizaciones y múltiples formas de justicia y de
construir libertad, con rostros, etnias, sexos, opciones sexuales,
capacidades, edades diferentes. Y sin hegemonismo masculino. Estas
dinámicas, una vez asumidas, dan como resultado también
transformación de subjetividades y reconocimiento vital de la
diversidad.
Para que esta
lucha por el reconocimiento tenga espacio, es necesario politizar las
diferencias, “...celebrando la conciencia de la igualdad, como
vehículo de justicia, y proteger la expresión de las diferencias, como
acto de libertad” Rosemberg 2002.
Alrededor de esta tensión surgen otras
relacionadas y que afectan también el sentido – espacio del Foro
propuesto en la Carta de Principios, para las que no hay respuestas
acabadas, al menos yo no las tengo: en el proceso de mundialización,
cuales son los límites de la autonomía –necesaria- que los
organizadores de los Foros temáticos, regionales, o del mismo FSM,
deben tener para llevar a cabo su responsabilidad? La autonomía por
ejemplo, puede implicar también libertad para modificar la Carta de
Principios? Cuando esa modificación va a implicar la exclusión de
visiones y presencias?
Los limites de esta autonomía –necesariamente relativa- no se han
discutido en forma suficiente.
Igualmente, el impactante crecimiento
del Foro (13,000 participantes en el FSM I y 100,000 en el FSM III),
ha llevado a preguntarse si eso no trae el riesgo de convertirlo en un
mega-evento en vez de un mega-proceso. Propuestas de reducir la
participación en el FSM a delegados de los Foros regionales y
temáticos , así como de los movimientos, redes o países, nos enfrenta
a los contenidos de la representación, que ya tienen un contenido
difuso en lo nacional. Como traer su lógica a lo global, donde los
movimientos se amplían y diversifican, porque las articulaciones son
muchísimo mas globales entre ellos. Allí no hay ni luchas ni
identidades homogéneas a ser representadas (como la mujer o el
homosexual) sino una multiplicidad de visiones y experiencias de vida
que construyen las diferencias en esa identidad primaria y en la
multiplicidad de posturas estratégicas
. No se va a resolver en lo global lo que esta en crisis en lo
nacional.
Otras tensiones
a flor de piel están relacionadas con el deseo, desde la postura
Foro-movimiento, que el FSM se convierta en vocero del conjunto de
movimientos que allí confluyen, a través de declaraciones y
propuestas, necesariamente únicas, a nombre del mismo Foro. La
practica sin embargo esta dando otras dinámicas. Por ejemplo, el Foro
no necesitó una declaración publica a su nombre para que los
movimientos globales se coordinaran e impulsaran la exitosa
movilización mundial en contra de la guerra de Estados Unidos contra
Irak el 15 de febrero. Otra propuesta en disputa es la de permitir o
no la presencia orgánica de los partidos políticos. Para muchos-as,
esta presencia partidaria, en igualdad de condiciones con los
movimientos sociales, solo será fructífera - y posible- cuando estos
mismos partidos no resistan sus procesos de democratización. Abrir la
participación incluso a partidos democratizados y en clara alianza con
los movimientos sociales (como Refundacione de Italia), abre también
la puerta, por derecho democrático, a todos los demás que quieran, y
cuyos procesos democráticos son débiles o inexistentes. Y eso es un
riesgo mayor. Incluso por eso mismo, los espacios de las sociedades
civiles, autónomas de las fuerzas políticas, debería ser una ganancia
democrática a defender por ellos mismos.
Finalmente, en
estos contextos, que es oficial y que es alternativo? Las diferencias
en estrategias frente a la lucha contra el neoliberalismo y a la
ahora dinámica imperial del EU, son suficientes para descalificar a
una parte del Foro? Es cierto que todo proceso que nace alternativo
lleva sus propias dinámicas de cambio. Y eso es fundamental para su
propia renovación. Sin embargo, cuales son los limites de lo
alternativo? Quizás también acá tendríamos que recuperar lo
alternativo en plural y tendríamos que inventar con prisas lo
necesario para lograr que, mas allá de un formato, se logre el grado
necesario de organicidad y flexibilidad. Y que que, evitando la
“tiranía de la des-estructuración”, esté marcada más por el dinamismo
y la trasgresión que trae la diversidad, que por los cierres y las
obturaciones que traen los pensamientos únicos.
A modo de
Conclusión
La
característica más saltante de este Foro, en relación a los
anteriores, ha sido la autorreflexión sobre el Foro mismo. Los
desbalances percibidos y nombrados son también materia prima para
propuestas más audaces que amplíen y conecten miradas y subviertan
así la fragmentación que trae el neoliberalismo y que alienta los
pensamientos únicos al interior de las dinámicas de cambio. Son
también expresión de la forma – ambivalente e inédita - en que se esta
construyendo pensamiento global. Nuevamente, el problema no es la
existencia de tendencias o conflictos –que son el laboratorio de la
democracia- sino su existencia en forma paralela y encontrada, sin
buscar los espacios de “traducción” de los que habla Souza Santos.
Estamos
construyendo una sociedad civil democrática de corte planetario. Los
avances en los tres Foros y su proceso de mundialización evidencia que
esta construcción es ya una realidad. Las tensiones que va
encontrando este proceso responden a las búsquedas, no siempre con
respuestas claras, de cómo construir estos espacios globales en forma
democrática. Y estas tensiones pueden enriquecer infinitamente las
posibilidades de expansión e inclusión, como marco de sentido y como
lucha en construcción. Como no provocar que colapse (Whitaker, 2003)
requiere inteligencia democrática y búsquedas colectivas.
Este es el
momento del Foro. Las tensiones que enfrenta son parte del difícil
proceso que significa ensayar formas nuevas para capturar la
imaginación democrática del nuevo milenio.
Referencias
Bibliográficas
De Souza Santos
Boaventura (2003) “Para uma Sociología das ausencias e uma sociología
das emergencias”. Revista Critica de Ciencias Sociales, 63. Octubre
2002: 237-280.
Celiberti,
Lilian 2002. Metaforo. Documento de la Articulación Feminista Marcosur.
Kirkwood,
Julieta 1986 Ser Política en Chile. Las Feministas y los Partidos
(Santiago de Chile: FLACSO)
Rosemberg, Marta
,
2002.
“¿
Que otro mundo es posible?”Documento de Internet.
Waterman, Peter, 2003. Place, Space and the Reinvention of Social
Emancipation on a World Scale
Whitaker, Chico, 2003.
Notas para o
debate sobre o Forum Social Mundial.
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