ACTIVIDADES RELACIONADAS CON LA DEMOCRACIA, LA CRISIS DE LA POLÍTICA Y LA AGENDA POSTNEOLIBERAL DELIMITACION DEL TEMA El VI Foro Social Mundial descentralizado que se realizará en Caracas, Venezuela, entre el 25 y el 29 de enero de 2006 contempla un eje temático sobre poder, Política y luchas por la emancipación social. El Observatorio Eurolatinoamericano de desarrollo Democrático y Social, EURALAT, en articulación con otras redes y organizaciones como la Fundación Rosa Luxemburgo, decidió inscribir tres actividades en este eje. Las notas que siguen a continuación buscan precisar los lineamientos generales de ubicación y delimitación de los temas que nos sirvan para orientar las exposiciones y los debates. La primera actividad será un conversatorio o diálogo que lleva por título superando el neoliberalismo: bases para una nueva oleada democrática en que buscamos la participación de los movimientos sociales: feministas, indígenas, sindicalistas, campesinos (MST), ONGs, Migrantes, ambientalistas, etc. Queremos realizar un debate sobre el neoliberalismo y sobre todo pensar en su crítica y en su superación. Previamente presentaremos un documento que ha sido producido en el marco de la agenda post neoliberal de tal manera que este primer conversatorio tendrá una base inicial para la discusión. Debemos tener en cuenta que el neoliberalismo se sustenta en varias falacias, mentiras o exageraciones tomadas sobre todo de la economía neoclásica según las cuales hay leyes económicas que se sitúan por encima de la sociedad, inexorables, a las cuales deben obediencia los hombres y las mujeres de la sociedad. Según estas teorías el correcto asignador de los recursos de toda índole es el mercado, las instituciones públicas y sobre todo el Estado debe reducir su papel de regulación del sector privado, garantizar el manejo macroeconómico que controle la inflación, que reduzca el déficit fiscal en base a un aumento de la recaudación basada en modelos regresivos de imposición y una reducción del gasto social, que garantice el pago de la deuda y paraísos fiscales para el capital global, que limite su actuación a los temas de la justicia (priorizando los derechos de la propiedad privada) y de la distribución de subsidios minimalistas a los más pobres y excluidos de la sociedad. La desvalorización de lo público, la exacerbación de las libertades individuales y el derecho de propiedad privada irrestricto y su desdén por las libertades y los derechos colectivos conducen a una sociedad sin solidaridad, sin conciencia social y sobre todo sin reconocimiento de los derechos colectivos. Ello conduce a una sociedad con desniveles y desigualdades cada vez mayores, con índices elevados de depredación de la naturaleza, en fin, a una sociedad de pobres, excluidos y sin solidaridad social y colectiva. En este marco los movimientos que conformamos el Foro Social Mundial, debemos reflexionar sobre el impulso de la crítica a este modelo de organización de la sociedad y al mismo tiempo pensar sobre prácticas y alternativas sociales que conduzcan a una sociedad basada en el respeto y la satisfacción de las necesidades sociales expresadas por los miles de millones de excluidos y empobrecidos por el sistema, insistiendo en la necesidad de superar la pobreza, el hambre y los patrones de depredación de la naturaleza, así como las exclusiones y discriminaciones en razón del género, la etnia, la raza, orientación sexual. Este primer evento debe servir para reflexionar desde los movimientos sociales y sus organizaciones para aproximarnos a soñar y pensar alternativas al neoliberalismo. Un segundo tipo de eventos está relacionado con la crisis de la política. Lo conforman dos mesas de diálogo y controversia la primera lleva por título Crisis de la Política: relación entre Partidos y Movimientos Sociales y la segunda tiene por título Crisis y límites de la oleada democrática en América Latina. En el primer evento se trata de una reflexión de la crisis de la política desde una perspectiva general, vale decir, desde la crisis de la democracia tanto en el norte como en el sur y en el segundo caso queremos una reflexión sobre los límites del proceso de democratización en la región de América Latina. En ambos eventos tendremos la presencia de autoridades locales, partidos políticos y movimientos sociales. La política tal como se practica y se ejerce está en crisis. Sabemos que la política fue una invención humana para tratar de resolver los grandes problemas de la sociedad: la violencia, la exclusión, la concentración de los ingresos, brindar educación, salud, derechos a los viejos y protección a los niños. Se creó el Estado y se crearon los partidos políticos. El primero para garantizar libertades civiles y políticas, derechos para todos, eliminación de la violencia como instrumento de reclamación de los derechos por parte de los excluidos. El Estado fortista debía garantizar unas mínimas condiciones de vida dignas para todos, cierta redistribución del ingreso, una educación universal y unos servicios públicos básicos para todos, como condición para crear el mercado interno y lograr la cohesión de una sociedad desigual pero con sentimiento de nación. El fracaso de la política en la reducción de la violencia y en la satisfacción de las necesidades básicas de la población resulta evidente. Guerras e invasiones como las llevadas a cabo en el siglo XX por las potencias europeas contra pueblos y naciones en diversos continentes son una muestra como también lo son las guerras de invasión emprendidas por los Estados Unidos en los años sesenta del siglo XX contra Vietnam y los países del sudeste asiático así como las guerras del siglo XXI de la cual la más sanguinaria ha resultado ser la emprendida contra el pueblo y la nación de Iraq. Pero una prueba contundente del fracaso de la política lo evidencia la existencia de más de 1200 millones de seres humanos que viven con menos de un dólar diario y otro tanto que se encuentra en situación de pobreza. Con el desarrollo económico actual se podría desterrar el hambre del planeta, sin embargo millones la padecen y mueren por ella en diversos continentes. El problema no es de productividad sino principalmente de redistribución de los recursos y de la renta. A este fracaso a contribuido la colonización del Estado por parte de las clases económicamente más poderosas de la sociedad. También se evidencia en el avance de los fundamentalismos, sustancialmente autoritarios, que impregnan la cultura política con practicas de intolerancia y exclusión, dificultando la recuperación de la democracia como negociación de las diferencias y la conflictividad social y no su negación autoritaria en pos de una única verdad.
Estos y muchos otros elementos de la crisis de la política han sido puestos sobre la mesa del debate mundial por los movimientos sociales contemporáneos, unos han apuntado a las opresiones de género, otros a ala degradación del medio ambiente, otros a la crisis de la política que se ha divorciado de los intereses de la sociedad en medio de un proceso acelerado de globalización y mundialización conducido prioritariamente por los intereses de las grandes corporaciones. Muchas veces estos reclamos son dirigidos al propio Estado, pero, cada vez más éstos movimientos han venido reconociendo la necesidad de entablar un diálogo, un debate, con la sociedad política, es decir, además del Estado también con los partidos y los movimientos políticos. Todo ello con el propósito de plantearse el tema de la refundación democrática de la política en base a elaboraciones conceptuales críticas y a la búsqueda colectiva de una nueva forma de construcción y ejercicio del poder político. Sobre este tema EURALAT y sus socios se propone desarrollar los días 27 y 28 dos mesas de diálogo y controversia con la presencia de autoridades locales y regionales, partidos y movimientos sociales. Estas notas quieren servir para ubicar a los participantes. Bogotá 24 de noviembre de 2005 |
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