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| 4º Foro Social Mundial
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India 2004 |
Cuerpos Políticos:
Nuevas Luchas Emancipatorias
que Promueven una Democracia Radical
Una democracia radical debe enfocar la democratización, no
solo la de la política sino también la de la misma vida social. En los últimos
años emergieron o re-emergieron
"cuerpos políticos" que introdujeron en la agenda política sujetos
que nunca antes habían estado presentes, o que tal vez nunca habían sido
presentados tan radi-calmente como ahora. La diversidad de estos temas junto a
la diversidad de la estructura de las organizaciones políticas mismas, nos lleva
a considerar que el objeto actual de la democratización es la vida social como
un todo.
Con respecto al ámbito político esa demo-cratización se ubica
en diferentes niveles y su mayor demanda es el reconocimiento de estos varios
elementos emergentes y de los temas que defienden. Tal reconocimiento está unido
directamente con una ruptura con la tradición conservadora cuyo enfoque político
le otorga gran importancia a las diferentes maneras de la participación y no
reconoce los muchos conflictos y las contradicciones sociales existentes dentro
de la sociedad.
La inclusión de los mencionados cuerpos políticos tiene lugar
en un ámbito público todavía lleno de inequidades. En su dimensión de Estado,
así como en otros niveles donde también se desarrollan conflictos políticos, el
área pública está todavía constituida como un espacio social en el cual el
género, las castas, la raza, la edad y la represión sexual, etc, están
presentes. La diversidad de los cuerpos políticos formando parte del contexto
democrático actual, revela la opresión y el abuso de poder naturalizados en la
estructura social. Por lo tanto, es importante percibir -dentro del movimiento
dialéctico-de qué modo la democracia empuja en términos de radicalismo, dónde
están los factores de innovación y cuáles son las prácticas que mantienen o
traen de vuelta viejas formas de dominación.
Entender la relación entre sexualidad, reproducción y
producción como temas pertenecientes a los niveles material y simbólicos de las
relaciones sociales de explotación y de dominio es una demanda analítica traída
por la politización de las varias dimensiones del conflicto social revelado por
movimientos sociales.
Esto es como decir que la producción y la acumulación de
riqueza, la represión y las relaciones de discriminación sexual y el modelo de
reproducción no constituyen dimensiones de monopolio de la vida social, sino que
por el contrario son elementos constituyentes de una específica vida social. La
disociación entre esas áreas y entre esas áreas y la política es un reque-rimiento
del sistema de poder capitalista y patriarcal, que fragmentando y disociando
esas dimensiones, debilita las estrategias de resistencia.
Las desiguales relaciones de casta, raza y género son
reproducidas y mantenidas desde un sistema de poder basado en la creación
articulada de esas desigualdades en relación con diferentes áreas arriba
mencionadas produciendo, consecuen-temente, una percepción fragmentada de los
problemas. Enfrentarse contra ese sistema es, en primer lugar, reconocer las
varias formas de desigualdades y discriminaciones y sus nudos.
De acuerdo con Varikas en lo referente al origen
contemporáneo del movimiento feminista: "la fuerza de ese movimiento radica
principalmente en su insistencia en el carácter estructural de la dominación
manifestada en la vida diaria, cuya naturaleza política ha sido negada. No se
trata de oponer "mentalidades" a "instituciones" sino, básicamente, de
evidenciar que la dominación fue, al mismo tiempo, escondida y reproducida por
medio de instituciones poderosas como la familia, la separación sexuada entre lo
público y lo privado, la heterosexualidad institu-cionalizada, la división
sexuada entre trabajo y empleo, etc".
Desde su inicio, el feminismo considera que el control del
cuerpo y la sexualidad es un campo de análisis y de lucha política. Es un legado
feminista haber revelado que el sufrimiento ejercido sobre los cuerpos de las
mujeres y las diferentes formas de represión sexual que resulta es una
concepción de la transformación social más radical y más humana.
La perspectiva de creación de una democracia radical con
ciudadanía está directamente conectada a la politización de los conflictos
sociales, a una identificación de mecanismos de control de la estructura social,
a la reproducción que mantiene y reproduce las desigualdades y las discri-minaciones
y a una política estratégica donde la acción colectiva se basa al mismo tiempo
en la alianza y capacidad de en-frentar los conflictos y en una traducción de
lenguajes y sentidos de cada movi-miento para permitir la inteligibilidad entre
los varios cuerpos colectivos y la capacidad de unir luchas y conservar la
autonomía. Según Francisco de Oliveira (1998) la construcción de ciudadanía y
democracia es un proceso sin fin porque en el momento preciso en que los logros
de ambas se confirman, la tarea es expandir los límites ya obtenidos y todo
vuelve a empezar. Esta vuelta a empezar, según Oliveira debe buscar la expansión
de los ya logrados. Y no deben ser confundidos con "el eterno retorno,
incansable y sin esperanza". Sobre esto importa enfatizar que el Estado
laico es uno de los logros básicos de la democracia moderna. Desde el punto de
vista de las luchas emancipatorias y del contexto mundial actual, este es un
objetivo que debe ser recolocado como un valor y considerado como un campo de
lucha para la realización de la condición esencial de la vida democrática.
La politización de la reproducción y la sexualidad representa
una contribución fundamental del movimiento feminista en este proceso dialéctico
de crear nuevos valores para la democracia y la ciudadanía y, al mismo tiempo,
pelear por lo que empieza a ser el nuevo paradigma de la libertad individual y
de un modelo de vida. Al considerar los derechos reproductivos y la vida sexual
como área de ciudadanía, se abre una perspectiva adicional hacia la creación de
una sociedad más justa e igualitaria. El sexo y el cuerpo de las mujeres son los
blancos principales, donde el mercado del placer y la industria de la
trivialización de la vida son los principales enfoques.
Es también en esta área donde el poder represivo de las
iglesias coloca toda su influencia en el control de la vida social, como una
estrategia de mantenimiento y expansión del poder político. Las feministas
trajeron las reflexiones y las acciones políticas en sexualidad y derechos
reproductivos, lo que llevó a la creación de un nuevo campo de derechos, los
derechos reproductivos y sexuales, que integran hechos que se experimentan como
parte de una ciudadanía. Es un asunto fundamental para la demo-cracia, en
términos de expansión de relaciones igualitarias, hacia otras áreas de la vida
social que, al mismo tiempo, contribuyen a la transformación del verdadero
sentido de la equidad.
Construir la ciudadanía para hombres y mujeres necesita de la
creación de nuevos símbolos que promuevan un mundo de representación donde la
solidaridad y la libertad prevalezcan. Así, es necesario, por un lado combatir
la lógica dominante, que aparte de producir la pobreza social y la exclusión
simplifica el sentido de la vida y reduce los ciudadanos a consumidores y por
otro lado a crear nuevos encantos de igualitarismo que traen un nuevo sentido a
la justicia social y animan la lucha democrática a su alrededor.
Coordinado por
Articulación Feminista Marcosur
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